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Mandrágoras y cuernos de rinoceronte: los secretos de Santiago que ni los locales conocen

Reloj de bolsillo esmaltado de la época de Felipe IV, uno de los tesoros ocultos del centro de Santiago

Reloj de bolsillo esmaltado de la época de Felipe IV, uno de los tesoros ocultos del centro de Santiago / Museo Virtual de la USC

Todas las ciudades esconden maravillas ocultas. Y Compostela no es ninguna excepción, aunque quizá sí es una de las pocas urbes que guarda sus secretos en una de sus zonas más visitadas. A la sombra de grandes monumentos como la Catedral de Santiago, existe todo un abanico de tesoros que ni siquiera conocen los locales y que no suele estar en la agenda de los numerosos turistas que ronda la iglesia. Son joyas y objetos curiosos llegados de otras épocas y países, y que ahora permanecen a salvo en uno de los muchos edificios históricos de la ciudad.

Hablamos del Colegio de San Jerómino, una infraestructura construida en el siglo XVII y que actualmente sirve de sede para el Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Allí, en plena plaza del Obradoiro, se pueden ver las piezas conservadas del antiguo Gabinete de Curiosidades de la USC, a cada cual más extraña que la anterior: desde mandrágoras hasta vajillas hechas con cuernos de rinoceronte.

Las 6 curiosidades escondidas del Colegio de San Jerómino

Construir esta clase de colecciones fue una práctica muy común en Europa a partir del siglo XVI, una tendencia a la que la universidad compostelana se unió en 1841. La exhibición se cerró en 1930, pero, hasta entonces, a la institución le dio tiempo a reunir numerosas piezas como complemento de la cátedra de Historia Natural.

Gran parte de los objetos proceden de donaciones particulares y datan del siglo XV y XVI. Se reparten entre el Salón de Grados y la Sala Rectoral de Recepciones y pueden visitarse con los programas de visitas guiadas de la Universidad de Santiago.

Mandrágora tallada

Puede que esta raíz tallada no sea el objeto más valioso de la colección, pero sí uno de los más insólitos. Se cree que procede de una mandrágora, en la que el artista esculpió el rostro de un hombre barbudo.

Raíz de mandrágora tallada, expuesta en el Colegio de San Jerónimo

Raíz de mandrágora tallada, expuesta en el Colegio de San Jerónimo / Museo Virtual de la USC

Según cuenta la propia universidad en su museo virtual, en realidad se trata de un conjunto de dos piezas unidas por espigos, dos heramanas que se han convertido en una de las mayores curiosidades de Santiago de Compostela. Para los compostelanos aficionados a los enigmas, la dirección para dar con ellas está clara: el salón de grados, concretamente en la bancada derecha.

Vasos de cuerno de rinoceronte

Un viaje de Santiago a China implica muchas horas de vuelo, pero los visitantes del Colegio de San Jerónimo pueden ver una muestra exprés del país asiático a través de esta pareja de vasos de origen chino.

Uno de los dos vasos del salón de grados hechos con cuerno de rinoceronte

Uno de los dos vasos del salón de grados hechos con cuerno de rinoceronte / Museo Virtual de la USC

Al igual que la mandrágora, se encuentran en el salón de grados, pero esta vez en una de sus vitrinas. De ellos sorprende dos cosas: los pulpos tallados en su superficie y el material que los forma, nada más y nada menos que un cuerno de rinoceronte.

Reloj esmaltado de Felipe IV

Otro de los tesoros escondidos de Santiago de Compostela es un reloj de bolsillo de la época de Felipe IV (siglo XVII). Está realizado en metal y porcelana, y profusamente decorado con esmalte. En ambas caras se pueden ver, respectivamente, los rostros de Felipe el Grande y del príncipe Baltasar Carlos de Austria.

De esta época son también otras piezas de la colección, como la elaborada jarra de bronce y cristal expuesta en la sillería, que hace juego con una bandeja de cristal de roca ornamentada con motivos florales.

Bolas de Cantón talladas en marfil

¿Es posible tallar varias esferas dentro de otras, usando un mismo bloque de marfil? Las dos bolas de Cantón del Colegio de San Jerónimo tienen la respuesta: un sí rotundo.

Ambas piezas son un buen exponente del estilo Netsuke, una forma muy precisa de esculpir los materiales, especialmente las miniaturas. El resultado en este caso es una especie de matrioska decorativa, con una esfera exterior que deja ver los dibujos de las bolas interiores.

Una de las dos bolas de Cantón talladas con estilo Netsuke

Una de las dos bolas de Cantón talladas con estilo Netsuke / Museo Virtual de la USC

Bandeja de piedras semipreciosas

El contraste del bronce con las nueve ágatas de esta bandeja llamarán la atención de cualquiera que se adentre en el Colegio de San Jerónimo. Las gemas están engarzadas en el disco y rodeadas de filigranas que dibujan vegetación y flores.

Bandeja de bronce con ágatas engarzadas

Bandeja de bronce con ágatas engarzadas / Museo Virtual de la USC

De nuevo, se trata de una pieza del sigo XVII, una de las épocas de mayor apogeo para los gabinetes de curiosidades. La exposición de la USC también cuenta con otra bandeja, esta vez de nácar y procedente de Filipinas.

La nereida griega de Carlos V

Anfítrite, nereida de la mitología griega y esposa de Poseidón, ha quedado retratada para siempre en esta escultura del bronce de estilo manierista. Se estima que pertecene al reinado de Carlos V -es decir, al siglo XVI- lo que la convierte en una de las figuras más antigas de la colección.

La escultura representa a una mujer desnuda que sujeta una caracola con su mano izquierda y pisa la cabeza de un delfín. Quienes deseen ver su figura -otro de los grandes enigmas de Santiago- pueden acercarse al salón de grados y encontrarla en la vitrina izquierda de la sillería.

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