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A Tafona del Preguntoiro dice adiós a Pilar Pena después de 32 años: "Me dicen que me van a echar de menos"

Comenzó a trabajar en la empresa a principios de los años 90

Muchos santiagueses extrañarán a partir ahora su simpatía tras el mostrador

La querida Pilar Pena en la panadería A Tafona del Preguntoiro

La querida Pilar Pena en la panadería A Tafona del Preguntoiro / El Correo Gallego

Santiago de Compostela

Una de las caras más conocidas que tiene la panadería A Tafona del Preguntoiro, es sin duda la de Pilar Pena. Atendiendo siempre con una sonrisa detrás del mostrador, la jornada de este sábado será muy especial para esta compostelana, sus compañeros y todos sus clientes, ya que después de más de 32 años en la empresa le ha llegado el turno de jubilarse.

"Entré a trabajar en septiembre de 1992 y desde entonces, aquí sigo". Así de sencillo explica Pilar a El Correo Gallego el largo camino de casi toda una vida de esfuerzo hasta llegar a este día.

Pilar en una fotografía tomada para un reportaje de este diario en las navidades de 2023

Pilar en una fotografía tomada para un reportaje de este diario en las navidades de 2023 / Antonio Hernández

Una humildad que vuelve a poner de manifiesto al ser preguntada por su rol en la panadería después de tantos años: "Siempre he sido dependienta, un número más en la empresa, nada más", afirma la veterana trabajadora.

En cuanto a cómo va a llevar su nueva etapa como jubilada, esta residente de la zona de Garabal, en el Polígono del Tambre, señala que "aún no sé cómo va a ser, pero seguro que mejor que trabajar", apunta entre risas.

Multitud de muestras de cariño

Durante los últimos días, la noticia de la jubilación de Pilar ha hecho que muchos de los clientes de A Tafona sientan una pequeña tristeza, ya que la simpatía de esta mujer deja huella ahora que se va.

La habitual estampa de A Tafona en el Preguntoiro, llena de clientes

La habitual estampa de A Tafona en el Preguntoiro, llena de clientes / El Correo Gallego

Pero al mismo tiempo, también se han alegrado por ella mostrándole todo el cariño por su maravillosa forma de atender durante todo este tiempo. "Me dicen que me van a echar de menos, pero nadie es imprescindible". Así termina Pilar la conversación con este diario, utilizando su habitual retranca gallega que muchos compostelanos tendrán que extrañar a partir de este sábado.

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