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Hasta un año de espera para reformar una vivienda en Santiago al faltar mano de obra especializada

La escasez de albañiles, fontaneros o electricistas provoca retrasos de varios meses para iniciar intervenciones, mientras la patronal trabaja para atraer talento joven e internacional

Prevé 8.000 jubilaciones en la provincia la próxima década

Operarios durante la construcción de un edificio en el barrio de ORestollal, en Santiago.

Operarios durante la construcción de un edificio en el barrio de ORestollal, en Santiago. / Jesús Prieto

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Reformar una vivienda en Santiago se ha convertido en una prueba de paciencia. Lo que antes podía resolverse en cuestión de semanas ahora requiere esperas de seis meses a un año desde el momento que se firma el contrato, según coinciden empresas y propietarios. El motivo es claro: la falta de personal cualificado, un problema que afecta a toda la provincia de A Coruña pese al buen momento que vive la construcción. La paradoja es evidente. El sector está en plena efervescencia, impulsado por la demanda de vivienda y reformas, pero al mismo tiempo carece del personal suficiente para absorber ese crecimiento. El resultado: retrasos generalizados, calendarios saturados y obras que tardan en arrancar incluso cuando ya están firmadas y presupuestadas.

Consultada por EL CORREO GALLEGO, la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción de A Coruña, explica que la Encuesta de Población Activa revela un crecimiento notable del empleo en construcción: 6.100 nuevos trabajadores en ocho años, pasando de 30.200 en 2017 a 38.000 en 2025, lo que supone alrededor de 750 incorporaciones anuales en la provincia de A Coruña. Pero la demanda crece todavía más: solo en 2025 las obras de viviendas aumentaron un 1,6%, lo que eleva la necesidad real del sector a 1.500 nuevas incorporaciones cada año. Santiago, con un parque de viviendas envejecido y una fuerte demanda de rehabilitación, sufre especialmente esta brecha. Empresas compostelanas consultadas explican que no tienen suficiente personal para asumir el volumen de obras, lo que ralentiza reformas en el casco histórico, Conxo, Ensanche o Sar.

La falta de mano de obra, explica Apecco, se agrava por un problema estructural: el 22 % de los trabajadores en la construcción de la provincia de A Coruña tiene más de 55 años, y se prevén 8.000 jubilaciones en la próxima década, unas 800 cada año. Este relevo generacional sin cubrir provoca que muchas obras queden pendientes o avancen a un ritmo inferior al deseado. En la práctica, para el dueño de una vivienda, esto se traduce en agendas cerradas y retrasos inevitables.

La encuesta realizada por la patronal Apecco lo confirma: de las 45 empresas que respondieron (el 27 % del total), ya se detectó la necesidad de 500 profesionales adicionales. Extrapolado al resto, el déficit real superaría los 1.800 trabajadores solo en la provincia de A Coruña, que incluye Santiago y toda su área de influencia. Los perfiles más demandados son, precisamente, los que condicionan las reformas: albañiles y personal de obra, técnicos de maquinaria y supervisión, técnicos de estructuras, operarios de manejo de maquinaria, fontaneros y electricistas.

Para frenar la sangría, sostiene la patronal, la Xunta impulsa la FP Dual Intensiva 2025/2026, que está atrayendo a cientos de jóvenes a oficios de la construcción con formación remunerada. En paralelo, entidades como la Fundación Laboral de la Construcción, junto a CaixaBank Dualiza, están potenciando programas que ya han permitido captar más de 110.000 profesionales en 2024, un aumento del 6,5 %. A nivel nacional, se calcula que el sector necesitará 70.000 profesionales más en 2026, demanda que se está cubriendo con trabajadores de América Latina y Europa del Este.

También muchos africanos, que en los últimos meses se han incorporado al sector a raíz de las gestiones de organizaciones como la ONG Rescate.

Mientras estas medidas maduran, en Santiago las empresas reconocen que la situación seguirá tensa: «Hay mucho trabajo, tenemos numerosas peticiones de presupuestos para reformas de viviendas unifamiliares y pisos todos los días, nos gustaría poder satisfacer a todos, pero los operarios son los que son: no damos para más y no encontramos gente preparada», resume el propietario de una pequeña empresa de construcción que trabaja en Santiago y su área de influencia. Además de los retrasos, esto provoca que muchas obras se planifiquen con meses de antelación y que los costes de los proyectos se mantengan al alza por la presión de la demanda.

El desafío actual también se percibe como una oportunidad: para la patronal, el sector de la construcción en Santiago se perfila como «un motor de empleo estable y bien remunerado», con la innovación, la digitalización y la incorporación de perfiles diversos como herramientas clave para reducir la brecha de personal y agilizar reformas en toda la provincia.

«Esperei 24 meses a que me fixeran só o orzamento e recibín dous»

Aarón Calvo sabe bien lo que es esperar por una reforma. Afortunadamente y después de casi un lustro, la restauración de la casa de piedra que adquirió está a punto de finalizar, aunque tuvo que afrontar largas esperas en el desarrollo de todo el proceso, desde los trámites iniciales hasta el propio proceso de la restauración. «Estiven dous anos esperando por orzamentos despois de solicitalos a varias empresas e finalmente só recibín dous», explica Aarón, que indica que solo uno se correspondía con una pequeña empresa de reformas, puesto que el otro se lo envió una gran compañía de construcción a la que tuvo que recurrir por no encontrar en el área de Santiago oferta ante su demanda.

No es el único que se ha visto afectado por las demoras que se registran en el sector. Pablo Blanco quiere reformar dos apartamentos en el área metropolitana de Santiago y apunta el mismo problema. «Levamos meses esperando polos orzamentos. Por máis que se chama ás empresas de reformas din que están a tope de traballo e que agora mesmo non poden, pero tampouco nos dan unha data aproximada tan sequera para a elaboración do orzamento».

Marisa, una vecina del rural de la comarca, también ha tenido que esperar cinco meses para que construyesen en un finca «un pequeno galpón». Explica que ya desde el primer momento que contactó con el contratista de confianza le advirtió de que «ía ter que esperar bastante», porque «non hai quen traballe».

El problema es generalizado en toda la provincia, como señala Apecco. A esto hay que sumar la subida de los precios de los materiales de la construcción que se experimentó a raíz de conflictos como la invasión rusa en Ucrania, lo cual ha elevado notablemente los presupuestos. «Algún material duplicou o prezo», señala una de las fuentes consultadas, lo cual ha obligado a reajustar algunos presupuestos elaborados antes de que se experimentase la inflación que afectó a materias primas.

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