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Denuncian desorganización en el arranque del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santiago

UGT y CIG alertan de falta de medios y aseguran que el primer día de trabajo no había mesas ni sillas

La Xunta afirma que no hubo incidencias

Juzgados de Fontiñas, en Santiago

Juzgados de Fontiñas, en Santiago / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

El nuevo Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santiago inició ayer su actividad entre denuncias sindicales por falta de planificación, carencias materiales y problemas organizativos. Tanto UGT Xustiza como CIG-Xustiza alertaron este viernes de que el arranque del órgano judicial se produjo sin las condiciones necesarias para garantizar un funcionamiento adecuado ni unas condiciones de trabajo dignas para el personal.

Desde UGT Xustiza señalaron que, tras una visita al juzgado a primera hora, se constató que entre ocho y diez funcionarias se encontraban afectadas por la falta de medios. Según el sindicato, faltaban mesas y sillas, y varias aplicaciones informáticas no funcionaban correctamente, lo que obligaba al personal a «trabajar como podía» desde el primer momento.

UGT recordó además que el juzgado se ha creado como órgano exclusivo de violencia sobre la mujer y que la mayoría del personal asignado procede de otras jurisdicciones, sin formación ni experiencia previa en este ámbito. A juicio del sindicato, la ausencia de formación específica, unida a la falta de recursos materiales, agrava una situación especialmente sensible, con posibles consecuencias en la atención a las víctimas.

Por su parte, CIG-Xustiza denunció una «falta total de organización» derivada de la «implantación acelerada» de los nuevos juzgados y de los cambios asociados a la digitalización de la Justicia. Según la central sindical, el personal llegó a su puesto de trabajo «sin que estuviera habilitado el espacio necesario», lo que provocó situaciones improvisadas y descoordinación.

La CIG aseguró que los funcionarios «no contaban inicialmente con puestos de trabajo individuales» y que se vieron obligados a compartir mesas, lo que impedía desarrollar la actividad con normalidad. Además, denunció problemas de coordinación interna, con trabajadores que tenían que desplazarse a distintos espacios para fichar y desempeñar su labor diaria. El sindicato atribuye esta situación a una «planificación deficiente por parte de la Dirección Xeral de Xustiza» y advierte de que «no se trata de un caso aislado», ya que situaciones similares se habrían producido en otros partidos judiciales.

Pese a estas deficiencias denunciadas por los sindicatos, el juzgado comenzó su actividad con carga de trabajo desde el primer día, registrándose ya actuaciones relacionadas con presuntos casos de violencia de género, ayer por la mañana con un detenido. El nuevo órgano judicial asumirá, además, los asuntos procedentes de varios partidos judiciales, lo que hace prever un elevado volumen de trabajo desde su puesta en marcha.

Respuesta de la Xunta

Ante estas críticas, la Consellería de Xustiza respondió negando algunas de las denuncias sindicales. En un comunicado, aseguró que «no se hizo trabajar a los funcionarios en la biblioteca», como indicaron desde la CIG, y precisó que estos se desplazaron a ese espacio «en espera de alguna actuación». Según la Consellería, a lo largo de la jornada se habilitaron los puestos de trabajo correspondientes, donde el personal ya se instaló con normalidad, recibió una primera formación y realizó las primeras actuaciones «sin incidencias».

Tanto UGT como CIG insisten, no obstante, en la necesidad de reforzar de manera inmediata los medios materiales, la organización interna y la formación del personal para garantizar el correcto funcionamiento del juzgado y una atención adecuada a las víctimas de violencia sobre la mujer.

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