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Despedida de 2025 | Las noticias más relevantes del año

Más vecinos, más visitantes y viejos debates sin resolver: 2025, un año decisivo para Santiago

Compostela superó por primera vez los 100.000 habitantes en un ejercicio marcado por el crecimiento demográfico, la aplicación de la tasa turística, la presión sobre la vivienda y el intento de reorientar el urbanismo hacia el uso residencial

Inauguración de la nueva estación de ferrocarril el pasado mes de junio.

Inauguración de la nueva estación de ferrocarril el pasado mes de junio. / Jesús Prieto

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Santiago despide 2025 como un año de cifras históricas, grandes hitos simbólicos y también de tensiones estructurales que siguen marcando el pulso de la ciudad. El año que acaba deja una capital gallega con más población que nunca, un turismo que rompe récords, avances clave en infraestructuras y sanidad, pero también con problemas enquistados como el acceso a la vivienda, los conflictos políticos y universitarios o el impacto del modelo turístico en la vida cotidiana.

Inauguración de la nueva estación de ferrocarril el pasado mes de junio. |  Jesús Prieto

Recepción en Santiago de las estatuas del Mestre Mateo recuperadas de manos de la familia Franco. / Jesús Prieto

El dato que mejor resume el punto de inflexión que vive Santiago llegó de la mano del Instituto Nacional de Estadística. Por primera vez desde que existen registros modernos, la ciudad superó oficialmente la barrera de los 100.000 habitantes, situándose en 100.842 personas a 1 de enero de 2025. La cifra confirma una tendencia ascendente sostenida durante los últimos veinte años, tras haber tocado fondo en 2005 con poco más de 92.000 vecinos.

Llegada del peregrino 500.000 a Santiago, recibido por Rueda y monseñor Prieto. |  Jesús Prieto

Llegada del peregrino 500.000 a Santiago, recibido por Rueda y monseñor Prieto. / Jesús Prieto

Este crecimiento se explica, en buena medida, por la llegada de población extranjera. En apenas cuatro años, el número de residentes de otras nacionalidades ha aumentado un 60 %, hasta alcanzar las 8.233 personas, un fenómeno que está transformando la fisonomía social de Compostela y que conecta con su condición de ciudad universitaria, administrativa y cada vez más internacional.

Instalación del acelerador de protones en el CHUS. | Lavandeira Jr.

Ruptura del Grupo Municipal Socialista en el pazo de Raxoi. / Antonio Hernández

Pero el aumento de población ha ido acompañado de uno de los grandes problemas estructurales: la vivienda. El precio medio del alquiler alcanzó en 2025 máximos históricos, con 624 euros mensuales, lo que supone un incremento del 33 % con respecto a hace cinco años y casi un 60 % en una década. La escalada de precios, compartida con el resto de ciudades gallegas, tensionó el mercado y alimentó un debate recurrente sobre el impacto del turismo, la escasez de oferta y la necesidad de políticas públicas más ambiciosas en esta materia.

El apagón del  28 de abril afectó a toda la ciudad. | Jesús Prieto

Instalación del acelerador de protones en el CHUS. / J. Lavandeira

En ese contexto, uno de los anuncios más relevantes del año fue el desbloqueo de la operación urbanística del antiguo Colegio Peleteiro. Tras casi veinte años de trámites fallidos, recursos y enfrentamientos vecinales, el Concello logró sacar adelante una modificación del planeamiento que prioriza el uso residencial, reserva suelo para vivienda protegida en pleno centro y elimina los usos comerciales, hoteleros y de ocio nocturno previstos en planes anteriores. Para el gobierno local, el proyecto simboliza un cambio de rumbo en la política urbana; para la ciudad, una respuesta parcial —pero significativa— a la crisis habitacional.

Manifestaciones contra Ryanair. |  A . Hernández

El apagón del 28 de abril afectó a toda la ciudad. / Jesús Prieto

Si hubo un sector que volvió a marcar la agenda en 2025 fue el turístico. El Camino de Santiago vivió un año histórico, superando por primera vez el medio millón de peregrinos. La entrega de la compostela número 500.000 se convirtió en una imagen icónica de un fenómeno que sigue creciendo y que refuerza el papel de Santiago como destino espiritual, cultural y global.

Más vecinos, más visitantes y viejos debates sin resolver: 2025, un año decisivo para Santiago

Manifestaciones contra Ryanair. / Antonio Hernández

Este éxito volvió a situar sobre la mesa el debate en torno a los límites del modelo turístico. Una de las decisiones más relevantes fue la implantación de la tasa turística, finalmente efectiva a partir del 1 de octubre tras el respaldo inicial del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. El impuesto, que oscila entre 1 y 2,5 euros por noche, comenzó a aplicarse con normalidad y buena aceptación entre los visitantes, aunque no sin recelos en parte del sector hotelero. La medida abre una nueva etapa en la financiación de servicios y en la gestión del impacto turístico.

