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Crónica de una hora de rescate: así vivieron los inquilinos el incendio en el edificio de Pontepedriña

Dos personas tuvieron que ser rescatadas en un fuego para el que fue necesario el apoyo de bomberos de Brión y Ordes

Momento en el que uno de los bomberos entrega a Nina el perro que quedaba en el edificio

Momento en el que uno de los bomberos entrega a Nina el perro que quedaba en el edificio / N. S.

Natalia Sequeiro

Natalia Sequeiro

Santiago

A las once menos cuarto de la mañana de ayer, Gladis limpiaba la cocina del primer piso del número 25 de la Calle de Ulla en el barrio de Pontepedriña, cuando un olor llamó su atención. Primero pensó que una de sus tres compañeras había encendido incienso, pero enseguida se percató de que una intensa humareda salía de su habitación. Empezó a gritar y a pedir ayuda mientras, sin tiempo para vestirse, abandonó el edificio en pijama. Dos de los presentes en el cuarto piso, una pareja de veinteañeros, no tuvieron tiempo de salir y quedaron atrapados. Una hora después bajaban por las escaleras del inmueble acompañados por los bomberos y eran trasladados en ambulancia al hospital por la inhalación de humo, pero sin haber resultado heridos de gravedad.

Manuel, vecino de un inmueble contiguo fue el que llamó al 112 para avisar del incendio. Asegura que los Bomberos tardaron unos quince minutos en llegar. En el parque de Santiago tan sólo había cuatro efectivos. Desde hace tres semanas los agentes se niegan a realizar horas extra para denunciar el déficit de personal que desde hace años afecta al servicio. El equipo mínimo para una intervención como la de ayer sería de 9 personas, por lo que nuevamente hubo que movilizar efectivos de otros municipios. Llegaron los GES de Brión (que están a 15 minutos) y los bomberos de Ordes (30 minutos). Además, también se desplazaron diferentes efectivos de la Policía Local y el concelleiro de Mobilidade, Xan Duro.

Cambión del GES de Brión en el incendio del barrio de Pontepedriña en Santiago

Cambión del GES de Brión en el incendio del barrio de Pontepedriña en Santiago / N. S.

También en pijama, Nina seguía con preocupación los trabajos de los bomberos. «Están ahí mi hijo, su novia y el perro», explicaba mientras un denso humo salía por diferentes ventanas del edificio. Los efectivos desplegaron entonces una escalera hacia la última planta del inmueble, que hace esquina con la calle de Xoana Nogueira. Mientras los vecinos que se habían congregado en la calle pensaban que iban a intentar rescatar por esa vía a las dos personas atrapadas, finalmente salieron por el portal tras bajar las escaleras interiores acompañados por los bomberos.

Los dos rescatados entran en la ambulancia para ser trasladados al hospital

Los dos rescatados entran en la ambulancia para ser trasladados al hospital / N. S.

Inmediatamente fueron atendidos por la ambulancia y se reencontraron con Nina que corrió hacia ellos. Tras cerciorarse de que estaban bien rogó a los agentes que volviesen al interior del edificio. «Mi perro, salven al perro», imploró. Minutos después aparecía un bombero con el animal en brazos.

Mientras los agentes terminaban de sofocar las llamas que afectaron sobre todo a su habitación, aunque el humo tomó todo el edificio, Gladis esperaba por un amigo que la acompañase a comprar algo de ropa. Empezaba a ser consciente de que había perdido todas sus pertenencias. «No sé que pudo haber pasado, yo lo único que tenía conectado era el teléfono y estaba escuchando música en la tele», indica.

Según informó posteriormente el 112, los bomberos indicaron que el fuego «pareció iniciarse por una sobrecarga en un dispositivo electrónico». En la calle, algunos de los inquilinos del inmueble subrayaban la antigüedad de la instalación eléctrica.

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