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El electricista que ilumina Santiago: «Calquera rúa do casco vello con luces de Nadal é máis bonita que unha de Vigo»

Iluminaciones Santiaguesas transforma las calles de Compostela con luces navideñas únicas, combinando creatividad, tecnología inteligente y un despliegue que se puede ver con todo su esplendor en la zona monumental y el Ensanche y, además, pone color a 35 concellos gallegos esta Navidad: lo explica el hijo del fundador

Abel Vázquez ha coordinado la colocación del alumbrado de Navidad en Santiago

Abel Vázquez ha coordinado la colocación del alumbrado de Navidad en Santiago / Jesús Prieto

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

A principios de los años 90 del siglo pasado, y desde un pequeño taller de Compostela, un electricista llamado Miguel Vázquez se dedicaba a instalar luces en las calles de la ciudad. No había grandes estructuras ni espectáculos luminosos: solo bombillas, cables y muchas horas de trabajo manual. Hoy, más de treinta años después, aquella actividad artesanal se ha convertido en una de las empresas de iluminación festiva y de instalaciones eléctricas eventuales más importantes del noroeste peninsular: Iluminaciones Santiaguesas.

El crecimiento no fue repentino, pero sí constante. Así lo recuerda su hijo, Abel Vázquez, quien junto con su hermano Tomás están al frente de la empresa familiar: «Era eletricista e traballaba colocando iluminacións polas rúas de Compostela principalmente. E foi pouco a pouco crecendo». Ese avance, paso a paso, permitió que hoy la empresa cuente con 25 trabajadores y se encargue de iluminar 35 municipios gallegos durante la campaña de Navidad.

La compañía opera actualmente en dos frentes muy diferenciados pero complementarios. Por un lado, la iluminación navideña y la decoración de fiestas patronales. Por otro, la instalación de sistemas eléctricos para eventos de gran formato. En ambos ámbitos, la empresa ha alcanzado un nivel de especialización notable. Vázquez lo resume con claridad: «Somos a empresa de instalacións eléctricas eventuais máis grandes do noroeste. Todos os festivais grandesO Son do Camiño, Resurrection, PortAmérica— facémolos nós practicamente todos».

Detrás de cada concierto hay kilómetros de cable, cuadros eléctricos, generadores y un equipo que debe ser capaz de reaccionar a cualquier imprevisto. Pero es en Navidad donde su trabajo se vuelve más visible. Desde finales de septiembre, la empresa se transforma en una maquinaria precisa que avanza rúa a rúa, plaza a plaza, para tenerlo todo listo el día que cada ayuntamiento fija en su calendario.

«Antes había bombillas grandes, hoxe búscase unha iluminación coa que a xente interatúe»

Abel Vázquez

— Iluminaciones Santiaguesas

El Ayuntamiento de Santiago ha adjudicado a la empresa un contrato de iluminación ornamental que incluye arcos luminosos, elementos singulares, iluminación de árboles y varios photocalls en distintos puntos de la ciudad. El gasto previsto es de 241.697,50 euros para 2025, 284.350 euros para 2026 y 42.652,50 euros para 2027, todos los importes con impuestos incluidos, mientras que la oferta económica sin IVA asciende a 470.000 euros. Según el Concello, la iniciativa busca «a instalación dun alumeado concordante coa cidade, con personalidade propia, con ampla presenza nas rúas de Compostela», prestando especial atención al casco histórico y al Ensanche, principales áreas comerciales durante la campaña navideña. Además, la propuesta contempla valores de luminancia, emisiones luminosas, funcionamiento inteligente y regulación de intensidad, para evitar deslumbramientos y minimizar la contaminación lumínica, especialmente en horario nocturno.

El mundo de la iluminación festiva ha vivido un cambio profundo. Las bombillas grandes quedaron atrás, igual que las arcadas simples que solo iluminaban la noche. Hoy la estética demanda interacción, fotografía y presencia durante el día. «Antes poñíanse bombillas grandes… a día de hoxe búscase unha iluminación coa que a xente interatúe», explica Abel Vázquez. Para ello se emplean materiales que antes no formaban parte de este sector: «Úsanse metacrilatos, metais… xa non é a arcada que se monta só para a noite», señala. Ahora predominan las estructuras volumétricas, los efectos dinámicos, las luces programables y los elementos pensados para las fotografías de redes sociales.

La comparación con Vigo, célebre por sus gigantescas luces navideñas, parece inevitable. Sin embargo, Abel Vázquez rehúye la idea de competir en cantidad y prefiere destacar la personalidad de cada lugar. «Compostela, o casco histórico, é moito máis bonito que calquera outra rúa de Vigo… pero é porque cada concello ten o seu encanto».

En Santiago, la empresa instala más de 21 kilómetros de guirnaldas en el casco histórico, un entorno que multiplica el efecto de la iluminación gracias a su arquitectura y a la estrechez de sus calles.

La experiencia acumulada en Santiago se ha convertido en una de las claves del éxito de la empresa. «Estamos moi acostumados a traballar en Compostela… adaptámonos a cada rúa e facemos propostas que non estorben no entorno e que sexan visualmente chamativas», explica.

El reto técnico no es menor: edificios protegidos, soportes limitados, calles estrechas, restricciones patrimoniales… Cada instalación requiere una planificación precisa. «A parte técnica é a máis importante. Meu irmán,Tomás, é o creador, o que fai a parte artística e técnica…», añade. El público ve luces, pero detrás hay toneladas de estructuras, cables y piezas diseñadas específicamente para la campaña navideña. Todo se guarda el resto del año en una nave de 7.000 metros cuadrados en Teo. «Temos 7.000 metros en dúas plantas practicamente cheos de elementos», señala.

«Adaptámonos a cada rúa e facemos propostas que non estorben no entorno»

Abel Vázquez

— Iluminaciones Santiaguesas

Aunque algunas guirnaldas se reutilizan en verano, la mayoría de los elementos están destinados exclusivamente al mes de diciembre. La planificación comienza en mayo, cuando la empresa ya define los diseños de cada municipio. «Nós o Nadal planificámolo xa en maio… a finais de setembro xa estamos montando», afirma.

Humanos, no máquinas

En tiempos de automatización, Abel tiene claro que hay cosas que no puede ejecutar un robot. «Quén vai poñer as luces? Non vai vir un ordenador ni a IA a poñer as luces. Teñen que ser operarios», bromea el electricista. El trabajo requiere personas formadas que sepan trabajar en altura, interpretar planos y resolver fallos eléctricos en cuestión de minutos, explica.

Los días previos al encendido son los más tensos, relata el propietario de Iluminaciones Santiaguesas. Los equipos revisan una por una todas las conexiones del alumbrado, comprobando que no haya fallos, cables sueltos o elementos que ajustar. Cuando finalmente llega el momento del encendido —ese instante que dura un segundo pero que concentra meses de trabajo—, las luces no solo iluminan las calles: también revelan la dimensión oculta de un oficio que mezcla técnica, creatividad y una enorme dedicación.

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