Maite Flores: «Me apasionan la investigación y la gestión»
‘Picheleira’, familiar y aficionada al paddle y al running, afronta la carrera al Rectorado de la USC con el aval de su trayectoria como investigadora y gestora y «consciente» de que hay muchos «problemas graves» por resolver

La candidata a rectora de la USC, Maite Flores
«Mi pasión siempre ha sido la investigación, pero compaginada con la gestión». Con esta carta de presentación llega Maite Flores a la recta decisiva de la carrera por el Rectorado de la Universidade de Santiago, cuyas elecciones se celebran en primera vuelta el próximo 12 de febrero. Ese gen investigador la ha llevado a dedicar ya «media vida» a esa pata fundamental de la universidad, aunque siempre que ha podido la ha compaginado con la gestión, algo que queda acreditado en su amplio currículum.
Catedrática en Óptica de la USC, dirigió el Departamento de Física Aplicada y formó parte del equipo que puso en marcha el Instituto de Materiales de la USC (iMATUS). Actualmente, coordina la instalación singular L2A2 (Laboratorio Láser para la Aceleración y otras Aplicaciones), una responsabilidad «que me brindó la posibilidad de colaborar con algunos premios Nobel», recuerda con satisfacción.
La experiencia de Flores en gestión va más allá, tras pasar también por la secretaría del Comité Ejecutivo de la Sociedad Europea de Óptica y la vicepresidencia de la Sociedad Española de Óptica, cargo que ostenta en la actualidad. Sin olvidar su paso por la presidencia y la vicepresidencia de la CiUG, puestos rotatorios que asumió hasta hace poco y que «me han servido como experiencia de gestión compleja y me han permitido tener un profundo conocimiento de los estudiantes de enseñanza media, que son el futuro de la universidad», admite.
Investigación aplicada
A nivel investigador, Maite Flores trabaja en un campo muy amplio dentro de su propia especialidad. Autora de libros y de más de 200 artículos en revistas especializadas, la candidata a rectora de la USC registró cuatro patentes y fundó la spin-off Bflow. En su carrera electoral siempre pone en valor su buena conexión con el mundo de la empresa y la generación de valor y conocimiento.
De hecho, su investigación tiene un alto grado de aplicación. «Hice de todo, pero una investigación financiada mediante fondos para proyectos, europeos o nacionales, y contratos con empresas ha de transferir conocimiento a los sectores productivos y, en definitiva, a la sociedad», defiende.
En esa línea, recuerda que en 2020 fundó una empresa derivada, «dedicada a órganos fabricados por láser e incluidos en un chip, para reducir los experimentos con animales». «También monté la segunda instalación de láser ultra intenso de España», dedicada a la aceleración de protones con tecnologías láser en lugar de con aceleradores convencionales. «En eso consiste en transferir conocimiento científico a la industria».
Esa vocación por la investigación aplicada la llevó a recibir junto al grupo de la USC que coordina el Premio de Transferencia de Tecnología de Galicia en 2019. Un premio con «mucha importancia» para ella a nivel personal por lo que significa, aunque en el currículum pueda parecer inferior al premio Fellow que también recibió y que entrega la Sociedad Europea de Óptica.
Para Flores, su currículum no es mejor ni peor que muchos otros, pero sí destaca que es «representativo» de los perfiles de cada vez más mujeres jóvenes. «Y no por género, sino por méritos», ensalza la candidata al Rectorado, que compite con otras tres aspirantes.
La Maite Flores familiar
Picheleira y madre de dos hijas, reconoce que la vida universitaria, especialmente la investigadora, consume mucha agenda. Pese a ello y a que el tiempo libre es «escaso», Maite Flores tira de rutina para practicar deporte —le da al running y al paddle—, para «ver buen cine», disfrutar de los amigos y atender a la familia.
«Como cualquier persona que se dedique a la investigación, el respaldo de mi familia ha sido fundamental», se sincera. «Aunque desde mi nacimiento, Santiago siempre ha sido mi centro vital, las estancias en el extranjero, defensas de tesis y proyectos, oposiciones, tribunales y viajes profesionales se cruzaban una y otra vez con la otra línea de la vida: padres, pareja, hijas».
Su familia es un pilar, cuenta Flores. «Mi padre y mi madre me apoyaron en cada paso y me inculcaron el virus de la responsabilidad». De su pareja, también físico, dice que fue «más que un colaborador imprescindible» en sus logros. Y de sus hijas, una estudiante de Medicina y la otra a las puertas de la universidad, afirma que se criaron en casa «con ejemplos de superación y retos».
«Por eso viven mi candidatura entusiasmados, echando una mano y conscientes de la importancia del cargo», afirma Maite Flores. «Dicen que seré la mejor rectora del mundo, pero no hay que hacerles caso porque también dicen que soy la mejor madre del mundo».
En todo caso, si al final resulta elegida, le cambiará la vida, también la familiar. «Soy consciente de que me presento a rectora para resolver problemas, algunos de ellos graves», indica, citando entre ellos la falta de vivienda para los estudiantes, la internacionalización de la USC, la modernización administrativa, la actualización docente o la captación de talento investigador. «Pero no soy de las que se echan para atrás o esquivan los problemas», avisa. «De hecho, hay expertas en buscar problemas;yo prefiero buscar soluciones».
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