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Cien belenes internacionales en la capilla del Pilar de la Catedral de Santiago

La colección ha sido cedida a la Diócesis de Santiago por la vecina de Valdeorras María del Carmen Núñez

Reúne piezas de más de 60 países

Monseñor Francisco Prieto, ayer, en la bendición de los belenes en la Catedral.

Monseñor Francisco Prieto, ayer, en la bendición de los belenes en la Catedral. / Jesús Prieto

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

La capilla del Pilar de la Catedral de Santiago alberga durante estas fechas navideñas una exposición formada por cien belenes procedentes de distintos puntos del mundo. La muestra fue bendecida e inaugurada ayer por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, quien presidió el acto litúrgico con motivo de la apertura al público de esta singular colección de representaciones del Nacimiento de Jesús.

La exposición reúne piezas originarias de más de 60 países de Europa, América, África y Asia, elaboradas con materiales tan diversos como cerámica, madera, tela, marfil o cristal. Cada belén refleja la tradición, la sensibilidad artística y la expresión de la fe propia de su lugar de procedencia, configurando un recorrido visual por distintas culturas y geografías unidas por un mismo acontecimiento cristiano.

Las obras forman parte de la colección particular de María del Carmen Núñez, vecina de Rubiá, en la comarca de Valdeorras, quien ha donado el conjunto a la Diócesis de Santiago para su conservación y exhibición. Está previsto que, una vez finalizada su estancia en la Catedral, los belenes queden custodiados en el Museo Diocesano, garantizando así su preservación y difusión futura.

Durante la bendición, el arzobispo subrayó el valor simbólico y catequético de la muestra, afirmando que «el rostro del Hijo de Dios ha ido tomando rostros tan diversos en cuanto a materiales, culturas y geografías». Monseñor Prieto destacó además que, a pesar de esa diversidad, todas las representaciones del misterio de la Navidad permiten reconocer la escena esencial del portal de Belén, con la presencia de María, José y el Niño, acompañados por pastores y magos «que se acercan desde su realidad concreta a adorar al que nace».

El prelado compostelano recordó también el origen histórico del belén en la tradición cristiana y animó a vivir la Navidad desde la esperanza, en sintonía con el Jubileo convocado para 2025. En su intervención, deseó que la bendición alcance a las familias y a la sociedad, e invitó a ser constructores de aquello que Cristo trae al mundo, señalando que «ese Niño que nace encarna entre nosotros la paz, la justicia y la dignidad que Dios ha puesto en el corazón de la humanidad».

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