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Menú de 8 euros y ambiente futbolero: así es el bar de Santiago que triunfa entre los estudiantes

El local ofrece 7 platos "bien llenos" a elegir cada día con bebida, café y postre

"Hemos visto a mucha gente terminar la carrera, irse a trabajar y volver de visita a vernos", dice la propietaria

Una camarera atiende a la clientela de este mítico bar de Santiago.

Una camarera atiende a la clientela de este mítico bar de Santiago. / Jesús Prieto

Los bares, especialmente en los días de lluvia, son un refugio imprescindible en Santiago de Compostela. Sobre todo para los universitarios, que, muchas veces, cuentan con un número de táperes limitado que se acaba a la mitad de la semana.

En esos casos, conviene tener a mano un local en el que disfrutar de una buena comida a un precio asequible que no arruine las salidas de los jueves. En Santiago, hay uno que se ha consolidado como el restaurante low-cost por excelencia para los estudiantes, que lo llenan cada mediodía para disfrutar de sus menús a 8,50 euros.

Se trata del Triskel, "un bar de barrio" en la Rúa de Frei Rosendo Salvado que lleva más de una década conquistando con un combo infalible. "La gente viene por el plato del día, el tapeo y el fútbol. Tenemos esa tradición", resume la dueña, Diana De Alba, que se hizo cargo del local hace tres años.

Cuenta la propietaria que la Champions y La Liga es lo que triunfa, especialmente los partidos del Madrid, el Barcelona y el Celta, cuando "la gente se vuelve loca" y abarrota el local. A la hora de comer, las mesas se llenan con los apuntes de los universitarios, que disfrutan de un menú a precio especial con siete opciones a elegir más bebida, café y postre.

El Triskel, el bar de Compostela que conquista a los estudiantes

El exterior del Triskel Café, el bar de Santiago que triunfa con sus menús del día para estudiantes.

El exterior del Triskel Café, el bar de Santiago que triunfa con sus menús del día para estudiantes. / Jesús Prieto

Por 8,50 euros, los estudiantes que aterrizan en el Triskel pueden escoger entre siete platos principales "bien llenos" con comida clásica, como croquetas, pechuga, milanesa o raxo, "el plato estrella" según indica la dueña del establecimiento. Cada principal se combina con una guarnición a elegir -patatas, ensalada o arroz-, y se completa con una bebida, un postre y un café que anime a seguir estudiando.

La clientela, dice De Alba, es fija y "casi familia", con "los mismos estudiantes" yendo a diario durante sus años de universidad. "Hemos visto a mucha gente terminar la carrera, irse a trabajar y volver de visita a vernos", cuenta la propietaria, que se enorgullece de que "vengan a despedirse de nosotros y a darnos las gracias" por todo el tiempo pasado entre esas cuatro paredes.

No es posible evitar la "tristeza" cuando se marchan, aunque la rueda no se detiene y siempre trae a nuevas remesas de universitarios. Unos estudiantes que, si bien son unos de los clientes principales, deben convivir con un perfil diametralmente opuesto en las mesas del Triskel.

"Lo de nuestra clientela es chistoso. A eso de las 12.00 horas llegan los estudiantes, pero por la mañana viene mucha gente mayor. Nos han llegado a preguntar si tenemos algún trato con los centros de día", cuenta entre risas la dueña, que trabajó de camarera en el establecimiento durante siete años.

Hace tres, cuando la antigua propietaria dejó el local, decidió tomarle el relevo para mantener vivo este bar universitario del Ensanche. "La clientela me apoyó mucho y ayudó a que me quedase. Espero seguir aquí muchos años", dice.

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