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La maqueta del 'Titanic gallego' hecha por un vecino de Santiago: "Lleva 1.400 clavos"

José Antonio Barreiro muestra en la Casa Agraria de Meixonfrío hasta final de mes la réplica más realista del vapor 'Santa Isabel', que naufragó en 1921 en Sálvora llevándose 213 vidas. Un acto recuerda esta tarde a los fallecidos, la mayoría de ellos "campesinos muy pobres"

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

José Antonio Barreiro recorría desde los 15 años las piedras de la isla de Sálvora en busca de mexilla (cría de mejillón) para la batea familiar de Vilagarcía de Arousa. Una rutina marinera sobresaltada un día en los primeros años de la década de los 60, posiblemente 1963, cuando el mar sacó a flote un cadáver en la isla. A pesar de su juventud, Barreiro era un trabajador curtido, pero aquella imagen lo perseguió el resto de su vida. "Imagina el impacto, porque estaba sin ojos, desecho... Aquello me marcó".

Él mismo llevó remolcado a Ribeira el cadáver, que resultó ser el capitán de un buque que había encallado semanas antes en Sálvora dejando varios fallecidos. "Fue en la misma zona que muchos años antes naufragó el Santa Isabel", recuerda Barreiro en relación al llamadoTitanic gallego, el vapor-correo que en enero de 1921 se convirtió en triste protagonista del mayor naufragio en la costa gallega. En medio de un temporal, encalló y se partió con 269 personas a bordo, la mayoría agricultores "muy pobres" de varios puntos del Cantábrico y Castilla que iban rumbo a Cádiz para, desde allí, cruzar a América en busca de un futuro. La historia es de sobra conocida e incluso se llevó a la gran pantalla: 213 muertos y 56 supervivientes rescatados, parte de ellos por las 'heroínas de Sálvora', las vecinas de la isla María Fernández Oujo, Josefa Parada y Cipriana Oujo Maneiro, que desafiaron a las olas con pequeñas barcas de pesca para sacar a la gente del mar.

"En aquel entonces, e incluso mucho tiempo después, en Sálvora, cuando todavía estaba habitada, nadie quería hablar de ese tema ni se podía conseguir información", recuerda José Antonio Barreiro. "La gente allí era habladora, pero cuando surgía ese tema, callaban". Un misterio que alimentó todavía más su curiosidad por los naufragios. Especialmente por el del Santa Isabel.

El vapor-correo Santa Isabel.

El vapor-correo Santa Isabel. / CEDIDA

De Arousa a Santiago

Pasaron los años y el negocio del mejillón flaqueó. "Las cosas se pusieron mal y ya no daba ganancias", recuerda Barreiro de una época en la que además el contrabando asomaba ya por las rías. Él puso distancia, siguió los pasos de su padre y entró en Fenosa, en su caso de chófer. Llegó a Santiago soltero, vivió unos años en Fontiñas y después, hasta hoy, en As Cancelas. En la capital gallega trabajó, se casó y tuvo dos hijos. El mar ya quedaba lejos.

Sin embargo, la vida dio otro giro inesperado. "Tuve un problema de corazón, al que siguió una depresión", relata. Pasó tiempo en el hospital y acabó haciendo amistad con una enfermera de La Rosaleda, Amparo Couselo, "que sabía que me gustaba ese mundo del mar y los naufragios". Ella le regaló el libro de Xosé Manuel Fernández Pazos Sálvora, memoria dun naufraxio. A traxedia do 'Santa Isabel. Y Barreiro se adentró en su lectura y sus misterios. En sus páginas había incluso planos y dibujos del viejo vapor. Demasiado tentador para un cerebro como el de Barreiro, que tiene mucho ADN de inventor.

Un año y medio de trabajo

Este arousano afincado en Santiago había fabricado su primer barco tiempo atrás, un velero grande de más de 4 metros de eslora "para navegar". Después, con la jubilación, prosiguió con su afición y siguió fabricando lanchas de poliéster. "Después me pasé a las maquetas", recuerda. Eso fue hace 25 años y ahora ya coquetea con los 80. "La primera que hice fue el barco que teníamos para ir a la batea, de unos 70 centímetros". Y no tardó en llegar una réplica del Santa Isabel, que se expuso en 2021, coincidiendo con los actos del centenario del naufragio. "El entonces director de los Museos Navales me dijo que estaba muy bien", presume orgulloso.

