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Se derrumba parte de un muro de los nichos del cementerio de Bonaval: se ha cerrado el acceso

Técnicos de arquitectura y arqueología evaluaron los daños para determinar la intervención a realizar

El derrumbamiento de parte de un muro del cementerio de Bonaval ha obligado a cerrar la zona.

El derrumbamiento de parte de un muro del cementerio de Bonaval ha obligado a cerrar la zona. / Antonio Hernández

Jacobo Táboas

Jacobo Táboas

Santiago

El derrumbamiento de una parte de un muro que sostenía una hilera de nichos en el cementerio de Bonaval ha obligado al Concello de Santiago a cerrar la zona. Parte del muro que rodea el camposanto, de gran altura, se desplomó sobre las lápidas, en las que no hay enterramientos.

Desde el gobierno local señalaron que «os técnicos de arquitectura e arqueoloxía foron avaliar este xoves os danos para determinar que corresponde facer». Una vez tuvieron constancia del suceso, en la mañana de este jueves, «cando se foron a revisar os parques», se cerró la zona. «Farase unha actuación de emerxencia», indicaron desde Raxoi.

La caída de este muro podría estar relacionada con los temporales registrados en las últimas semanas en la capital gallega.

Desprendimiento mortal en diciembre de 2019

El 20 de diciembre de 2019, también en el entorno del parque de Santo Domingo de Bonaval, en una jornada de fuerte temporal, el derrumbe de un muro provocaba el fallecimiento de un octogenario que se encontraba en la rúa Costiña do Monte, cuando parte de un muro que rodea el recinto se vino abajo.

Siglo XIX

Los orígenes del antiguo cementerio de Bonaval se remontan a los años treinta del siglo XIX, cuando el Ayuntamiento obtiene en propiedad unos terrenos tras la exclaustración del monasterio de San Domingos, tal y como se recoge en Bonaval: el cementerio hecho parque. El primer informe en el que se contempla la creación del cementerio data de 1837. Su puesta en marcha llegaría diez años después, pensado inicialmente para acoger a los difuntos San Miguel, San Andrés, San Xoán, San Bieito, Santa María do Camiño y A Corticela. Tras un siglo de actividad, se decretó su clausura, pero el descontento popular motivó su reapertura: funcionó hasta 1960.

Parque y espacio cultural

Posteriormente, y después del traslado de muchos difuntos a Boisaca, fue cayendo en el abandono. En 1990 llegaría la reconversión del entorno en parque y espacio cultural. Actualmente, de esa época queda en la antigua parcela del cementerio el Panteón de Galegos Ilustres, el Museo do Pobo Galego o el Centro Galego de Arte Contemporánea.

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