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El recorte de rutas de Ryanair pasa factura al personal: traslados y reducción de contratos

Ha prescindido en Lavacolla de al menos ocho puestos de auxiliares para clasificación de maletas y ha transferido a otras bases, como Málaga, a tripulantes de cabina

Pasajeros facturando con Ryanair en el aeropuerto Rosalía de Castro de Santiago de Compostela

Pasajeros facturando con Ryanair en el aeropuerto Rosalía de Castro de Santiago de Compostela / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

La suspensión de uno de los tres aviones de la base, la reducción del 28 % del tráfico aéreo y la eliminación de casi 370.000 asientos de la oferta de este verano en Lavacolla está pasando factura al personal de Ryanair en el aeropuerto de Santiago, que desde que la compañía ha puesto en marcha su reestructuración en España también ha ido experimentando cambios. Algunos han tenido que trasladarse a otras bases y otros, directamente, no han sido contratados, cuando habitualmente se integraban en la plantilla en los meses de más trabajo. Fuentes sindicales explican a EL CORREO que la reducción de la operatividad de la aerolínea irlandesa en el Rosalía de Castro, donde en 2024 fue líder con 1,68 millones de pasajeros, ha repercutido también en los trabajadores, aunque con diferente grado de incidencia dependiendo del departamento.

Servicios auxiliares

Quienes más lo han sufrido son los denominados servicios auxiliares, es decir, los agentes de rampa que se dedican a la clasificación y movimiento de equipajes entre la terminal y los correspondientes aviones. «Este año han dejado fuera a unas ocho o nueve personas», explican las citadas fuentes, antes de apuntar que este personal suele tener contratos de «fijos discontinuos», de manera que sus servicios suelen ser requeridos «de entre siete a diez meses en un año natural», coincidiendo principalmente con los meses de mayor afluencia. «Solían llamarles entre abril y junio, pero este año no han tenido noticia y ya es muy raro que los llamen porque ahora la programación estival ya está coordinada y en marcha», indican. 

Lo cierto es que el personal auxiliar ya se temía que este recorte pudiese pasar. «Hay que tener en cuenta que hay un avión menos y que también hay menos vuelos. De momento han llamado a los fijos discontinuos de mayor antigüedad para esta temporada, pero para la próxima ya nos tememos no peor, puesto que el aeropuerto estará cerrado durante un mes por obras». Al respecto, indica que «Ryanair todavía no ha dicho nada con respecto a su programación, pero es obvio que habrá más recortes. Por lo menos, se perderán todos los vuelos de 35 días, entre finales de abril y principios de mayo por las obras en la pista». 

Traslados a otras terminales

Pero la reducción de contrataciones que se ha registrado en los servicios auxiliares va de la mano con modificaciones en otros departamentos. Las tripulaciones de cabina también han visto alterada su normalidad por la reducción de operatividad. «Estamos volando menos horas al mes: antes la media estaba en unas 80 o 90; y ahora como mucho hacemos 60», explica una fuente sindical de este departamento. Sobre el motivo, explica que se debe principalmente al recorte del tercer avión de la base. «Los últimos meses ya no se estaba volando mucho con este y finalmente la compañía lo mandó a la base de Alicante. Es una decisión que ha afectado a numerosas bases españolas. Se quitaron aviones de los aeropuertos de menos afluencia y se reforzaron las bases de mayor actividad, principalmente las islas y el Mediterráneo».

Al parecer, no ha habido despidos, pero sí traslados de tripulantes a otras bases españolas. «La aerolínea nos ha ofrecido la posibilidad de irnos mediante ‘transfers’ temporales o definitivos a otras bases de mayor tráfico, y algunos compañeros se han ido, sobre todo a Málaga, casi todos en modalidad temporal a la espera de poder volver», explica la fuente. 

Vuelos nacionales

Sobre su trabajo en la base de Santiago, indica que «ahora se hacen principalmente vuelos nacionales, puesto que las rutas europeas prácticamente han desaparecido. Lo que hace la aerolínea es maximizar el número de vuelos diarios de cada avión, de manera que enlazamos varias conexiones seguidas en jornadas de hasta once horas. Podemos ir y volver a Canarias, después hacer un vuelo a Málaga y otro a Alicante». 

Las tripulaciones hacen menos horas mensuales «pero esto no siempre repercute negativamente en el sueldo, puesto que antes es cierto que nos pagaban más pero había mucho más trabajo y sobre todo las retenciones eran mucho más altas, por lo que al final la diferencia salarial no es tan grande pero con menos trabajo». 

El cierre del año que viene

El personal de Ryanair en Lavacolla tiene claro que estos recortes que la aerolínea de bajo coste ha hecho en tantos aeropuertos españoles se debe a las diferencias con Aena en cuanto a tasas, pero sobre todo a la necesidad de aviones. «Lo que está perjudicando seriamente a la compañía de verdad es que Boeing tenía que haber cumplido unos compromisos de entrega de nuevos aviones y no han llegado», remarca este informador. Esta circunstancia afecta «gravemente» a la oferta de Ryanair pero también a la demanda, muy superior a las plazas que se ofrecen en terminales como la de Rosalía de Castro, en Santiago, que lleva cuatro meses en caída libre en cuanto a número de pasajeros, pero no por falta de pasajeros, sino debido a los recortes de rutas y frecuencias. 

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