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Nace Ultreia, la fundación de la Diócesis Santiago que busca tender puentes y supervisar la educación católica

La Iglesia quiere reunificar sus centros para afrontar los retos educativos del siglo XXI

La nueva institución coordinará al menos entre 10 y 12 colegios con 2.100 alumnos y centralizará líneas de actuación comunes

El arzobispo apuesta por una educación integral basada en el bien común y el trabajo en red

Monseñor Prieto firma el decreto de creación de la Fundación Ultreia en presencia de Elisardo Temperán, izquierda, y José Ramón Amor Pan, a la derecha

Monseñor Prieto firma el decreto de creación de la Fundación Ultreia en presencia de Elisardo Temperán, izquierda, y José Ramón Amor Pan, a la derecha / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

La Archidiócesis de Santiago ha presentado oficialmente este lunes la Fundación Educativa Ultreia, un nuevo organismo destinado a coordinar, acompañar, supervisar e impulsar los centros educativos diocesanos y aquellos vinculados históricamente a la Iglesia. El proyecto, concebido prácticamente “desde el minuto uno” del pontificado de monseñor Francisco José Prieto, según explicó el equipo responsable, busca ofrecer una estructura sólida para responder a los retos actuales de la educación y fortalecer la presencia de la Iglesia en este ámbito.

La tarea de educar es una tarea de toda la sociedad, y la Iglesia quiere estar presente y aportar su implicación en la formación integral de la persona”, señaló el arzobispo de Santiago, quien destacó que Ultreia nace para "diseñar mapas de esperanza” en un contexto social marcado por la polarización, el acelerado desarrollo tecnológico y la necesidad de un sano espíritu crítico.

Un proyecto que coordinará al menos entre 10 y 12 centros

El delegado episcopal para los centros diocesanos y gerente de la nueva fundación, José Ramón Amor Pan, explicó que en estos momentos existen dos tipos de centros: aquellos de propiedad y titularidad diocesana, y otros que pertenecen a la diócesis pero cuya titularidad ha sido ejercida por congregaciones religiosas. Hasta ahora, dijo, la falta de un instrumento jurídico común impedía iniciar los procesos de reorganización.

Hasta que no tuviéramos el instrumento jurídico no se podía comunicar a los claustros ni iniciar el cambio de titularidad”, señaló Amor Pan, subrayando el deseo de actuar “con respeto y sin generar polémicas”. La fundación prevé agrupar inicialmente entre 10 y 12 centros, lo que representa alrededor de 2.100 alumnos, aunque la lista aún no está cerrada. En marzo se constituirá el patronato y se presentará la imagen corporativa y la nueva web, junto con más detalles operativos.

El arzobispo destacó que la creación de la Fundación Ultreia surge de una convicción profunda sobre el papel de la Iglesia en la sociedad actual. Subrayó que la institución “quiere situarse con responsabilidad en la tarea educativa” y que esta iniciativa busca ofrecer una visión humanista que atienda también “la dimensión trascendente de cada persona”. Remarcó que la fundación es una invitación a avanzar unidos: “Ultreia nos llama a caminar más allá, a no conformarnos con lo inmediato”.

Además, defendió que los centros vinculados a la diócesis deben convertirse en espacios que contribuyan al diálogo social y al entendimiento. “Queremos colegios que tiendan puentes en sus territorios, que sean actores activos y no meros espectadores”, afirmó. En su reflexión, insistió en la necesidad de que la educación católica aporte un horizonte de sentido en un contexto marcado por la incertidumbre: “Educar es un acto de amor que transforma a quien enseña y a quien aprende”.

Del trabajo en islas a una red coordinada

Uno de los motivos de la creación de Ultreia es superar la fragmentación actual. “Hasta ahora los centros funcionaban como islas; ahora es el momento de trabajar en red”, afirmó el responsable en declaraciones a los medios. Como ejemplo, citó el caso del pequeño colegio de Fisterra, que “trabaja genial” pero que, por sí solo, no podría acometer determinadas mejoras. “Si lo integras bajo un paraguas más amplio, puedes buscar sinergias y avanzar más”, añadió.

Aunque la fundación no ha definido aún todos los servicios que ofrecerá, sí están claros dos pilares: coordinación y supervisión. “El arzobispo no quiere que los centros vegeten, quiere que sean modélicos en lo académico y en lo pastoral, sujetos activos de diálogo social y generadores de puentes”, afirmó Amor Pan.

Una identidad centrada en el bien común y la educación integral

Amor Pan subrayó que Ultreia nace desde una perspectiva de bien común, diferenciándolo del “interés general”. “El interés general no es el interés de todos, sino de la mayoría. Los centros católicos han trabajado siempre desde el bien común”, recordó.

La carta pastoral que acompaña la creación de la fundación —de 27 páginas— desarrolla esta visión y cita tanto a autores contemporáneos como a referentes clásicos. “Educar es un acto de amor que transforma a quien enseña y a quien aprende”, recoge el texto episcopal.

Entre los centros que podrían incorporarse en Santiago figuran el Seminario Menor de Belvís y la Casa do Neno, así como la Escuela Infantil de A Illa y otros colegios con trayectoria centenaria. Varios de ellos atienden a un número muy importante de alumnos con necesidades educativas especiales. “Nuestro objetivo es coordinar, impulsar y recoger el testigo de quienes fundaron estos colegios al servicio de la comunidad”, concluyó Amor Pan, quien ejerce como delegado episcopal desde agosto de 2024.

Está previsto que la Fundación Educativa Ultreia esté plenamente operativa durante los próximos meses.

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