Miles de viajeros ‘tirados’ en Santiago por la cancelación de trenes y vuelos por el apagón energético
La estación de ferrocarril seguía ayer colapsada por la falta de suministro eléctrico
Pese a que Lavacolla no sufrió mucha afectación, varias aerolíneas tuvieron problemas para operar

Pasajeros afectados ayer por la cancelación del vuelo de Barcelona en Lavacolla. / Arturo Reboyras
El aeropuerto de Santiago ha conseguido, pese al dificultoso contexto, capear bastante bien el apagón eléctrico generalizado que ha sufrido la Península Ibérica en las últimas horas. Aunque ayer por la mañana la terminal ofrecía una sensación de mayor caos que el lunes a mediodía, poco después de producirse la gravísima avería, Aena informó de que tan solo se canceló un vuelo, el de primera hora de la mañana de Barcelona, operado por Vueling. Por lo demás, la terminal de Rosalía de Castro estaba operando «con normalidad», según fuentes del gestor aeroportuario. De hecho, en los paneles informativos no se apreciaba ninguna alteración, salvo la cancelación de la conexión de ida y regreso a la Ciudad Condal.
Con esto, había casi 400 pasajeros afectados por los dos vuelos entre Santiago y Barcelona, que cuando este diario visitó la terminal, seguían a la espera de que la aerolínea Vueling les diese una alternativa para poder viajar. Uno de los usuarios afectados era Roberto Almuíña, presidente de la asociación de vecinos Cidade Histórica Fonseca. En conversación con EL CORREO GALLEGO, explicó que la primera alternativa que se les planteó era la de viajar en autobús hasta Madrid y de allí tomar otro vuelo a Barcelona, la cual descartó la gran mayoría. En su caso, el destino final no era el aeropuerto del Prat, sino Catania, en Sicilia, Italia, con lo cual esperaba que la aerolínea le propusiese otra alternativa de enlace hasta el destino.
Por otro lado, debido a los problemas que se han registrado en España en las últimas horas, principalmente en la red de transporte público, tanto aéreo como ferroviario, los usuarios de Lavacolla fueron más precavidos a la hora de acudir al aeropuerto. Madrugaron para hacer frente a cualquier imprevisto, cancelación o retraso; de ahí que en la terminal se pudiese ver a personas durmiendo en bancos o a la espera de poder acceder a la zona de embarque en el espacio de facturación e información.

Algunos usuarios durmieron ayer en Lavacolla. / Arturo Reboyras
EL CORREO ya se había desplazado el lunes hasta la terminal de Rosalía de Castro poco después de que la mayoría de las ciudades españolas se quedasen sin energía para conocer de primera mano la afectación en las instalaciones aeroportuarias, donde se activaron los generadores electrógenos en cuanto se perdió la conexión a la red general. Muchos de los pasajeros que se encontraban en la terminal todavía no eran conscientes de lo que estaba ocurriendo.
Durante el tiempo en que este medio permaneció en el aeropuerto, funcionaban perfectamente los sistemas de aire acondicionado, así como los mostradores de facturación, o el control de seguridad de pasajeros, previo al acceso a la zona de embarque. También los paneles de información de vuelos, de los que no se desprendían alteraciones en la programación para este lunes, aunque finalmente las hubo. Entre las 13.00 y las 16.30 horas despegaron y aterrizaron todos los aviones comerciales que lo tenían previsto. La torre de control funcionaba con normalidad y no trascendieron incidencias internas. Pero los problemas empezaron a partir de media tarde, cuando se encadenaron varias cancelaciones, como consecuencia del caos en el conjunto de la red de aeropuertos españoles, que dejaron a cientos de pasajeros tirados en Santiago.

Colas en los mostradores de facturación de Lavacolla / Arturo Reboyras
La baja afectación en las instalaciones se podía observar en el normal funcionamiento de las cafeterías, restaurantes y tiendas. Incluso las máquinas expendedoras de comida y los cajeros automáticos del parking funcionaron correctamente. También la gasolinera que se encuentra dentro de las instalaciones aeroportuarias, cuyo suministro, según pudo saber este periódico, está conectado a los generadores de la terminal.
Colapso en la estación de tren
Por su parte, la estación de trenes de Santiago seguía colapsada ayer por la mañana debido a que todavía no se había recuperado el tráfico ferroviario a raíz del apagón eléctrico generalizado. Este medio se desplazó a mediodía hasta la terminal del Hórreo, donde este martes se congregaban numerosos pasajeros a la espera de que Renfe reprogramase sus conexiones. Niños y ancianos llevaban horas esperando a que se les diese una alternativa para poder viajar a sus destinos.
Los paneles informativos no ofrecían ningún dato. De hecho, continuaban apagados. Y el personal que había en la terminal tampoco se comprometía a la hora de concretar en qué momento se podría recuperar el tráfico ferroviario. Aunque Renfe ya estaba ofreciendo nuevos billetes para las siguientes horas, principalmente para trayectos de larga distancia, no había una certeza de que se puediese viajar, puesto que el personal de Adif seguía trabajando para la recuperación del servicio.

Viajeros a la espera de que se retomase ayer el tráfico ferroviario. / Arturo Reboyras
«Por falta de suministro eléctrico a nivel nacional está suspendida la circulación de trenes». Este mensaje de 14 palabras era el que podía escucharse a través de la megafonía de la estación de ferrocarril de Santiago tras el apagón de este lunes para informar a los viajeros de la situación a la que debían hacer frente para poder llegar a su casa, su destino de vacaciones o su lugar de trabajo o estudios. Miles de personas se vieron obligadas a buscar una alternativa en el transporte por carretera, lo que provocó un colapso en la vecina estación de autobuses desde el mediodía .El concejal de Mobilidade, Xan Duro, señaló ayer que a lo largo de la tarde «solventouse» esta situación «e déuselle saída a todo o mundo».
La caída del suministro eléctrico llevó a la suspensión inmediata de los servicios de ferrocarril. Los viajeros se dirigieron entonces al personal de Renfe, que les informó de la situación y les aconsejó que buscasen alternativas en caso de tener prisa. También invitaron a los que lo desearan a esperar a un eventual restablecimiento del servicio y a la posibilidad de ser reubicados en otros trenes en caso de contar con plazas disponibles.

Viajeros a la espera de la reprogramación de sus trenes, ayer, en la estación de Santiago / Arturo Reboyras
Muchos usuarios se vieron sorprendidos al ver alterada su rutina de manera repentina. «Tengo que ir a trabajar a Vigo y no sé si voy a llegar», declaraba Marta, una joven que además tampoco podía ponerse en contacto con sus jefes debido a los problemas con las comunicaciones. Algo similar le ocurría a Jerónimo, que también se encaminaba a la ciudad olívica: «No he podido subir al tren. Mi jefe me dice que si en media hora no hay novedades, se suspende la jornada». Por su parte, Laura acababa de llegar desde A Coruña, cuando «nos dijeron que teníamos que bajarnos del tren». Su destino final era Vilagarcía, hacia donde también iba a trabajar su amiga Sara, que ya no pudo subir al convoy. «Nos van a venir a recoger en coche, pero no sé si voy a llegar a tiempo», indicó.
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