Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cierra Regalos Duende, un comercio histórico de Santiago: «Para min foi un traballo ideal»

El motivo es la jubilación de su propietaria, Ana Sánchez, pero los productos se venderán en la lencería de enfrente, en la rúa Calderería, donde trabaja su hija

Ana Sánchez, propietaria de Regalos Duende, que cierra por jubilación.

Ana Sánchez, propietaria de Regalos Duende, que cierra por jubilación. / Jesús Prieto

Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

Después de casi 42 años, Regalos Duende bajará la persiana de forma definitiva el próximo 26 de enero. El motivo es la jubilación de su propietaria, Ana Sánchez. Situada en el número 10 de la rúa Calderería, del casco histórico de Santiago, esta tienda de detalles personalizados para eventos y bisutería, entre otros múltiples artículos, es seguramente «a máis pequena de Santiago».

Después de abrir las puertas el 8 de agosto de 1984, la propietaria es consciente de que llega para ella un cambio. «Esta é unha decisión que cha marca o carné de identidad. Non hai nada que pensar», asegura. Como tiene relevo generacional, parte del contenido de esta tienda se desplazará al local que ella misma tiene enfrente, una lencería en la que en la actualidad trabaja su hija Inma y que lleva abierta ya 35 años. Para ello han tenido que ampliar el local cogiendo parte del contiguo.

Lleva ya más de un año avisando a la clientela habitual del cierre «polo que non é ningunha sorpresa». Reconoce, no obstante, que siente pena. «É unha vida enteira aquí e para min foi o traballo ideal. Podía estar con 39 de fiebre que chegaba á tenda e pasábame», asegura.

«Estou moi agradecida e feliz e afronto con ilusión o que veña por diante»

Ana Sánchez

— Propietaria de Regalos Duende

A principios de este mes de noviembre comenzó la liquidación con descuentos. Asegura que «poucos detalles de Nadal quedan». También «está encantando» la joyería de señora de chapado en oro.

Sánchez recordará siempre «aos clientes de fóra que viñan todos os anos a comprar». Declara que se siente orgullosa «cada vez que pasa xente pola Calderería e recorda que alí lle fixeron os detalles da comunión» o cuando le dicen: «a miña avoa comprábao todo aquí». Sobre esa fidelidad de la clientela recuerda que llegó a «vender gomitas do pelo para persoas que logo as compraban para as súas fillas».

En dos meses pondrá fin a una etapa que «nunca olvidará». «Estou moi agradecida e feliz e afronto con ilusión o que veña por diante», confiesa.

Tracking Pixel Contents