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Aena bonificará hasta 12 euros por cada nuevo pasajero en Lavacolla tras bajar de 3,5 millones

Las aerolíneas podrían beneficiarse durante tres temporadas consecutivas de los descuentos, por lo que supone un incentivo para atraer nuevas rutas

Se libran del pago de las tasas por viajero, seguridad y movilidad reducida

La pérdida de tráfico en 2025 devuelve alSCQ la categoría de aeropuerto regional

Aena diferencia en las bonificaciones entre viajeros de destinos europeos y otras terminales internacionales.

Aena diferencia en las bonificaciones entre viajeros de destinos europeos y otras terminales internacionales. / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

El aeropuerto de Santiago podrá acogerse a partir de 2026 al programa de incentivos de Aena para aeropuertos regionales después de haber cerrado 2025 por debajo del umbral de 3,5 millones de pasajeros, el límite fijado por el gestor aeroportuario para acceder a estas bonificaciones. Se trata de un cambio de escenario relevante para Lavacolla, que en 2024 había alcanzado los 3,6 millones de viajeros y quedaba, por tanto, excluido de este esquema de ayudas.

Según los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes a noviembre de 2025, Lavacolla acumulaba 2.940.873 pasajeros, una cifra que confirma la pérdida de tráfico a lo largo del último año y que le permite volver a entrar en el grupo de aeropuertos beneficiarios de los incentivos aprobados recientemente por el Consejo de Administración de Aena.

Estos incentivos, que estarán en vigor desde la temporada de verano de 2026 hasta la de invierno de 2028, suponen un reembolso del 100 % de las tarifas de pasajero, seguridad y PMR (Pasajero con Movilidad Reducida) a las aerolíneas por cada viajero adicional transportado en una ruta respecto a la misma temporada del año anterior, ya sea invierno sobre invierno o verano sobre verano.

El coste de estas tasas en Santiago está fijado por Aena en relación al uso de la infraestructura aeroportuaria. La cuantía está establecida en 4,74 euros por pasajero en vuelos al Espacio Económico Europeo y 7,11 a otros destinos internacionales, como puede ser el futuro vuelo a Nueva York. A esta cantidad, hay que sumar 0,78 euros en concepto de personas con movilidad reducida (PMR) y 3,72 euros para costes de seguridad.

El programa aprobado por Aena permite bonificar tanto el crecimiento en rutas ya existentes como la apertura de nuevas conexiones en aeropuertos con menos de 3,5 millones de pasajeros. La cuantía del incentivo depende del número de pasajeros adicionales que aporte cada aerolínea, pero, tomando como referencia las tarifas vigentes, el reembolso en Lavacolla se sitúa entre 9,24 y 11,61 euros por cada nuevo viajero, cifra un poco superior a la aplicada en los aeropuertos gallegos de A Coruña y Vigo, donde las bonificaciones oscilan entre 8,43 y 10,20.

En estos aeropuertos, las bonificaciones han llegado a cubrir íntegramente los costes asociados al pasajero —tarifa aeroportuaria, seguridad y asistencia a personas con movilidad reducida—, lo que ha supuesto un importante incentivo para que las compañías refuercen frecuencias o apuesten por nuevos destinos. En el caso de vuelos internacionales, la cuantía del reembolso puede ser incluso mayor, al sumar tarifas más elevadas.

Además, Aena contempla que las aerolíneas puedan beneficiarse del incentivo durante dos temporadas adicionales si logran mantener o incrementar el número de pasajeros en la ruta previamente incentivada, lo que convierte el programa en una herramienta de apoyo a medio plazo para consolidar nuevas operaciones.

Un cambio respecto a 2024

La entrada de Lavacolla en este esquema supone un giro respecto a la situación de 2024, cuando el aeropuerto compostelano cerró el ejercicio con 3,6 millones de pasajeros, un 25 % más que en el año previo a la pandemia, y quedaba fuera de las ayudas por superar el umbral fijado por Aena, que se situaba entonces en tres millones. En ese contexto, Santiago competía en clara desventaja frente a otros aeropuertos gallegos que sí podían ofrecer incentivos directos a las aerolíneas para captar tráfico.

Ahora, la caída de pasajeros registrada en 2025 y el aumento del umbral abre la puerta a que Lavacolla utilice estas bonificaciones como herramienta para recuperar volumen de viajeros y atraer nuevas rutas, especialmente en un escenario de creciente competencia tanto dentro de Galicia como con otros aeropuertos del noroeste peninsular.

Precedentes en Alvedro y Peinador

Los casos de A Coruña y Vigo sirven como referencia del impacto potencial de estos incentivos. En Alvedro, Aena ha llegado a bonificar hasta diez euros por cada nuevo pasajero, una medida diseñada para reforzar la competitividad del aeropuerto coruñés frente a Santiago, el más cercano en distancia. En Peinador, las ayudas también han sido clave para sostener rutas y fomentar el crecimiento en un contexto de fuerte dependencia del tráfico nacional.

Ambos aeropuertos han utilizado estas bonificaciones para negociar con las aerolíneas la apertura de nuevas conexiones o el refuerzo de frecuencias, reduciendo el riesgo económico de las operaciones en sus fases iniciales.

Revertir la pérdida de conectividad

El esquema aprobado por Aena tendrá una vigencia de tres años, desde el verano de 2026 hasta el invierno de 2028, y se aplicará a más de una treintena de aeropuertos y helipuertos de la red estatal. El gestor mantiene, además, otros incentivos específicos, como los destinados a la apertura de nuevas rutas en aeropuertos de más de 3,5 millones de pasajeros o al crecimiento de conexiones con Asia, así como la prórroga del programa especial para el aeropuerto de La Palma.

Para Santiago, la posibilidad de acogerse de nuevo a estas ayudas supone una oportunidad para revertir la pérdida de pasajeros, reforzar su red de destinos y recuperar el pulso tras un año en el que el tráfico se ha situado claramente por debajo de los máximos alcanzados en la etapa postpandemia. Hace apenas unas semanas, la concejala de Turismo de Santiago, Míriam Louzao, recordaba que «no momento en que Lavacolla pasou dos tres millóns de pasaxeiros anuais deixou de ter as promocións para as taxas. Perdeu as bonificacións de Aena e perdeu competitividade». En este contexto, solicitaba a Aena «un modelo no que os aeroportos medianos non estean no mesmo lugar que as grandes terminais como Madrid ou Barcelona».

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