La ciberdelincuencia impulsa el aumento de delitos en Santiago: las estafas informáticas crecen un 33 %
Los delitos sexuales suben un 9,1 %, pero las agresiones con penetración caen un 62,5 %
Aumentan las riñas y los robos con violencia

Policía Local y Nacional en Santiago. / Jesús Prieto

Santiago registró 3.857 infracciones penales entre enero y septiembre de 2025, lo que supone un aumento del 4,1 % respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, detrás de esta subida global se esconde una realidad más matizada: la criminalidad convencional se mantiene prácticamente estable, con un ligero descenso del 0,9 %, y el incremento total está estrechamente relacionado con el auge de la ciberdelincuencia.
En cuanto a los delitos más graves, la situación continúa siendo especialmente favorable. No se ha producido ningún homicidio consumado en la ciudad durante los primeros nueve meses del año. Tan solo se registró un homicidio en grado de tentativa, frente a ninguno en 2024, un aumento porcentual significativo que, en términos reales, representa un caso aislado.
Donde sí se aprecia una subida llamativa es en las lesiones y riñas tumultuarias, que aumentaron un 43,2 %, pasando de 44 a 63 casos. Este dato evidencia un repunte de las agresiones físicas no letales y de los conflictos en espacios públicos.
Los delitos contra la libertad sexual también experimentaron un incremento global del 9,1 %. No obstante, este aumento no responde a un mayor número de agresiones sexuales con penetración, que descendieron notablemente un 62,5 %, sino al incremento del 50 % de otros delitos de carácter sexual, lo que indica un cambio en la tipología de los hechos denunciados.
En el ámbito de los delitos contra el patrimonio, los robos con violencia e intimidación subieron un preocupante 39,5 %, una de las mayores alzas dentro de la criminalidad convencional. En cambio, los robos con fuerza en domicilios y establecimientos se mantuvieron prácticamente estables, con un ligero aumento del 0,7 %, y específicamente en viviendas descendieron un 6,8 %. También se redujeron los hurtos, en un 3,8 %, y la sustracción de vehículos, que cayó un 8 %, lo que apunta a una ligera mejora en la protección de bienes personales.
El tráfico de drogas mostró una reducción del 15,4 %, pasando de 13 a 11 casos, cifras que, aunque bajas, refuerzan la tendencia a la estabilidad en este tipo delictivo. El resto de infracciones penales no incluidas en estas categorías también experimentaron un leve descenso del 1,3 %.
No obstante, el principal factor que explica el aumento del número total de delitos en Santiago es la cibercriminalidad. Las estafas informáticas crecieron un 33,1 %, pasando de 477 a 635 denuncias, mientras que otros ciberdelitos aumentaron un 18,4 %, de 114 a 135 casos. En conjunto, los delitos cometidos a través de internet ascendieron de 591 a 770, lo que supone un incremento del 30,3 %.
Este fenómeno confirma una transformación en el mapa delictivo de la ciudad: mientras los delitos tradicionales se mantienen bajo control, las amenazas se desplazan cada vez más al entorno digital. En este contexto, la prevención, la educación tecnológica y la concienciación ciudadana se presentan como herramientas clave para frenar el avance de la delincuencia en línea.
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