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Subastan 44 relojes requisados a un narco juzgado en Santiago para saldar su multa

La puja más alta alcanzó los 7.129,80 euros en un proceso electrónica en el portal del BOE

Los joyas fueron intervenidas por la Policía Nacional durante una operación antidroga

Piedefotografía. |  FirmaFoto

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Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Un total de 44 relojes intervenidos en una operación contra el tráfico de drogas en Santiago han sido subastados por la justicia para hacer frente, al menos de forma parcial, a la multa impuesta a uno de los condenados en esa causa. La subasta judicial, celebrada de manera electrónica a través del Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE), se cerró hace unos días con una puja máxima de 7.129,80 euros, una cantidad que queda por debajo del valor de tasación del conjunto, fijado en 11.883,31 euros.

Los efectos subastados pertenecían a Wilber Andrés Corrales Moreno, condenado en 2015 por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago y la misma que ha convocado la subasta, a tres años de prisión por un delito contra la salud pública y al pago de una multa de 57.000 euros. Al no abonar esa sanción económica, la justicia activó la ejecución de responsabilidades pecuniarias, un procedimiento que permite convertir en dinero bienes intervenidos durante la instrucción penal para destinarlos al pago de multas y costas judiciales.

El lote subastado estaba compuesto por 44 relojes de muy distintas marcas, modelos y valores, reflejo de una colección acumulada a lo largo del tiempo. La pieza más valiosa era un Ulysse Nardin Marine Limited Edition, tasado en 8.350 euros, que concentraba buena parte del valor total del conjunto. Junto a este reloj de alta gama se incluyeron modelos de marcas reconocidas como Tissot, Citizen, Seiko, Jaguar, Swatch, Emporio Armani, D&G, Ferrari o Nixon, así como otros relojes de firmas más comerciales y de menor precio.

Según la tasación pericial incorporada a la causa, el valor de los relojes oscilaba desde piezas de varios miles de euros hasta modelos valorados en apenas 15 o 20 euros, lo que evidencia la diversidad del lote. En conjunto, la valoración final ascendía a 11.883,31 euros, cantidad que sirvió como referencia para la subasta, aunque sin fijar una puja mínima obligatoria.

La venta se desarrolló íntegramente por vía electrónica durante un plazo de 20 días naturales, conforme a lo establecido en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Los licitadores debían estar dados de alta en el sistema, identificarse mediante firma electrónica y consignar un depósito previo de 594,16 euros, equivalente al 10 % del valor del lote.

Durante el periodo de subasta, las pujas tuvieron carácter secreto, de modo que ni los participantes ni el público pudieron conocer la existencia o cuantía de las ofertas hasta el cierre del proceso. Finalmente, la mejor postura registrada alcanzó los 7.129,80 euros, algo más del 60 % del valor de tasación, lo que permite al órgano judicial aprobar el remate y proceder a la adjudicación definitiva una vez que el mejor postor complete el pago.

Los relojes fueron intervenidos por el Grupo de Estupefacientes de la Policía Nacional en Santiago durante el desarrollo de una investigación judicial contra una red dedicada al tráfico de drogas. Tras la incautación, los efectos quedaron bajo custodia policial, a disposición de la Audiencia Provincial, a la espera de que se resolviera su destino una vez dictada sentencia firme.

La condena a Corrales Moreno se dictó en el marco de una causa en la que varios acusados aceptaron penas de prisión y multas económicas tras alcanzar acuerdos con el ministerio fiscal. En su caso, la pena de tres años de cárcel iba acompañada de una sanción económica de 57.000 euros, que nunca llegó a ser satisfecha de forma voluntaria.

Ejecución de la multa y deuda pendiente

La subasta de los relojes forma parte de la pieza individual de ejecución abierta específicamente para reclamar el pago de la multa. Aunque el importe obtenido en la subasta permitirá reducir parcialmente la deuda, está lejos de cubrir la totalidad de la cantidad reclamada, por lo que la ejecución continuará abierta mientras exista saldo pendiente.

Tras años bajo custodia policial, los relojes pasarán ahora a manos privadas una vez se formalice la adjudicación, convirtiéndose en recursos económicos destinados a las arcas públicas.

Narcos de primera y 'low cost'

Las piezas que pertenecían a este ciudadano de origen sudamericano, juzgado y condenado en Santiago, vienen a demostrar que también en el mundo del hampa existen distintas categorías: narcos de primera y narcos low cost. Él está en un escalón muy bajo y su colección de pelucos nada tiene que ver con, por ejemplo, los relojes Rolex de oro y caucho, Cartier o Royal Audentars, que últimamente alcanzaron precios récord y que en su día pertenecieron a narcotraficantes, entre ellos algunos gallegos, que fueron subastados el pasado 4 de diciembre de 2025 en una licitación realizada por el Plan Nacional sobre Drogas que destinará lo recaudado a sufragar sus actividades de ayuda a colectivos que luchan contra esta lacra.

En total se recaudaron cerca de 180.000 euros destacando en el Top 5 por valor de la última puja un IWC Schaffhausen de oro de 18 quilates (15.001 euros), tres Rolex Submariner (14.000, 12.900 y 12.100 euros respectivamente) y un Rolex Yacht Master (8.110 euros). Hubo 169 pujadores en todos los lotes y 59 adjudicatarios diferentes, con casi 5.400 pujas y un 96 % de los relojes que se incautaron: tienen nuevos dueños 538 de los 558 relojes de alta gama que se subastaban, siguiendo la tónica del año anterior.

Señalar que a un conocido narco gallego se le incautaron en su vivienda un Rolex Daytona de oro rosa y caucho que, según las webs especializadas, se pagan a 50.000 de segunda mano; un Royal Audemars Piguet Royal Oak Offshore en acero acero y caucho de 35.000 euros pero que se encuentran por 20.000 en el mercado de segunda mano.

En su colección también había otros tres Rolex, u Cartier también de oro, Bulgari y Omega, pero de menos valor. Junto a relojes de mujer todos de oro pero de marcas más modestas como Lotus, Viceroy o Festina. Los agentes antidroga llevan tiempo comprobando que en los registros a viviendas de narcotraficantes de cierto peso siempre aparecen relojes de las mejores y más cotizadas marcas.

Los expertos consideran que «estos relojes actúan como un refugio de valor que puede incluso revalorizarse, permitiendo a las organizaciones criminales mover dinero sin supervisión bancaria» al tiempo que «son una muestra de poder dentro de la narcocultura» importada de Estados Unidos y de países como Colombia o México.

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