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El aeropuerto de Santiago agudiza su crisis tras la salida de Ryanair: 2.600 viajeros menos al día

El desplome del 33 % en noviembre confirma el impacto inmediato del cierre de la base de la aerolínea ‘low cost’

Vueling intenta amortiguar la caída: ya es la compañía líder en Santiago

Ryanair cerró su base en Santiago el 25 de octubre.

Ryanair cerró su base en Santiago el 25 de octubre. / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

El aeropuerto de Santiago ha confirmado en noviembre el desplome que se anticipaba desde el cierre de la base de Ryanair el pasado 25 de octubre. Según los datos publicados por Aena, la terminal compostelana registró 157.855 pasajeros en noviembre, un 33,1 % menos que en el mismo mes del año anterior —2.602 usuarios menos al día—, la caída mensual más acusada en lo que va de año y la primera que refleja de manera plena el impacto de la marcha de la aerolínea irlandesa, que hasta octubre operaba prácticamente un tercio de la actividad de Lavacolla.

De los pasajeros contabilizados, 157.670 viajaron en vuelos comerciales, con un notable retroceso tanto en las rutas nacionales (135.507 usuarios) como en las internacionales (22.163). También el número de operaciones refleja un descenso pronunciado: el aeropuerto atendió 1.268 movimientos de aeronaves, un 30,9 % menos que en noviembre de 2024, de los cuales 1.167 fueron vuelos comerciales.

Con estas cifras, Lavacolla acumula en lo que va de año 2.940.873 pasajeros, un 13,4 % menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior, y 23.394 vuelos, un 6,9 % menos. El aeropuerto no solo mantiene la tendencia negativa que arrastraba desde principios de año, sino que la agrava de forma sustancial. Ya en octubre, Aena había revelado que Santiago era el único de los veinte aeropuertos más importantes de España que perdía pasajeros. Mientras Madrid, Barcelona, Palma o Málaga crecían, la terminal compostelana retrocedía un 11,9 % en los diez primeros meses del año y se alejaba de su objetivo de superar los tres millones de usuarios en 2025, una barrera que en 2024 había rebasado mucho antes del final del ejercicio. La pérdida de rutas y frecuencias aplicada por varias aerolíneas desde la pasada temporada de invierno explicaba parte del desgaste; el cierre de la base de Ryanair ha terminado por precipitar la caída.

En medio de este retroceso general, hay un dato que aporta cierto alivio: Vueling se ha consolidado como la primera aerolínea en Santiago en noviembre, transportando 100.780 pasajeros, lo que supone un incremento del 10,1 % respecto al año anterior. Este aumento ha compensado parcialmente la pérdida de tráfico de otros operadores que han abandonado la terminal; de hecho, mientras el aeropuerto pierde un 33 % de pasajeros respecto a octubre de 2024, Vueling ha sumado 9.252 usuarios más, convirtiéndose en el principal motor de actividad en un contexto de caída generalizada. La aerolínea española demuestra así que, pese a la retirada de Ryanair y la reducción de frecuencias, todavía hay potencial para mantener flujos de pasajeros en determinadas rutas.

La situación amenaza con agravarse durante el invierno. Esta temporada, Lavacolla operará una media de 128 vuelos menos por semana respecto al mismo periodo del año pasado, lo que supone una reducción de la oferta del 32,7 %. En los cinco meses de invierno de 2024 se registraron 7.823 vuelos; para este año solo están programadas 5.254 operaciones. La pista compostelana pasará de 391 movimientos semanales a unos 236, un ajuste que Aena atribuye directamente al repliegue de Ryanair y al vacío que deja una base que alimentaba buena parte del tráfico nacional y europeo del aeropuerto.

Mientras Santiago se hunde en cifras negativas, A Coruña y Vigo avanzan en dirección opuesta. El aeropuerto de Alvedro ha superado ya 1,18 millones de pasajeros en el acumulado anual, un 5,6 % más que el año pasado, mientras Peinador alcanza los 1,01 millones de usuarios, un incremento del 5,6 %.

El contraste entre los aeropuertos gallegos revela hasta qué punto la retirada de Ryanair ha lastrado al Rosalía de Castro, que se queda como la única de las grandes terminales españolas que no logra recuperarse. Si octubre anticipaba un otoño complicado tras una bajada del 9,3 %, noviembre confirma que el efecto del cierre de la base va mucho más allá de una reestructuración puntual: es un golpe estructural que reconfigura el mapa aéreo gallego y deja a Lavacolla en la situación más delicada de la última década. El resultado de diciembre todavía está por ver: de todas formas no se pueden esperar grandes cifras. El puente de diciembre concluyó con 90 vuelos menos en la terminal y en Navidad también serán menos que en 2024.

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