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Raxoi sigue sin dar permiso para nuevos pisos turísticos y ordena 50 ceses de actividad

El Concello ultima cuatro expedientes sancionadores por valor de 30.000 euros para VUTs que funcionaban de manera irregular

Turistas con maletas en las calles de Santiago de Compostela

Turistas con maletas en las calles de Santiago de Compostela / Jesús Prieto

Natalia Sequeiro

Natalia Sequeiro

Santiago

Santiago se convertía a finales de 2024 en la primera ciudad gallega en establecer unas normas sobre dónde y cómo pueden operar las viviendas de uso turístico (VUT). Raxoi las prohibía en 276 calles de la ciudad (fundamentalmente en la zona histórica y calles adyacentes) y entre otras medidas establecía que sólo pueden instalarse en primeros o bajos-vivienda. La normativa municipal dejaba claro, además, que los pisos turísticos deberían de contar con título habilitante (la antigua licencia) para poder funcionar. Un año después de culminar la regulación, el Concello no ha concedido nuevos permisos municipales y ha ordenado el cese de actividad de hasta 50 VUTs que no contaban con ellos.

Durante los últimos doce meses, el Ejecutivo de Goretti Sanmartín ha mantenido su política para tratar de frenar la proliferación de pisos turísticos en la ciudad. Además de las 50 órdenes de cese de actividad, el departamento de Urbanismo indica que se han «incoado ya cuatro expedientes sancionadores» contra propietarios de VUTs que funcionan de manera irregular. Actualmente están en fase de «propuesta de resolución» y los afectados se enfrentan a multas de más de 30.000 euros.

«Fruto de una labor de inspección y control que va a continuar en 2026, se redujo significativamente el número de pisos turísticos que operan en Santiago», defiende el Concello. La estadística experimental del INE confirma esa tendencia. La herramienta que rastrea los anuncios en las plataformas digitales arrojó en mayo del año pasado (última medición disponible) 499 VUTs operativas en la capital gallega frente a las 759 del primer recuento realizado en 2020, un 34% menos.

Bajas en el registro autonómico

Los datos del Registro de Empresas y Actividades Turísticas (REAT) de la Xunta son otra de las fuentes para tratar de dilucidar cuántos pisos turísticos existen en la ciudad. En 2017 -casi una década después del nacimiento de Airbnb- la Xunta estableció la inscripción en este registro como único requisito para poder operar. «Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se pasó de 807 a 668 alojamientos inscritos en el REAT», una reducción del 17%, destaca el Concello.

Desde Raxoi se han puesto firmes contra las VUTs que no contaban con permiso municipal pero al albor de la nueva regulación tampoco están proliferando nuevos establecimientos. En la ciudad solo hay 67 inmuebles con título habilitante y ninguno ha sido aprobado durante 2025, según se puede apreciar en el listado que el Concello tiene colgado en su página web. Tampoco hay ningún piso turístico funcionando con licencia en la zona vieja, donde no se pueden instalar bajo ningún supuesto.

Recurso a los tribunales

Para conseguir el permiso municipal, la legislación autonómica permite que los propietarios realicen una comunicación previa de inicio de actividad. Después el Concello tiene que realizar una verificación de que se cumplen los requisitos. Urbanismo explica que a lo largo de este año «declaró la ineficacia» de 120 pisos turísticos «que no cumplían la normativa». Además en este momento hay otros 20 procedimientos de este tipo en marcha. Una vez resueltos, se trasladan a la Xunta para que dé de baja los inmuebles del REAT. El proceso es largo, porque muchos propietarios están recurriendo en los juzgados la decisión. La Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga) recomienda dar la batalla judicial. Recuerda que solo tres de los 313 concellos de Galicia —Santiago, Pontevedra y A Coruña- exigen la licencia municipal para poder funcionar.

La regulación municipal de las VUT también estableció la posibilidad de que los inmuebles pudiesen destinarse al alquiler tradicional a estudiantes durante el curso y operar como pisos turísticos dos meses al año. Pero por el momento, Raxoi no ha autorizado tampoco el funcionamiento de ninguna vivienda de uso turístico bajo este paraguas.

"No se han conseguido los objetivos"

La Asociación de Pequeños Propietarios de Pisos Turísticos en Santiago denuncia que la regulación municipal del sector no ha contribuido a mejorar el problema de la vivienda en la ciudad. «No han conseguido los objetivos que tenían, el alquiler sigue subiendo porque los propietarios de VUT que se pasaron al alquiler tradicional con pisos niquelados influyó en la subida de los precios», subraya la portavoz de la asociación Estrella Ferreiro. Indica, además, que tampoco han mejorado los datos de pernoctaciones en los hoteles e insiste en que los pisos turísticos «no eran su competencia».

Ferreiro asevera que el requisito de contar con el visto bueno de la comunidad de vecinos está frenando a muchos propietarios de viviendas que querían destinarlas al alquiler turístico en la ciudad. «Muchísimas comunidades están diciendo que no, se ha fomentado ese miedo al turista y casi hay tanto como a las ocupaciones», asevera. La representante de los pequeños propietarios cuenta con uno de las 67 permisos municipales para explotar una vivienda en la zona nueva. «A mí me parece curioso este miedo a los problemas que puedan ocasionar los turistas porque en mi comunidad nunca ha habido un problema, nunca se ha tenido que hablar del tema en las reuniones de vecinos», asegura.

Ferreiro explica que en los últimos meses muchos propietarios han tenido que abandonar las plataformas tipo Booking o Airbnb al no contar con el número de licencia municipal que ahora obliga el Gobierno central a poner en los anuncios.

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