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El Grupo Scout Chan 292 aún usa mapas 50 años después, pero ya no hace fogatas

Con sesenta integrantes de entre 8 y 21 años y doce monitores, el movimiento está inmerso en los actos conmemorativos de su medio siglo de vida en Santiago

Una efeméride que, según avanzan Carla Fuentes y Adrián Márquez, celebrarán con una romería y cubriendo un tramo del Camino con antiguos miembros

Miembros actuales del Grupo Scout Chan 292 en una de sus salidas al aire libre.

Miembros actuales del Grupo Scout Chan 292 en una de sus salidas al aire libre. / Cedida

Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

Con energía y con ganas de conmemorar por todo lo alto sus 50 años de historia en Santiago, encaran este 2026 los componentes del Grupo Scout Chan 292, integrado en la actualidad por sesenta educandos de entre 8 y 21 años de edad, a los que se suman una docena de monitores.

Una efeméride para compartir también con quienes a lo largo de este medio siglo de vida han formado parte de una agrupación que, en palabras de Adrián Márquez, «es un movimiento educativo no formal, totalmente aconfesional y apolítico, con programaciones en las que trabajamos una educación en valores».

Inmersos ya en la organización de los eventos con los que quieren celebrar este aniversario, avanza que tienen previsto recorrer «un tramo del Camino hasta el Obradoiro con antiguos miembros, y se está pensando también en realizar una romería».

Trabajo colaborativo, liderazgo y responsabilidad

En conversación con EL CORREO GALLEGO junto a la coordinadora del grupo, Carla Fuentes, quien quiere dejar claro que hace ya muchos años que se retiró la palabra boy para referirse al grupo porque, como subraya, «no se diferencia entre niños y niñas», ambos inciden en que es una organización basada en los pilares scouts de «una educación en valores, mediante la que se fomenta el compromiso de cada niño, jugando y aprendiendo dentro de un marco simbólico que se estructura en diferentes temas, y que se realiza en pequeños grupos, fomentando el trabajo colaborativo, el liderazgo y la responsabilidad, con un respeto por la vida en la naturaleza».

Interrogados sobre los cambios más significativos experimentados en el Grupo Scout Chan 292 durante estos 50 años, Carla Fuentes echa la vista atrás con cierta nostalgia. Integrante desde los 8 de una entidad a la que lleva vinculada dos décadas, la última como monitora, cree que «ahora los niños están más protegidos, no sé si antes teníamos más libertad, pero la sensación es que ahora se está más encima de ellos».

«No recuerdo una acampada en la que no hiciéramos fuego por la noche»

Apunta, además, que «las ratios de niños antes eran mucho más flexibles y no hacía falta tener título de monitor de tiempo libre, pero ahora lo exigimos porque, por ejemplo, no se puede hacer una acampada sin tenerlo». Cuestiones burocráticas a las que se suman la eliminación de algunas costumbres bien arraigadas en el movimiento, como la de «hacer fuego, que ya no es posible». «Yo no recuerdo una acampada de niña en la que no hiciéramos fuego por la noche», afirma, si bien también recalca que lo hacían con todas las precauciones del mundo. «Cavábamos un agujero para poner la pirámide de palos con los que hacer el fuego, y siempre poníamos piedras y garrafas de agua alrededor de la hoguera, con lo cual en 50 años nunca hubo un problema».

Lo que sí siguen manteniendo es el uso de mapas físicos, con los que, «aunque les cueste más, aprenden a orientarse en las rutas que realizamos, y también utilizamos el código morse para hacer llamadas cuando alguien está lejos» en sus salidas al aire libre, explica Adrián Márquez, quien en su caso entró en el Grupo Scout Chan 292 de adulto y, a sus 33 años, pertenece al mismo desde hace ocho.

«En los campamentos no había suelo en la cocina»

Carla Fuentes también recuerda que «yo de niña jamás vi una cocina con suelo en el campamento, a donde solo llevabas una navaja y poco más, y ahora sin embargo hay muchas más herramientas y recursos para hacer actividades».

Volviendo a los valores que se fomentan en el Grupo Scout Chan 292, al que en 2006 se incorporó el otro que había en la ciudad –Grupo Scout Ashanty 523–, se «hace mucho hincapié en la participación en la comunidad, en impulsar una ciudadanía responsable», según la coordinadora, quien recalca que en la última etapa de formación, «entre los 17 y los 21 años, los educandos realizan un programa individual de objetivos, basado en una intervención social a través del voluntariado».

Explica que cada participante elige la temática que más le interesa, de forma que puede ser un voluntariado «relacionado con alguna entidad de ayuda a personas o con asociaciones que están involucradas con el medio ambiente o la defensa de los animales».

Numerosas actividades al aire libre

Con su sede en la rúa Boiro de Vista Alegre, donde cada sábado se reúnen de cuatro a seis de la tarde, son numerosas las salidas que realizan al aire libre para estar en contacto con la naturaleza, así como alguna acampada como la que acaban de realizar estas Navidades en Porto do Son durante tres días.

Actividades junto a las que, sin duda, el momento cumbre del año es siempre la participación en el campamento de verano.

Una experiencia que tiene una duración de quince días y gracias a la que, tal y como señala Adrián Márquez, «estamos en pleno contacto con la naturaleza, donde montamos nuestras tiendas, nuestras cocinas y duchas, siempre intentando elegir cada año un sitio diferente de Galicia».

Admite que tras cincuenta años «se van recuperando localizaciones de campamentos pasados», y destaca la labor de apoyo que realizan las familias, así como el hecho de que hoy en día «está todo muy registrado, con los permisos pertinentes de la Xunta, y también muy organizado porque empezamos ya con los preparativos en noviembre para poder llevarlo a cabo, normalmente la segunda quincena de julio».

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