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El IDIS demuestra los beneficios de una dieta para prevenir el cáncer

Científicas de Santiago de Compostela apuestan por combinar la alimentación y los fármacos

Ana B. Crujeiras, Paula M. Lorenzo y Andrea G. Izquierdo, investigadoras del grupo

Ana B. Crujeiras, Paula M. Lorenzo y Andrea G. Izquierdo, investigadoras del grupo / CEDIDA

Daniel Rey

Un reciente estudio del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), demostró que una dieta cetogénica muy baja en calorías (VLCKD) es eficaz y beneficiosa en el tratamiento de la obesidad; actualmente, la segunda enfermedad que más contribuye al desarrollo del cáncer. Con esta premisa, el equipo de investigación interdisciplinar, liderado por Ana B. Crujeiras, examinó si este efecto podría desempeñar un papel en la prevención o tratamiento del cáncer asociado a la obesidad.

El equipo de investigación analizó cómo la cetosis afectaba a ciertos genes relacionados con el cáncer, observando cambios en la metilación del ADN -un mecanismo que regula qué genes se activan o no-. De esta forma, se evidenció que los cuerpos cetónicos -sustancias que el cuerpo produce durante la cetosis-, afectaban de forma positiva a las células cancerosas. Por lo tanto, el equipo constató que una dieta cetogénica podía «modificar el funcionamiento de ciertos genes implicados en el cáncer, favoreciendo a su prevención», explicó Crujeiras.

Dietas cetogénicas

La VLCKD es una dieta muy baja en calorías y carbohidratos. Sin embargo, lo que diferencia a la propuesta del IDIS del resto, es que se trata de «una dieta muy baja en grasas». Crujeiras explicó que este tipo de dieta tiene como finalidad reducir la ingesta de alimentos que contengan hidratos de carbono, tales como el pan, la pasta o el arroz; de esta forma, pretenden aumentar la obtención de proteínas a través de alimentos como la carne, el pescado o los lácteos. «En los primeros meses el paciente debe tomar, principalmente, batidos de proteínas, y progresivamente se introducirán vegetales en la dieta. Posteriormente, se integrará una selección saludable de alimentos que contengan hidratos de carbono», aclaró Crujeiras.

La reducción de hidratos de carbono implica una bajada de la glucosa en sangre, la fuente de energía del cuerpo humano, de modo que el organismo se adapta produciendo cuerpos cetónicos. Estos cuerpos, además de funcionar como una nueva fuente de energía, «son moléculas capaces de regular la expresión de los genes, es decir, sirven para prevenir el desarrollo de ciertos tumores».

Conclusiones del estudio

Los resultados de este estudio sirven para entender que no solo importa el tratamiento farmacológico, sino que factores como la alimentación también son cruciales. «Una dieta cetogénica, controlada y personalizada por un endocrinólogo o un dietista, es una herramienta complementaria para tratar el cáncer, especialmente en los grupos más susceptibles a desarrollarlo, como los pacientes con obesidad», concluye Crujeiras.

El proyecto realizado por el grupo de científicas del IDIS abre la puerta a seguir investigando, y evidencia la importancia de la nutrición en los tratamientos oncológicos.

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