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HUMOR

Pablo Meixe: claves del éxito en Santiago del humorista de Ordes

Nacido en 1993, estudió Ciencias Ambientales pero nunca ejerció. Le pudo su pasión por el teatro y la comedia. Monologuista online y offline, suma 352.000 followers en Instagram y 852.000 en Tiktok. Llenó el Auditorio Abanca

Pablo Meixe, humorista, en su show en Vigo, el día previo a actuar en Santiago..

Pablo Meixe, humorista, en su show en Vigo, el día previo a actuar en Santiago.. / Leo López Foto

Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Pablo Meixe, el humorista ordense viene de agotar las 600 localidades del Auditorio Abanca en Santiago con una gira que este sábado paró en Madrid (con sold out) y que el 8 de mayo le lleva hasta Barcelona.

Desde enero de 2025 al inicio de este año, la cifra de seguimiento del perfil de Pablo Meixe en Instagram, creció en 100.000 personas y aunque no todo se mide por el eco en las redes (aún), sí ilustra que crece el eco de su trabajo en la poblada escena del humor, donde ya casi hay más monologuistas que influencers.

Stand-up comedy

El pasado fin de semana, Pablo Meixe (Ordes, 1993) arrasó en Santiago. Llenó el Auditorio Abanca. Esto es parte de lo que allí pasó: Su show empezó a las 18.36 h. y acabó al filo de las 20 horas, hilando casi hora y media de show cómico. Empezó con música funky y un bailecito para animar desde el inicio a una grada ya conquistada nada más pisar el escenario, donde un micro, un taburete y una botella de agua formaban su minimalista atrezzo, tan corto como clásico dentro del mundo de la stand-up comedy, que dicen en EEUU al aludir al estilo de contar chistes o relatos de humor formulados en pie.

Natural de Ordes, Pablo Meixe lleva dos años viviendo en Madrid pero no olvida su tierra por ello, empezó tanto el show compostelano como el de Vigo (6 y 7 de febrero), hablando de lluvia.

«Chove moito pero moito moito, chove de máis... Hai tanta choiva que propoño facer en Santiago o Mundial de Natación, poñemos un bus en Fonseca e xa temos piscina olímpica no Obradoiro e pola Rúa Preguntoiro podemos facer as probas de augas bravas», dijo desatando la risa cómplice de un público tan abundante como el mar de paraguas en el hall de la entrada (el momento posterior al bucar cada cual cada qué al acabar el espectáculo parecía una yinkana antes de salir a una calle donde llovía a cántaros).

«Hai tanta choiva que propoño facer en Santiago o Mundial de Natación, poñemos un bus en Fonseca e xa temos a piscina no Obradoiro»

Pablo Meixe

— Humorista

Madrileños y pueblos gallegos

Su inicio del monólogo aludió también a los madrileños, con una tacada de gags gestuales que le bastó para generar carcajadas a costa de esa actitud afectada de cierta tipología de los madriles en sintonía con las ordas turísticas de Sanxenxo.

En clave compostelana, mencionó el semáforo de Porta Faxeira: «Sempre en roxo: ‘Porta Faxeira, pode pasar!’...», y empezó a dejar los chistes de chubascos para hablar de los pueblos gallegos.

«O dos nomes é moi curioso, que hai mazo de ricos, ai tes... Mazaricos; que hai un carballo, pois Carballo, que é pequeno... pois Carballiño. E Ordes ,que, segundo din, hai tempo, as capitais de Galicia eran Santiago e A Coruña, pola metade, cando pasaban as ordes dunha a outra cidade, edixeron... este pobo vai ser Ordes, un pobo onde, eu son dalí, non hai nada, nada...setes puticlubs e pouco máis», dijo con cómica autocrítica.

Pablo Meixe preguntó si había asistentes de Ames en la sala, y al aplaudir, les dijo: «Ames existe». Hizo lo propio con los de Santa Comba, y les replicó ante su ovación: «Tamén existen e saben aplaudir, non teñen pezuñas».

Dotado de buena dicción, a los 20 minutos, Meixe tuvo que cambiar de micrófono. Se fue por la izquierda del escenario y volvió con otro con el aplomo de quien ya sabe que eso puede pasar y pasa pero reacciona con tablas, tanto que abrió el diálogo con el público (al que se pasó un micro itinerante) y mientras la gente le respondía, él tanteaba con la mano la cabeza del nuevo altavoz para generar una tos leve que le confirmase que el aparato de repuesto iba bien.

¿Celta o Déportivo?

Tuvo su momento futbolero al preguntar si había más fans del Deportivo que del Celta (ganó el alarido el cuadro herculino) e hijó un cruel doble juego al decir que la apalbra "ascendente" no se iba a pronunciar en A Coruña.

Pantalón negro, zapato marrón, camisa naranja y un pelo asilvestrado al estiilo Pumuky... Pablo Meixe se movió cómodo por escena y bajó un par de veces en busca de complicidad entre las butacas para el clásico juego que mezcla improvisación y participación del público, con talento para convertir lo que se le cuenta en un bumerán que puntúa momentos de show. Interrogó a una asistente madrileña y como no lo dijo cuando él preguntó si en el teatro había alguien de Madrid, la susodicha cayó víctima del enredo cómico para gozo general.

Aunque la comedia de Pablo Meixe es más bien politicamente correcta, en Santiago saltó a veces de ese guión. Así, aludió al magnate americano y pederasta Jeffrey Epstein, y luego añadió: «Non, non, iso non, perdón, perdón...».

En sus pausas para que respire el show, tiró mucho de la frase: «E moi fuerte, a verdade», o... «É algo moi heavy...», dejando unos silencios antes de volver a la carga, mostrando dominio del ritmo, algo clave en el humor.

Habló de su odio a los niños, ofreciendo una hilarante tipología y se mofó de cierto arquetipo de abuela «Mari Carmen... Todos temos unha avoa que se chama Mari Carmen que cando chega a cea do Nadal, fai bromas como: ‘Eu aquí na mesa dos nenos, xuntos os pequenos da familia...»

Anécdota personal del instituto

En la etapa final de casi hora y media sin interrupción (el bis tan común en la música se usa poco entre monologuistas, quizá por miedo a que se enfríe el público), Pablo Meixe puso por cierre su gran número, basado en una anécdota escolar de cuando en el instituto de Ordes hicieron una excursión a Andorra para aprender a esquiar.

Aprovechó bien esa escena para mostrar sus dotes teatrales e hilar un sketch logrado, muy divertido, muy dominado, que dedicó a Oscar y Ángel, los monitores que coordinaron aquella excursión estudiantil, uno de los cuales asistió a este show de Santiago en primera fila con el orgullo de ver que aquel adolescente algo descerebrado sigue siendo igual de descerebrado hoy día que ya es treintañero pero con buenas ideas de sobra para convertir la comedia en su profesión tras su inicio en el taller municipal de teatro de su Ordes natal.

Que Pablo Meixe ha llegado al humor para quedarse, queda confirmado, y que genera risa más allá de las redes, también.

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