Además, el Concello dio un paso decisivo para reordenar los usos comerciales en el casco histórico con la entrada en vigor de una modificación del Plan Especial que limita la apertura de nuevas tiendas de souvenirs y negocios orientados exclusivamente al turismo. La norma prohíbe estos establecimientos en buena parte de la almendra histórica, restringe la implantación de locales de juego y de negocios automatizados y busca proteger el comercio de proximidad y la vida vecinal, en un intento de frenar la turistificación del corazón de la ciudad.

Regreso de las estatuas del Mestre Mateo

El año estuvo también marcado por hitos de enorme carga simbólica. Tras un largo periplo judicial iniciado en 2017, las estatuas del Mestre Mateo regresaron definitivamente a Santiago después de que el Tribunal Supremo diera la razón al Concello frente a la familia Franco. La devolución de las piezas, expuestas desde diciembre en el Museo do Pobo Galego, fue celebrada como una victoria de la memoria democrática y del patrimonio público.

A ello se sumó la celebración del 40 aniversario de la declaración del casco histórico como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, una efeméride que sirvió para reivindicar el éxito de la rehabilitación urbana, pero también para reflexionar sobre sus consecuencias: el encarecimiento de la vivienda, la pérdida de población residente y la necesidad de preservar el equilibrio entre ciudad vivida y ciudad visitada.

En clave histórica, 2025 recordó además los 100 años de la anexión del antiguo municipio de Conxo a Santiago, una incorporación que amplió el mapa urbano y cuya memoria sigue viva en un barrio que conserva una identidad propia y un fuerte arraigo comunitario.

Infraestructuras, sanidad, universidad y un año de sobresaltos

El año dejó avances estratégicos en infraestructuras y servicios. La inauguración de la nueva estación ferroviaria en la Intermodal fue calificada de histórica y consolidó a Santiago como el principal nodo ferroviario de Galicia, coincidiendo con un notable aumento de los viajeros del AVE tras el refuerzo de frecuencias con Madrid.

En el ámbito sanitario, la instalación del acelerador de protonterapia marcó un hito que convertirá a Galicia en la primera comunidad autónoma en ofrecer este tratamiento oncológico en la sanidad pública, gracias a la colaboración institucional y a la donación de la Fundación Amancio Ortega.

No faltaron los reveses. El cierre de la base de Ryanair en Lavacolla supuso un duro golpe para la conectividad aérea y dejó a cerca de un centenar de trabajadores en una situación incierta, reavivando el debate sobre el modelo aeroportuario y la dependencia de las aerolíneas de bajo coste. En contraste, el aeropuerto celebró el 90 aniversario del aeródromo militar, recordando sus orígenes y su papel estratégico en Galicia.

En el plano político, la ciudad vivió la grave crisis interna en el PSOE, con la expulsión definitiva de cuatro concejales que pasaron al grupo de no adscritos, judicializándose el conflicto y alterando el equilibrio del pleno municipal, en un episodio que evidenció la fractura del socialismo compostelano.

Descentralización del grado de Medicina

La Universidade de Santiago afrontó un año especialmente intenso, con la convocatoria de elecciones a rector que desembocarán, previsiblemente, en la primera mujer al frente de la institución, y con el telón de fondo del conflicto entre las universidades gallegas por la Facultad de Medicina, un debate reabierto por la descentralización de la docencia y que volvió a situar a la USC en el centro de la política universitaria.

El año que despedimos marcó el inicio de la construcción de la nueva Facultade de Farmacia de la USC, un proyecto considerado prioritario por la universidad y las administraciones. La colocación simbólica de la primera piedra certificó el arranque de unas obras que permitirán que el centro vuelva a contar con sede propia tras el cierre del antiguo edificio por contaminación del suelo. La previsión es que la facultad esté operativa en el curso 2027-28, en lo que el rector Antonio López definió como la mayor inversión en infraestructuras de su mandato y una deuda pendiente con la comunidad académica.

Seguridad y convivencia

El año dejó también episodios trágicos y excepcionales. El atropello mortal de una mujer por el tren turístico en pleno casco histórico conmocionó a la ciudad y reabrió el debate sobre la seguridad y la convivencia en el centro. Y el gran apagón eléctrico que afectó a toda la Península puso a prueba los servicios esenciales, manteniendo a Santiago sin suministro hasta la madrugada.

Con todo ello, Santiago cierra 2025 como una ciudad en plena transformación: más poblada, más visitada y más expuesta que nunca a los dilemas de su propio éxito. El reto que queda por delante es convertir ese crecimiento en calidad de vida y futuro compartido.

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