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La Real Filharmonía de Galicia, en la encrucijada

Algunos músicos y abonados advierten de que la orquesta «está en perigo», mientras el Consorcio respalda a la dirección

Algunos intérpretes y parte del público censuran que se prioriza la música contemporánea

La Gerencia asegura que no hay pruebas de una caída estructural del público en la sala

Ensayo de la Real Filharmonía en el Auditorio deGalicia, en Santiago de Compostela.

Ensayo de la Real Filharmonía en el Auditorio deGalicia, en Santiago de Compostela. / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

La Real Filharmonía de Galicia (RFG) atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia, según denuncian varios miembros de la propia orquesta. La caída abrupta de público, la desaparición de directores y solistas de prestigio en la programación, la pérdida de giras internacionales y un profundo conflicto interno con la dirección artística y técnica son, según los músicos, los síntomas de un deterioro que «pon en risco a continuidade e o prestixio da institución». El Consorcio de Santiago, sin embargo, asegura que no hay pruebas de una caída estructural de público en la sala y defiende a la dirección y el actual modelo de la orquesta.

«A noticia é que a institución está en perigo», resume uno de los intérpretes, que recuerda que la RFG debería reunir «entre 900 e 1.000 persoas cada xoves no Auditorio de Galicia, e estamos en 300 ou 400». El abandono del público más fiel se ha convertido, dicen, en la señal más clara del declive: «Hai 400 persoas que desapareceron do auditorio, e moitas fixérono enfadadas».

Según los músicos, la programación de los últimos años ha provocado un alejamiento progresivo de los abonados tradicionales. La orquesta, además, no estaría consiguiendo el nuevo público que anunciaba la dirección. En uno de los últimos conciertos contabilizaron «352 persoas, das que máis do 90 % eran abonados de sempre». «Ese público novo que nos prometeron non existe», concluyen.

La mayor parte de las críticas se centra en el actual director titular, Baldur Brönnimann , al que describen como un profesional «que non está á altura da institución». Aseguran que es «un director moi criticado, non o quere ninguén nas grandes orquestras», y que su repertorio prioriza la música contemporánea porque «escóndese nela; é incapaz de dirixir unha sinfonía de Beethoven cun nivel aceptable».

«Unha orquestra de terceira rexional»

El resultado, sostienen, es que el nivel artístico de la RFG «caeu drasticamente». Llegan a describir la situación como «unha orquestra de terceira rexional». Un elemento especialmente doloroso para los músicos es la pérdida de directores y solistas internacionales que antes visitaban la RFG de manera habitual. «Aquí viñan cada ano directores e solistas de máximo prestixio. Agora non vén nin un», remarcan.

Recuerdan que, antes de la pandemia, la orquesta vivía uno de sus mejores momentos: «Tres concertos no Festival de Salzburgo, todos cheos, e outro máis en Austria. Iso non é casualidade». Según explican, aquella invitación se produjo gracias al prestigio del anterior director titular, Paul Daniel, y al reconocimiento internacional de la propia RFG. En contraste, denuncian que «a orquestra xa non é convidada a ningures; desapareceu do mapa».

Los intérpretes también responsabilizan a la dirección técnica del deterioro institucional. Critican la contratación del actual director, que —aseguran— se hizo contra el criterio mayoritario de los músicos: «O 79,5 % votou en contra da súa continuidade». Denuncian además que se incumplieron acuerdos históricos: «Pactárase que, tras Paul Daniel, o novo director tería un contrato dun ano para avaliar a súa adaptación. Saltáronse todo: nin consulta á orquestra, nin período de proba, e asináronlle dous anos con previsión de gasto a cinco», señalan.

Los músicos critican igualmente iniciativas recientes como cursos de dirección y composición organizados por la RFG. Aseguran que estas actividades se utilizan para «crear unha rede de contactos persoais do director, utilizando cartos públicos». Según relatan, «a orquestra dedicou unha semana enteira e 50 músicos a tocar obras dun compositor invitado ao curso, algo que en Europa só pasa en Santiago e en Estocolmo». Los músicos coinciden en que la falta de ambición institucional ha convertido a una orquesta con proyección internacional en un proyecto sin impulso. Concluyen con una reflexión más íntima: «Tiñamos unha xoia. Agora está infrautilizada, maltratada e usada para conveniencias persoais».

La respuesta del Consorcio

Consultado por EL CORREO a este respecto, el Consorcio de Santiago manifiesta su plena confianza en el proyecto artístico y técnico de la Real Filharmonía de Galicia, encabezado por el director titular y artístico, Baldur Brönnimann, y por la directora técnica, Sabela García Fonte. Según el Consorcio, se trata de un proyecto «sólido, moderno e en liña cos estándares actuais das orquestras europeas», enmarcado en una estrategia de modernización de la institución.

La entidad subraya que la calidad artística de la RFG es el resultado del trabajo conjunto de todos sus integrantes —músicos, dirección, equipo técnico y personal administrativo— y destaca el alto nivel profesional de la plantilla. En este sentido, considera que «calquera alerta puntual sobre a calidade artística resulta pouco representativa e non pode considerarse xeneralizable» si no va acompañada de evaluaciones externas o críticas especializadas.

El Consorcio defiende que la orquesta desarrolla un modelo artístico equilibrado, combinando repertorio de todas las épocas con encargos contemporáneos, «seguindo prácticas comúns nas principais orquestras europeas». Como ejemplo de esta línea de trabajo, cita la programación de la temporada 2025/2026, con proyectos como ‘Cometas’, con la presencia de solistas gallegos con proyección internacional y el impulso a iniciativas educativas y de apoyo a jóvenes intérpretes.

En relación con la contratación artística, el Consorcio explica que su estrategia no se basa en la incorporación de «grandes nomes mediáticos, cuxos cachés están fóra das posibilidades orzamentarias dunha orquestra pública», sino en la colaboración con artistas de alto nivel dentro de un marco económico responsable. Según el comunicado, «a excelencia musical é o criterio central, non o tamaño do nome».

Las giras fuera de Galicia no son posibles por su coste

Respecto a las giras, el Consorcio señala que en la actualidad no son viables por su elevado coste económico y logístico. «As xiras fóra do territorio ao que a RFG presta servizo directo teñen un custo moi elevado», afirma el Consorcio, subrayando que la prioridad debe ser garantizar la estabilidad del personal, la calidad de la programación y el uso eficiente de los fondos públicos.

Sobre las críticas internas a la dirección artística, la institución recuerda que Baldur Brönnimann fue contratado no solo por la excelencia de su currículo internacional, sino también «pola súa ampla e moderna visión sobre o que debe ser unha orquestra pública nos nosos tempos». Añade que, desde su llegada, se han adoptado decisiones que han afectado a la organización interna, la comunicación y la apertura de espacios de diálogo con abonados y personal artístico.

El Consorcio defiende asimismo la inclusión del repertorio contemporáneo como una responsabilidad inherente a una orquesta pública, recordando que «a programación da RFG é diversa en épocas e estilos, rica e variada, sen exclusións de ningún tipo».

Por último, la institución asegura que no dispone de datos que confirmen una caída estructural del público asistente, señalando que «non lle consta a esta entidade a evidencia dunha diminución substancial nin estrutural do público», más allá de fluctuaciones habituales. En este contexto, advierte contra la difusión de opiniones que considera basadas en criterios personales o subjetivos y reafirma que la Real Filharmonía de Galicia continuará su actividad con «rigor profesional, unha visión moderna e un sólido compromiso coa cidadanía».

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