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El lobo mata tres perros en el rural de Santiago: "La gente no quiere salir al monte"

Cazadores del Tecor Castromaior-A Gracia suspenden las batidas de zorro y los entrenamientos para no perder más animales

Detectan ejemplares cada vez más cerca de las viviendas pero evitan alarmar: "Nunca atacaría a las personas"

Perro de caza beagle víctima del lobo este fin de semana

Perro de caza beagle víctima del lobo este fin de semana / Cedida

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

Un grupo de cazadores del terreno cinegéticamente ordenado (Tecor) Castromaior-A Gracia, que gestiona 5.700 hectáreas en la zona rural de Santiago, decidió suspender las actividades en sus montes ante la proliferación de lobos en la zona, donde constatan la presencia permanente de varios ejemplares. Y aunque la convivencia de humano y lobo en ese territorio no es nueva, sí preocupa el aumento de ataques a perros de caza, ya que han perdido tres en lo que va de año, así como la proximidad cada vez mayor de las manadas a las viviendas. "No se trata de alarmar, pero sí de poner en conocimiento una realidad que empieza a ser un problema".

Quien habla es Luis García Bello, cazador de A Peregrina y presidente de Aproca Noroeste, la Asociación de Propietarios Rurais, Produtores de Caza e Conservadores do Medio Natural, que gestiona varios tecores por toda Galicia. Él mismo perdió un ejemplar de beagle el día 1 de enero. Y este fin de semana, durante una batida al zorro, desaparecieron otros dos perros. "Estábamos cazando y vimos un lobo detrás de los perros", relata. Poco después, dos de ellos desaparecieron, y encontraron sus cadáveres cerca de allí, gracias a los dispositivos geolocalizadores de los perros de caza. Menos suerte tuvo Luis con el suyo, que nunca apareció, "quizás porque lo mataron en una zona sin cobertura".

Tres perros en menos de un mes es un balance inasumible para los cazadores de Castromaior-A Gracia, un gran tecor que gestiona terrenos de las parroquias de A Peregrina, San Xoán de Fecha, Santa Cristina de Fecha, A Gracia y Grixoa. "Antes podía pasar que mataran a un perro o máximo dos al año y tampoco le dabas más importancia, pero ahora la cosa es grave", reconoce García Bello, que apunta que la situación se agravó especialmente desde principios de temporada, en septiembre.

Grifón atacado por los lobos el fin de semana.

Grifón atacado por los lobos el fin de semana. / Cedida

"Vamos a suspender las batidas"

En vista de los acontecimientos, "y para preservar ante todo la seguridad de nuestros perros", los cazadores de Castromaior-A Gracia decidieron suspender buena parte de su actividad. "Se van a suspender las batidas de zorro y los entrentamientos de caza en el monte", avanzan desde Aproca Noroeste. Solo mantendrán algunas batidas de jabalí "por responsabilidad" y porque es una modalidad cinegética donde "tienes más control sobre el perro", que no se escapa a tanta discancia como con el zorro.

Luis García Bello sabe, a través de la asociación, que lo que ocurre en su tecor no es exclusivo. "Está pasando en muchos sitios de Galicia", relata. "Sobre todo en la zona norte de A Coruña y algunos puntos de Lugo es exagerado. Hay zonas bastante complicadas".

En el caso de su coto de caza, llevan años conviviendo con el lobo. "Avistábamos ejemplares en los límites del tecor", con ataques que eran "muy esporádicos". Pero esto cambió "en los meses", donde están recabando información de cazadores y vecinos que "constatan numerosos incidentes en la actividad cinegética y en alguna vivienda". "Ahora es una barbaridad".

Lobo ibérico

Lobo ibérico / Carlos Castro (EP)

"Esto no puede seguir así"

Los casos más recientes son los de los dos perros beagle y uno de raza grifón perdidos en 2026. "El problema es que mucha gente no quiere denunciar, porque es muy engorroso", lamenta Luis García Bello. Él si que dio el paso, porque al menos quiere "que se sepa lo que pasa", ya que "esto no puede seguir así".

"Lo que nos preocupa y queremos visibilizar es que los lobos están cada vez más cerca de las casas", prosigue. "A los últimos perros los mataron a apenas 50 metros de viviendas de Miramontes". La explicación que tiene García Bello coincide con las de la mayoría de expertos: los lobos tienen cada vez menos comida y, como depredadores que son de corzo y jabalí, los siguen allá a donde vayan. "Y estos animales se acercan cada vez más a los humanos para lograr comida y buscar refugio". Y el lobo va tras ellos. "Al final, lo que tenemos es a toda la fauna metida entre las casas y en las carreteras", con el consiguiente peligro de atropello.

Porque en realidad, entre humanos y lobos no hay más peligro que ese del aslfalto. No hay ataques registrados y todos los expertos coinciden en que no los va a haber por el carácter huidizo y esquivo del lobo y por su ADN, en el que ya lleva impreso el mensaje de que los encuentros con el ser humano suelen ser fatales para su especie. Y eso es algo que también saben los cazadores.

"No va a haber ningún ataque a personas porque nunca los hubo", sentencia Luis García Bello. "Y tampoco queremos alarmar de modo innecesario. Solo queremos expresar nuestra preocupación por lo que está pasando".

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