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La laguna que solo emerge en inviernos muy lluviosos a media hora de Santiago

Esta masa de agua 'mágica' de más de una hectárea aparece y desaparece de lo alto de un monte entre Forcarei, A Estrada y Silleda

"É unha lagoa rara en Galicia", admite el catedrático de Xeografía Augusto Pérez Alberti al hablar de su origen

Vista general de la laguna de Olives esta semana

Vista general de la laguna de Olives esta semana / M.G.P.

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

La lagoa sacra de Olives no es una laguna más. "É rara en Galicia", admite el geógrafo y catedrático de la Universidade de Santiago (USC) Augusto Pérez Alberti. Pero su singularidad desde el punto de vista científico no es la única característica que la hace especial. En el plano adminstrativo, pese a su limitado tamaño, baña tres municipios: Forcarei, A Estrada y Silleda. Y todavía hay más, porque a nivel cultural, guarda en sus aguas una leyenda y algún que otro misterio.

Pero lo que verdaderamente hace mágica esta masa de agua situada a media hora de Santiago es su propia existencia: aparece y desaparece según el clima. Es más, para emerger y mostrarse como una verdadera laguna y no como un simple charco necesita inviernos muy lluviosos. Y como este es uno de ellos, Olives muestra estos días su máximo esplendor.

Augusto Pérez Alberti, geógrafo de la USC

Augusto Pérez Alberti, geógrafo de la USC / Cedida

Esa condición de estar y no estar se debe a la estacionalidad. Este tipo de superfices se llenan de agua bajo precipitaciones intensas y continuadas, pero el resto del año están secas. La estacionalidad es un fenómeno natural "relativamente frecuente" en Galicia. Pero lo que no lo es tanto en el caso de Olives es su ubicación: que emerja en una planicie y, encima, en lo alto de un monte a 700 metros sobre el nivel del mar, la convierte en un espacio singular.

"Por iso é rara", insiste Pérez Alberti. "É complicado que sexa de orixe glaciar, xa que se atopa nunha zona moi chá", mientras que las lagunas glaciares de Ancares, Trevinca y O Courel están en esos valles que formó el avance del propio glaciar. Por eso, para explicar el origen científico de Olives, este geógrafo apunta a una combinación de factores. "Un proceso tectónico, que provoca que nese lugar se crucen dúas fracturas habituais en Gailcia en dirección noreste-suroeste e noroeste-sureste, o que debilita o terreo na zona e dá lugar á apertura de alveolos", explica. A eso se sumaría la erosión y la acción de la nieve, que en siglos pasados sería abundante y frecuente en la Serra do Candán.

La laguna mágica que solo emerge en inviernos muy lluviosos

Martín García Piñeiro

1,3 hectáreas

La lagoa sacra de Olives ocupa 1,3 hectáreas de terreno en lo alto de un monte de 700 metros de O Candán, en medio de la zona natural protegida de las Brañas de Xestoso. "En Galicia son bastante frecuentes as brañas, que son zonas de chaira onde ante a falta de pendente a auga acumúlase por falta de escorrentías", añade Pérez Alberti.

En estas brañas pueden aparecer las laguna estacionales. "Cando chove énchense de agua, e como o solo por debaixo neste caso é rocha granítica, non desaparece esa auga ata que existe realmente unha evaporación" en superficie por el sol y el calor.

En un invierno de lluvias excepcionales como este, Olives rebosa por todos lados. Invade campos pegados a ella e incluso alcanza la carretera asfaltada que transita por uno de sus lados, el de Forcarei, y por la que se accede con facilidad.

"O feito de que poida desbordar en invernos que chove moito é interesante, porque implica que co paso do tempo pode ir incluso afondando. Ademais, ao estar en zona alta, co tempo a acción do vento pode provocar oleaxe que deposita sedimento nas beiras e iso pode incrementar o tamaño da lagoa", concluye el catedrático de la USC.

Sin embargo, hay expertos que apuntan a que la influencia del ser humano impactó negativamente en el lugar, sobre todo por las captaciones de agua para casas y explotaciones ganaderas de la zona, que reducen los acuíferos del lugar.

Olives está estos días llena.

Olives está estos días llena. / M.G.P.

Riqueza natural

Olives es una visita casi obligada estos días, ya que pocas veces se puede ver como ahora. Situada a media hora de Santiago, en el corazón de Galicia y con acceso asfaltado, no solo ofrece la posibilidad de ver la laguna y rodearla, sino de disfrutar de todas las Brañas do Xestoso y de su riqueza natural, ya que es una de las últimas reservas de turberas de la comunidad.

La zona también es atractiva a nivel de aves, pues cuando tiene agua, Olives es una parada obligada para algunas especies que cuesta ver en otros puntos de Galicia. En sus aguas son habituales los patos de varias especies, pero hubo registros de ornitólogos de avutarda o sisón, dos aves excepcionales en Galicia, así como visitantes invernales como el escribano nival. Además, la laguna da cobijo a muchos reptiles y anfibios amenazados.

Y por sus orillas deambulan muchos mamíferos, el más interesante posiblemente el lobo, que en esta época no es tan difícil de ver a plena luz del día.

La laguna, cuando se seca, deja ver la muralla.

La laguna, cuando se seca, deja ver la muralla. / Cedida

La leyenda de sus aguas

Que la laguna de Olives no es una más del catálogo de humedales gallegos da buena muestra su historia. En la zona existen leyendas muy antiguas sobre ella y los orígenes de su nombre, aunque todo apunta a que su carácter sacro lo recibe del cercano templo de Santa María de Meda, en Olives.

Sin embargo, el mito más extendido es uno que apunta a una batalla entre cristianos y moros en la zona que acabó con tantos cadáveres que tuvieron que echarlos al agua y levantar una muralla alrededor para contenerlos. De los cadáveres, por fortuna, no hay ni rastro, pero parte de esa muralla de piedra todavía es visible, alimentando todavía más el carácter mágico de la lagoa sacra de Olives.

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