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Los dulces de convento marcan la llegada de la Navidad en Santiago

La Hospedería de San Martín Pinario abre hoy su mercado con más de 200 especialidades de hasta 35 obradores religiosos con el exitoso panetone de Astres, las yemas de San Leandro, el turrón a la piedra de Santa Paula o productos sin gluten y sin azúcar.

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario / Jesús Prieto

Víctor Furelos

Víctor Furelos

Santiago

Una de las señales que marca la cercanía de la Navidad es la apertura del mercado de dulces de monasterios y conventos que celebra la Hospedería de San Martín Pinario. Hasta 35 obradores dirigidos por la sabiduría de religiosos trasladan a los paladares recetas de antaño que desde hoy mismo ponen al alcance de los compostelanos más de 200 especialidades.

De todos es sabido que los dulces de los monasterios y conventos se elaboran con la paciencia que en las grandes fábricas no existe y que la calidad de los productos que se utilizan también está fuera de toda duda. Es una labor artesana que hace que esa repostería tenga una fama bien merecida gracias a los sabores de los manjares que ahora trasladan a San Martín Pinario.

La hospedería ofrece estos días más de 200 especialidades de dulces, muchos de ellos típicos de la Navidad, procedentes de 35 conventos de toda España. En uno de los espacios más bellos del monasterio compostelano esperan todo tipo de turrones, mazapanes, yemas, chocolates, mieles, polvorones, roscos, panetones... y entre los que se incluye un rincón sin azúcar con polvorones y aleluyas de Vico y mermelada de fresa de Berga y otro sin gluten con corazones de santa Gertrudis y pastas con chocolate.

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario / Jesús Prieto

Uno de los productos estrella será el panetone de las Clarisas de San José Vilar de Astres, que el año pasado llegó a agotarse varias veces ante la limitada capacidad del horno del monasterio ourensano y que ofrece cuatro variedades –con chocolate, con chocolate y naranja, con naranja y pasas y con nuez, pasas y chocolate–. Y es que el que prueba repite.

Quienes también siguen fieles a este mercado son las Agustinas de San Leandro, que repiten con unas yemas exquisitas que son posiblemente el dulce más famoso de los conventos de Sevilla.

Uno de los cenobios con más presencia es el de las Jerónimas Constantinas de Sevilla, que aportan una gran variedad de turrones que recuperan sabores de la infancia: de yema tostada, de mazapán, de chocolate negro y almendras, el muy solicitado por ser muy sabroso de chocolate negro con naranja y almendras, de chocolate con leche y nueces, de trufa negra al cointreau, de chocolate con leche al whisky, blanco con almendras... Y a los que se suma la torta imperial, pan de Cádiz, roscos de almendras y vino, figuritas de mazapán, alfajores, bolas de coco...

No falta nada, desde las pastas de almendra a los nevaditos, el turrón a la piedra del monasterio sevillano de Santa Paula, garrapiñadas, tejas, mantecadas, paciencias, rosquillas, bollos de almendra, almendras reales, almendras cubiertas de chocolate negro, peladillas, palitos de naranja, higos con coñac, polvorones, panellets, pestiños, yemas, mazapán de pez, anguilas de mazapán... Y es que no hay en Santiago quien endulce la Navidad como la Hospedería de San Martín Pinario.

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario

Los dulces de convento y monasterio ya están colocados en San Martín Pinario / Jesús Prieto

Desde aceites o mermeladas a adornos navideños y belenes

El monasterio de Oseira no podía faltar con su licor de hierbas, licor café, licor de cacao o su famosísimo eucaliptine, tanto de eucalipto como de plantas medicinales. Y con sus especialidades en cosmética los cistercienses de Armenteira aportan jabones, aceite de camelia, de rosa mosqueta o bálsamo labial.

La amplia variedad de mermeladas llega de la mano de Santa María de la Huerta (Soria), que las hace de fresa, naranja, frambuesa, mora, melocotón, albaricoque, kiwi, pera, cereza, manzana, limón o tomate, a los que suma otros sabores muy especiales.

El convento cisterciense de la Oliva de Carcastillo repite en este mercado con su vino dulce de misa y aceite de oliva. La despensa de San Martín Pinario se complementa con 25 especias y 17 infusiones inspiradas en la antigua huerta de la botica del monasterio.

Y no faltan los adornos navideños, tanto para el árbol como para la decoración, y una gran variedad de belenes muy vistosos y hasta artículos ideales para regalo, entre los que destaca la bisutería y unos preciosos rosarios que siguiendo la moda actual se utilizan a modo de collar.

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