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¿Por qué tras un cáncer algunos pacientes tienen dolor crónico?

El equipo de Cerebro y Dolor de la USC liderado por Maite Carrillo busca descifrar la incógnita reclutando a 60 afectados en el área de Santiago

El objetivo, ayudar a los facultativos en la toma de decisiones y facilitar a los enfermos una terapia alternativa frente a la analgesia como única vía para esas molestias

La catedrática Maite Carrillo junto a dos miembros del equipo de Cerebro y dolor de la USC.

La catedrática Maite Carrillo junto a dos miembros del equipo de Cerebro y dolor de la USC.

Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

¿Qué mecanismos se activan para que algunos pacientes oncológicos desarrollen un dolor crónico tras el tratamiento y otros en cambio no se vean afectados una vez superado el cáncer? Intentar descifrar las claves de esa incógnita es un reto en el que lleva inmerso ya desde hace tiempo el equipo de Cerebro y Dolor de la Facultad de Psicología de la Universidade de Santiago liderado por Maite Carrillo.

Al frente del proyecto europeo Painless, del que forman parte diez países, la también catedrática de Psicobiología de la USC explica en conversación con EL CORREO GALLEGO que en este momento están en fase de «reclutamiento de sesenta pacientes oncológicos en el área sanitaria de Santiago para intentar avanzar un poco más en conocer a qué se debe que unos desarrollen ese dolor y otros no». Entre esos voluntarios, a los que presentan molestias crónicas se les ofrecerá «una estrategia de intervención basada en la neuromodulación cerebral», dentro de una abanico de técnicas que, como admite, «han demostrado su eficacia para otros problemas de dolor crónico, pero han sido poco estudiadas en el ámbito oncológico».

Resultados prometedores

Incide en que «en los pocos ensayos, cuatro o cinco pequeños que hay, se han obtenido resultados positivos, bien porque se reduce el dolor o porque lo hace el consumo de morfina o de otros opioides».

De ahí que Carrillo hable de «resultados prometedores» y anime a perfiles que puedan encajar en el estudio a ponerse en contacto con los investigadores a través del teléfono 611 618774. Han de ser pacientes mayores de 18 años que no estén en tratamiento activo contra el cáncer, que ya lo finalizaron, y que hayan tenido un tumor de mama, próstata, pulmón, páncreas o colon; dolencias oncológicas seleccionadas para el proyecto por ser las más frecuentes.

Reconoce que en esta línea de investigación están teniendo más dificultades para reclutar participantes que en la que por ejemplo llevan a cabo desde su laboratorio relacionada con la fibromialgia, y recalca que la forma de participar es muy sencilla, además de incidir en que es un procedimiento «no invasivo, sin efectos secundarios, como mucho un ligero picor en el lugar de la estimulación que desaparece cuando termina, y se puede realizar en el propio hogar».

Neuromodulación cerebral en casa

Y es que, como asegura la catedrática de la USC, una vez realizada la selección de los voluntarios, se les hace una evaluación en el centro de referencia y, a aquellos que tienen dolor, se les entrena en el procedimiento de neuromodulación cerebral para que, tras una primera sesión, «sean ellos mismos los que lleven a cabo la estimulación en su propio hogar».

El gorro con los electrodos con los que se realiza la neuromodulación cerebral.

El gorro con los electrodos con los que se realiza la neuromodulación cerebral. / Cedida

Con una duración de veinte minutos cada una, son quince sesiones las realizadas «con un estimulador muy sencillo, ya que se tienen que poner un gorro en la cabeza, conectar los electrodos y nosotros realizamos una evaluación diaria de los síntomas quince días antes de empezar la intervención, los quince que dura y los otros quince posteriores para analizar cómo van evolucionando los síntomas».

Posteriormente, se lleva a cabo un seguimiento del paciente a los seis meses y al año.

Proyecto Painless

Maite Carrillo explica que el resto de miembros de Painless que ellos coordinan desde Santiago también está reclutando pacientes -en el caso de Galicia además del laboratorio de Cerebro y Dolor, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur-, dentro de una iniciativa con la que pretenden conocer todas las variables que pueden estar implicadas en la aparición del dolor, «desde el tipo de cáncer al tipo de tratamiento u otras variables clínicas, utilizando biomarcadores que obtenemos a partir de la evaluación sensorial cuantitativa y la electroencefalografía».

El objetivo final, conseguir antes de que remate el proyecto en 2027 «conocer si ante un tipo de cáncer y determinado tratamiento existen más posibilidades de desarrollar dolor, porque entendemos que puede ayudar a la toma de decisiones, tanto de los oncólogos como de los pacientes», señala la líder del grupo de investigación Cerebro y Dolor de la USC, quien incide también en la importancia de poder proporcionar a los enfermos oncológicos «un tratamiento alternativo, puesto que hoy la única opción se basa en los fármacos, y que además es muy fácil de implementar porque se puede realizar en casa».

Coordinado desde Santiago, participan diez países

Apunta que «de momento quienes lo están realizando están contentos, pero precisamos de más voluntarios para poder analizar los datos y obtener resultados» de entre todos los recabados por las dieciséis entidades que trabajan en ello procedentes de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Portugal, República Checa, Rumanía, Suiza e Israel, junto a España.

Dividido en tres estudios, el proyecto Painless arrancó con un estudio longitudinal con 450 pacientes con diagnóstico reciente de cáncer para evaluar la capacidad de los biomarcadores para predecir la aparición del dolor crónico; un segundo transversal con 750 participantes, 500 con dolor y 250 sin dolor para determinar posibles factores asociados, y un ensayo clínico en el que ahora están inmersos, en el que pretenden evaluar con un grupo control la eficacia de las técnicas de neuromodulación aplicadas en el domicilio.

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