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Cuatro décadas con el fonendo al cuello

Fueron los primeros en cursar BUP y los primeros en acceder a una Facultad de Medicina de la USC con plazas limitadas

Medio centenar de aquellos estudiantes de la promoción 1979-1985 celebran en Santiago cuarenta años de amistad y de una experiencia universitaria en la que la noche de los jueves era cita casi obligada

Alumnos de Medicina de la promoción de 1979-1985 celebrando su 40 aniversario en Santiago.

Alumnos de Medicina de la promoción de 1979-1985 celebrando su 40 aniversario en Santiago. / Antonio Hernández

Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

Sin protocolos, sin un programa académico que enconsertara un reencuentro entre colegas de profesión que hace cuarenta años cerraba su etapa en la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago para continuar su formación en diferentes ramas de la titulación, medio centenar de aquellos estudiantes de la promoción 1979-1985 se reunieron ayer en el compostelano Hotel Palacio del Carmen en torno a una comida y posterior sesión de baile, dentro de una cita en la que, como era de esperar, se echó mano del retrovisor para rememorar aquella etapa estudiantil. Y en la que, eso sí, contaron «como padrino de promoción con Ángel Carracedo, que siempre nos acompaña y lo consideramos uno más de la familia y es que, además, Montse (Montserrat Robelo), su mujer, estudió con nosotros», apunta Rosendo Bugarín.

Sobre «probablemente la época más feliz de la vida de una persona», como señala en conversación con EL CORREO GALLEGO, recuerda que «los que empezamos en 1979 fuimos la primera promoción de números clausus, aquello fue tremendo y lo vivimos con un nerviosismo increíble ante la posibilidad de no entrar, se pasaba de mil a quinientos, y también fuimos los primeros en estudiar BUP y hoy ya no existe».

Encarando la jubilación

Encarando ya la edad de la jubilación el próximo abril, asegura que de momento ha decidido continuar como médico de familia en Monforte de Lemos, donde ejerce desde hace una década, pero apunta que esa prórroga la irá renovando «año a año».

Antes, estuvo «casi media vida en Urgencias del Clínico y también ejerciendo en Calo» y es que, «aunque hubo un momento en el que me planteé dedicarme a la medicina deportiva o la traumatología, mis referentes en Tui, de donde soy, eran los médicos de familia porque el hospital de Vigo nos quedaba muy lejos».

«De Tui a Santiago tardaba entre tres y cuatro horas»

Tanto como su casa familiar, de la que salía en octubre y volvía para Navidades porque «tenía que hacer transbordo en Redondela o en Vigo, y tardaba de tres a cuatro horas en llegar desde Santiago».

Tuvo una ligera duda con Medicina Legal «al hacer la tesina con el profesor Luis Concheiro, pero soy el mayor de diez hermanos y no me hubiera podido permitir seguir estudiando, así que hice el MIR, donde entonces también se convocaban muy pocas plazas».

«Hacíamos colas de 20 minutos para coger sitio en el aula 8»

Compara la facultad actual con la de su época, cuando «las aulas estaban llenas, había clases a las que teníamos que ir 20 minutos antes y ponernos a la cola para coger sitio, como en el aula 8, siempre a rebosar, o la cafetería, donde estudiábamos e intercambiábamos apuntes, pero también jugábamos a las cartas o al parchís». Y lo mismo con el entorno, donde «nos juntábamos estudiantes de Medicina, Económicas, Enfermería, Empresariales, y hoy pasas por allí y no ves a casi nadie».

El día clave de descanso en una década en la que «en Santiago había cuarenta mil estudiantes, era el jueves, pero no siempre salíamos», recalca.

Las noches en el Número K, donde coincidían con el hoy presidente del PP

Su compañero de promoción, Fernando Vázquez, tiene grabadas en la memoria «aquellas noches en el Número K, con Eloína Núñez, que es compañera de promoción, y recuerdo que coincidíamos con su primo, que estudiaba Derecho, y hoy es el presidente del PP».

Radiólogo del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) en la actualidad, este coruñés que al finalizar la carrera pasó «por muchos sitios porque he sido un poco errante», rememora una facultad en la que «nos daban clase profesores míticos como José Peña Guitián, José Carro Otero o Ángel Jorge Echeverri, y en la que como rector José María Suárez Núñez montó la escuela de Estomatología, en la que se formaron muchos dentistas de Galicia».

Y aunque los gallegos eran mayoría en aquella promoción, «después mucha gente se fue a trabajar fuera de Galicia».

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