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Cambio en el perfil de la Cociña Económica de Santiago: la mitad son mujeres y hay más extranjeros que nacionales

El Concello aumenta su ayuda a la organización con 10.000 euros más, debido al incremento de la demanda

La firma del convenio entre María Rozas y Manuel José Botana

La firma del convenio entre María Rozas y Manuel José Botana / I. C.

Irene Carril

Irene Carril

Santiago

El Concello de Santiago aumenta su aportación anual a la Cociña Económica con una cantidad total de 70.000 euros. Un nuevo convenio que firmaron ayer la concelleira de Dereitos e Servizos Sociais, María Rozas, y el presidente de la institución, Manuel José Botana, en la Casa do Concello. El aumento de esta contribución se debe a la creciente demanda de usuarios que reciben diariamente las instalaciones y suponen unos 10.000 euros más, con respecto a los años anteriores.

Durante el pasado año la Cociña Económica sirvió más de 122.000 menús en sus instalaciones, unos 10.300 más que en el 2023. Además, se contabilizaron 640 nuevos usuarios, de los cuales, la mayoría son de origen extranjero. Unos datos que reflejan el aumento en el número de personas que viven en riesgo de pobreza o exclusión social, y llevan al Gobierno local a intensificar sus ayudas.

En el acto, la teniente de alcalde destacó que esta contribución tiene como objetivo garantizar las necesidades básicas de manutención de las personas que cuentan con menos recursos. «É un incremento moi necesario e tamén moi demandado, xa que a achega que se facía á Cociña Económica levaba máis de dez anos conxelada. Pero, como todos sabemos, nos últimos anos aumentaron moito os prezos na cesta da compra e o coste da vida en xeral. Tamén a demanda de usuarios que atende a institución, e por iso é importante esta contribución», señaló Rozas.

Por su parte, el presidente de la institución, Manuel Botana, agradeció la colaboración de Raxoi destacando que «a axuda do Concello é fundamental, tamén das outras administracións, xa que non só é económica, senón tamén afectiva».

Se trata de una organización benéfica fundada en Santiago en el año 1891, con el objetivo de ofrecer un servicio de comedor a todos aquellos que lo necesiten. «Dende que se creou a entidade, nunca deixou de traballar», destacó Botana.

Un perfil distinto

La Cociña Económica de Santiago es la segunda entidad más antigua de Galicia y desde su creación, sus beneficiarios, han ido cambiando. «O perfil de usuarios foi cambiando nos últimos anos. Antigamente había máis homes, agora xa hai un 50% de mulleres que veñen» detalla Botana.

En los distintos turnos de comedor, la Cociña acoge diariamente a una media de entre 40 y 50 personas en la hora del desayuno; unas 200 en cada comida; y cerca de un centenar para la cena. De los cuales, un 60% son extranjeros, y el resto nacionales. «Atendemos a calquer persoa con independencia de onde veña, quen sexa, e cales sexan as súas crenzas relixiosas. Hay moitos hispanoamericanos e tamén moitos refuxiados», aseguró Botana.

A este respecto, la concelleira, quiso destacar la gran labor de la entidad sobre todo después de la pandemia «momento no que a demanda do servizo se incrementou de maneira exponencial», y añadió que «en relación á chegada de persoas refuxiadas a Santiago, neste mandato, iniciamos unha colaboración máis estreita entre as traballadoras sociais do Concello e a Cociña Económica».

Necesaria en el futuro

De cara al futuro, y ante un panorama económico poco esperanzador, tanto el presidente como la concelleira han destacado la relevancia de la Cociña Económica en Santiago. «Penso que a organización continuará sendo moi necesaria no futuro», resaltó Botana.

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