Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un estudiante de la USC con un 95% de discapacidad: «Creo que son un loitador»

Santiago Facorro es un joven de Touro que en agosto de 2024 sufrió una lesión medular tras chocar contra un terraplén de arena mientras se bañaba en la playa

Tras estar ocho meses en el hospital, ha retomado este curso las clases de ADE

Relata a EL CORREO GALLEGO como es su día a día en silla de ruedas

Santiago Facorro en su silla de ruedas, en el ordenador de su casa con mando adaptado y lector de voz.

Santiago Facorro en su silla de ruedas, en el ordenador de su casa con mando adaptado y lector de voz. / Cedida

Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

De estar jugando con sus amigos al fútbol en la playa en agosto de 2024 a no poder salir del agua por su propio pie tras llevarse un golpe contra la arena y quedar tetrapléjico. Unos instantes que han cambiado la vida de Santiago Facorro, un joven de 20 años de Touro en silla de ruedas eléctrica al tener un 95% de discapacidad que estudia Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la USC con el deseo de «ser asesor financeiro e inversor».

Facorro recuerda el momento en el que quería ir a bañarse y al ir corriendo hacia el mar y zambullirse de cabeza «debín bater contra un terraplén de area». Él sintió el golpe y abrió los ojos debajo del agua. «Tiña os brazos colgando cara abaixo e non me podía mover. Empecei a contar segundos porque no momento dinme conta de que me fixera dano na columna», relata, a lo que añade: «De alí a uns 30 ou 40 segundos un amigo deume a volta e en canto me xirou o primeiro que lle dixen foi: Pablo estou tetrapléxico, sácame da auga».

Tras sacarlo del agua sus amigos fueron conscientes de que no debían moverlo para no empeorar la situación. «Quedei na beira do mar e chamaron a meus pais e á ambulancia. Ía vir o helicóptero, pero finalmente non foi así. Cando me pasaron a un tabla de pádel para que me examinaran os servizos sanitarios non perdín a consciencia, pero non me acordo de nada», comenta.

Fue trasladado al Complexo Hospitalario Universitario da Coruña (CHUAC), donde se encuentra la Unidad de Lesiones Medulares. «A médica contoulle a meus pais que de camiño ía falando con ela, pero ao chegar ao hospital xa me sedaron e non despertei ata dúas semanas máis tarde», apunta.

Al llegar al hospital los recibió el jefe de Medulares, quien puso a sus padres al tanto de la situación. «Dixéronlle que era unha lesión moi grave e que contasen coa tetraplexia», señala.

El joven sufrió el desplazamiento de dos vértebras, la C4 hacia la izquierda y la C5 hacia la derecha, por lo que tuvieron que colocarle un compas para poner recta la columna. Luego, en la propia operación le colocaron unas placas para asegurar las vértebras.

En el momento de despertar «non era moi consciente». Tenía muchos calmantes y pastillas, además de que «procesar algo así leva tempo». En un primer momento, Santiago Facorro lo vivió como algo «puntual», considerando que «nuns días ía a estar ben».

Finalmente estuvo cerca de ocho meses en el hospital. Le tuvieron que hacer una traqueotomía, ya que «os pulmóns colapsaron» y tuvo que utilizar un respirador durante unos cinco meses. También recibió rehabilitación con fisioterapia para intentar «conseguir avances» en los primeros meses de la lesión.

«Podo comer só, pero para todo o demais preciso da axuda dos meus pais»

Surgieron complicaciones, ya que le tuvieron que colocar una sonda nasogástrica para alimentarse a través de la nariz. «Tardaron en quitarma porque cunha lesión deste tipo e coa traqueotomía non se sabe se se vai a poder tragar», relata. Así, empezó con purés y fue incorporando «pouco a pouco» los sólidos.

Asegura el joven que su reacción fue «bastante positiva» para la lesión que sufría y el estado en el que estaba. «Despertaba todos os días con moito ánimo para ir á rehabilitación. O fisioterapeuta estaba encantado porque non había un día que fose co humor baixo», dice satisfecho.

Poco a poco lo fue asimilando, si bien no fue sencillo. «Ao principio levábao mellor porque a min non me comunicaban directamente a gravidade completa e tiña a esperanza de poder avanzar máis do que eles contaban. Despois vaste dando conta de que o proceso se relantiza e xa é un pouco máis difícil», apunta. A pesar de todo, su mentalidad «sempre foi intentar mellorar todo o posible».

El joven tourense sufre una lesión de tetraplejia en C4 ASIA A completa. Esto se traduce en que el paciente no puede sentir ni mover nada por debajo del nivel de la lesión, en este caso el cuello. En su caso tuvo suerte y recuperó más ya que «a médula non se cortou senón que quedou aplastada co desprazamento das vértebras». Actualmente tiene movilidad en el bíceps y el tríceps. «O brazo dereito contróloo completamente do codo para arriba. Non podo mover muñeca, mans e dedos», detalla. En el caso del brazo izquierdo, es lo mismo, si bien tiene menos movilidad. Con todo, la lesión no le ha afectado al cerebro. En su momento le realizaron unas pruebas sobre la memoria y «todo saiu ben».

En su día a día es totalmente dependiente para la gran mayoría de acciones. Con la ayuda de fisiterapia y terapia ocupacional es capaz de comer solo. «Para todo o demais preciso da axuda dos meus pais», asegura.

Exámenes tipo test y orales en la facultad y ordenador con mando adaptado y lector de voz en casa

Este curso académico cursa asignaturas pendientes de primero y alguna otra de segundo.

Es su madre la persona encargada de llevarlo a clase en un vehículo adaptado. Al llegar al aula lo que hace es atender, ya que no puede escribir ni tomar apuntes. «Dáseme bastante ben memorizar as cousas e consigo reter bastante contido na cabeza», comenta. Al llegar a casa, o los días que no va a la facultad, hace las tareas a través del ordenador. Para el movimiento del ratón, su madre le coloca la mano encima y le pasa una cinta elástica para que no se le escape. «Para facer clic ou búsquedas rápidas utilizo un mando adaptado que funciona a través de aspiracións e soplidos. Para facer un traballo de escribir ou unha presentación utilizo un lector de voz», cuenta en detalle.

Santiago Facorro manejando el ordenador con el lector de voz.

Santiago Facorro manejando el ordenador con el lector de voz. / Cedida

Desde la USC se le presta ayuda a través del Servicio de Participación e Inclusión Universitaria, coordinado por Xabier Agrafojo. «Pódese cubrir un formulario con todo o que precisas en referencia aos horarios ou preferencias para facer os exames. Iso axuda moito», manifesta.

Los exámenes son en su mayoría tipo test. «Nos que preciso facer cálculos, o profesor vai escribindo o que vou razoando e nas que son tipo test dígolle directamente a resposta e colócaa por min. É todo oral», detalla.

«O primeiro que fago ao despertarme é poñer música»

Aunque reconoce que tiene sus días de bajón, lo habitual es encontrarlo animado. «O primeiro que fago ao despertarme é poñer música», asegura. Con el mando adaptado también puede jugar a videojuegos y, cuando la situación se lo permite, queda con sus amigos. «Nestes momentos teño moitos compañeiros de Erasmus, pero o Nadal permitiume quedar con eles», cuenta.

Hablando de cómo se siente, recuerda al joven con el que compartió habitación en el hospital y que padecía una lesión similar a la suya. «Tiña unha actitude moito máis pesimista», declara. De esta manera, se reafirma en la idea de pensar en positivo. «Vendo como un podería chegar a estar, non é por tirarme flores pero creo que son un loitador», destaca.

Tracking Pixel Contents