Sin embargo, su verdadero proyecto estaba por llegar. Después de unos años de parón centrado en otras labores, y tras el encierro de la pandemia, Barreiro se embarcó en una nueva maqueta del Santa Isabel, pero esta vez más ambiciosa que nunca: 1,80 metros de eslora, 24 centímetros de manga, 30 kilos de peso y un casco de poliéster que "lleva 1.400 clavos" para imitar los remaches del buque original. Cada detalle está cuidado, desde el timón hasta las velas. "Las chimeneas están hechas con codos de tubos de fontanería, parte de las barandillas con varillas de paraguas... aunque también pueden verse palillos o piezas plásticas hechas con impresora 3D" gracias a la ayuda de sus nietos Antón, Martín y Xenxo. "Hicieron de todo, hasta barrer el taller", bromea.

La maqueta tiene incluso dos motores eléctricos "que funcionan", ya que la réplica se probó en aguas de la ría de Arousa. Allí se construyó, en su casa de Carril, en jornadas intensivas de viernes a domingo, de 09.00 a 13.00 horas y de 15.00 horas a 22.00 horas "o hasta cuando me llamaban de un grito", bromea de nuevo Barreiro, que exprimió el verano de 2024 para darle el empujón definitivo.

La prueba de que el resultado fue óptimo fueron las ofertas de compra que tuvo por la maqueta. "Me dijeron... ¿cuánto quieres? Pero yo no lo vendo, porque no me dedico a esto", explica. De hecho una singularidad de sus barcos es que son únicos. Fabrica moldes y contramoldes de yeso que, una vez consigue la pieza que busca en poliéster, "acabo rompiendo", lo que convierte cada maqueta "en exclusiva".

Juan Granja y José Antonio Barreiro, con la maqueta en la Casa Agraria.

Juan Granja y José Antonio Barreiro, con la maqueta en la Casa Agraria. / M.G.P.

Exposición en la Casa Agraria

En concreto, esta del Santa Isabel' se expondrá por primera vez en un acto público en la Casa Agraria de Meixonfrío. Estuvo brevemente en un comercio de Pontepedriña por amistad con el dueño, pero la réplica tendrá su puesta de largo en el local de la asociación vecinal este miércoles a las siete de la tarde, con una conferencia del historiador Xosé María Fernández Pazos, uno de los grandes expertos en este vapor. Tras el acto, la maqueta quedará expuesta para todo el que quiera verla hasta final de mes. "Es la pimera vez que se expone", prosigue Barreiro. "Después irá a Sanxenxo e imagino que ya quedará en el museo de Ribeira".

Pero... ¿cómo acaba una maqueta de un barco hundido en Sálvora hace más de un siglo en un local a 60 kilómetros de la isla y tierra adentro? Pues por casualidad y por intencionalidad a partes iguales.

La casualidad es que al local de la Casa Agraria de Meixonfrío acude cada semana la esposa de José Antonio Barreiro a clases de gimnasia, dentro de la programación de actividades de la asociación de vecinos. Allí, Barreiro trabó amistad con el presidente vecinal, Juan Granja, que había escuchado hablar del Santa Isabel, pero no conocía toda la historia que había detrás. "Con José Antonio supe de la maqueta, de la historia real del barco... Y me propuso hacer algún acto aprovechando para exponerla. ¿Y por qué no?", explica Granja. "Creo que es bueno que la gente conozca bien esta historia".

Hasta ahí la casualidad. Porque el acto de esta tarde, además del reclamo de la maqueta, esconde algo más: un homenaje a los campesinos y agricultores. "Es la primera vez que se hará algo así", aclara Barreiro. Todos los actos del Santa Isabel cuentan historias de marineros, de tripulación, de las heroínas de Sálvora... pero ninguna habla de que la mayoría de las víctimas eran gente del campo, "todos ellos muy pobres, que iban a la emigración". La lista de fallecidos confirma que venían de muchos sitios: Euskadi, de donde partió el vapor, pero también Cantabria, Castilla, A Coruña, algunos sitios de Pontevedra...

"Vamos a intentar que este homenaje se centre en esa figura especial". Y por ello se elige la Casa Agraria de Meixonfrío. "Es especial que se haga justo aquí, en una parroquia que llevó el nombre de San Miguel dos Agros, que hacía referencia precisamente a los agricultores".

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