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Lavacolla incorpora un vanguardista sistema satelital con el que los aviones aterrizan ‘solos’

El equipamiento PBN posibilita una navegación más precisa y sostenible que reduce el riesgo de desviaciones y facilita los vuelos en zonas montañosas

El sistema ILS con el que cuenta actualmente Lavacolla permite operar en días de baja visibilidad o temporal.

El sistema ILS con el que cuenta actualmente Lavacolla permite operar en días de baja visibilidad o temporal. / Antonio Hernández

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Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

El aeropuerto de Santiago incorporará en breve un vanguardista sistema satelital que permitirá optimizar las maniobras de despegue y aterrizaje sobre todo en jornadas en las que haya poca visibilidad. De esta manera, las aeronaves podrán tomar tierra o abrir vuelo sin prácticamente intervención de los pilotos o el personal de torre. Se trata de una herramienta que facilita muchísimo el trabajo y que, además, aumenta los niveles de seguridad en el tráfico aéreo. Consultados por EL CORREO GALLEGO, desde Enaire, organismo que impulsa esta mejora, explican que la terminal Rosalía de Castro dispone en la actualidad de maniobras instrumentales de salida, llegada y aproximación a ambas cabeceras, todas ellas de navegación convencional, el denominado ILS, un sistema de navegación basado en radio que proporciona guía precisa a los aviones para aterrizar, especialmente en condiciones de baja visibilidad o mal tiempo.

Así pues, apunta que con objeto de facilitar la accesibilidad a los operadores al aeropuerto de la capital gallega, «y de cumplir también con el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/1048», se están diseñando nuevas maniobras basadas en el uso de navegación por satélite (PBN, también conocida como navegación aérea basada en prestaciones), precisa Enaire.

Como resultado de estas actuaciones, está previsto que el aeropuerto de Lavacolla cuente con navegación por satélite en las maniobras de aproximación a las dos cabeceras de la pista tanto para las salidas como para las llegadas. La Navegación Basada en la Performance (PBN) mejora la navegación aérea al centrarse en el rendimiento real de los sistemas de navegación, explica Enaire, en lugar de depender exclusivamente de ayudas terrestres. Esto permite, detalla el gestor estatal de la navegación aérea en España, rutas más precisas, flexibles y seguras.

Al respecto, Enaire indica que con la navegación por satélite PNB las aeronaves siguen trayectorias más exactas, se eliminan restricciones impuestas por radioayudas fijas (lo que reduce tiempo de vuelo y consumo de combustible) y se aumenta la capacidad del espacio aéreo. Asimismo, se mejora la seguridad, pues «se trata de una navegación más precisa que reduce el riesgo de desviaciones y facilita los vuelos en zonas con orografía montañosa». El promotor del proyecto sostiene que, en definitiva, el PBN transforma la navegación aérea en «una operación más eficiente, segura y sostenible, adaptada a las capacidades reales de cada aeronave».

En el marco de su Plan de Vuelo 2025, Enaire se centra en tres ejes de actuación: la reducción de emisiones a la atmósfera, ligado en paralelo a la reducción del consumo de combustible; así como la atenuación de los niveles sonoros y reducción de la afección sobre la biodiversidad en el entorno de los aeropuertos españoles; y también la mejora de la gestión ambiental de sus propios centros e instalaciones desplegadas en todo el país.

«Para reducir las emisiones a la atmósfera, las medidas promovidas apuntan directamente a la mejora de la eficiencia en la trayectorias y perfiles de vuelo y su consecuente reducción del consumo de combustible y de las emisiones. Con este fin, se trabaja en la optimización de la red de rutas aéreas mediante la modernización de las maniobras (navegación PBN) y la reducción de las distancias voladas, junto con diseño de maniobras con autorización de descensos/ascensos continuos», inciden desde el gestor estatal.

También es clave, apunta, el uso flexible del espacio aéreo, basado en el refuerzo de la coordinación civil-militar con el Ejército del Aire y del Espacio y que permitirá entre otros beneficios medioambientales derivados de la posibilidad de ofrecer rutas más eficientes en perfiles de vuelo y distancia.

«Supón ventaxas claras tanto para pilotos coma controladores»

«A implantación de maniobras PBN supón vantaxes claras tanto para os pilotos e as compañías aéreas, como para os controladores aéreos». Son palabras de Susana Romero, controladora aérea en el aeropuerto Rosalía de Castro y secretaria de comunicación de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca). Al respecto, apunta que este sistema facilita «as maniobras de aproximación para os avións, ou sexa, o trámite final do voo antes de aterrar e tamén as saídas ao despegar».

La controladora de Lavacolla subraya que el sistema satelital permite conseguir una mayor «precisión e eficiencia»; puesto que en este caso «están deseñadas con coordenadas GPS moi precisas polo que permiten seguir traxectorias máis directas, reducindo a distancia e o tempo de voo». Esto implica, apunta la experta, «aforro de combustible e, polo tanto, menos emisións contaminantes».

Indica que estas maniobras de aproximación por satélite «poden ser tan precisas como o ILS» que hay actualmente en el aeropuerto de Santiago. En este sentido, se pregunta «se as que van poñer van ter ese nivel de precisión». En cuanto a la incidencia que puede tener este cambio de sistema para los profesionales que trabajan en la torre de control, sostiene que «nós non notamos moita diferencia, máis que ter que aprender novos procedementos». También sostiene que estos sistemas de maniobras de aterrizaje y despegue a través de satélite «son moi útiles cando non hai ILS, por iso se puxo antes na Coruña e Vigo, xa que nas pistas 03 de Alvedro e 01 de Peinador non hai ILS».

Lavacolla fue el primer aeropuerto de Galicia en disponer del sistema de aterrizaje instrumental (ILS) en su categoría III. Fue instalado en 2001 y en 2016 fue remodelado para adaptarlo a una normativa europea que obligaba a que los postes de señalización fuesen flexibles ante una posible colisión. Este dispositivo permite que los aviones puedan aterrizar de manera automática y segura a pesar de inclemencias meteorológicas y poca visibilidad. Permite que las aeronaves sean guiadas con total precisión en la aproximación a la pista de aterrizaje, incluso en situaciones de densa niebla que impiden a los pilotos visualizar la pista y su entorno.

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