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El pleno rechaza el cambio de nombre del CEIP Apóstolo Santiago por el de Almáciga pese al aval del Consello Escolar

La propuesta recibió los votos en contra del PP y la abstención de los concejales no adscritos

Bronca después de que uno de los miembros de la AMPA le tocase en el hombro a Muíños para decirle "eres un puto sinvergüenza"

Luis Martínez, director del CEIp Apóstolo Santiago, durante su exposición en el pleno de Santiago este jueves

Luis Martínez, director del CEIp Apóstolo Santiago, durante su exposición en el pleno de Santiago este jueves / Concello de Santiago

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

El pleno municipal de Santiago rechazó este jueves la propuesta para informar favorablemente del cambio de denominación del CEIP Apóstolo Santiago, que pasaría a llamarse CEIP da Almáciga, tal y como había solicitado el propio centro. La iniciativa recibió los votos positivos del BNG, Compostela Aberta y PSdeG, pero fue tumbada por los 11 votos en contra del PP y la abstención de los cuatro concejales no adscritos. La propuesta había sido aprobada previamente por unanimidad en el Consello Escolar del centro y contaba con el respaldo de la ANPA, que impulsó el proceso participativo.

El director del colegio, Luis Martínez Sánchez, compareció al inicio del pleno como presidente del Consello Escolar para explicar la solicitud. Defendió que el cambio de denominación es “un procedemento perfecto e absolutamente regrado” y subrayó que la normativa no exige motivar de manera concreta la solicitud: “En ningún momento especifica a norma (…) que haxa que explicitar motivos concretos para solicitar o cambio”.

El director insistió en que la propuesta “non a facemos contra ninguén, nin contra a compostelanidade, nin contra o apóstolo”, y rechazó que suponga un cuestionamiento de la identidad de la ciudad o del Camino. “A nosa proposta non modifica un ápice a percepción que temos de vivir nunha marabillosa cidade de patrimonio da humanidade”, afirmó.

Entre los argumentos expuestos, señaló que la denominación actual puede generar confusión y que el topónimo Almáciga es único y vinculado directamente al barrio en el que se ubica el centro. Además, defendió el derecho del colegio a presentarse “cunha denominación que segundo o noso criterio nos identifique claramente como centro educativo público aconfesional, plural e que non cause ningún tipo de dúbida ou equívoco entre a cidadanía”.

Martínez recordó que el nombre actual fue asignado por orden ministerial en el momento de creación del centro, sin intervención de un Consello Escolar, órgano que hoy sí tiene competencias en la materia. “Temos a lexitimidade plena para solicitar este cambio”, afirmó, antes de añadir que acatarían el resultado: “Naturalmente, saia adiante ou non, están nas mans de vostedes. Aceptaremos encantados o ditame da democracia”.

En la parte final de su intervención, lamentó que el debate público haya eclipsado otras necesidades del centro: “Non podemos consentir que o ruído mediático (…) permita dicir que este centro deixou de lado o importante”. Enumeró problemas como la necesidad urgente de reparar la cubierta —“temos un tellado que está caendo e require unha intervención urxente”— o la falta de recursos para alumnado con necesidades específicas.

El BNG defiende la tramitación “normal” de una propuesta reglada

La concejala del BNG Míriam Louzao defendió la propuesta señalando que el Concello se limitaba a tramitar una solicitud “conforme ao ditado na orde do 22 de xullo do 97”. Recordó que la iniciativa fue avalada por unanimidad en el Consello Escolar y respaldada por cerca del 70% de las familias. “A nós chéganos esta proposta, analizamos a documentación, cúmprense os requisitos e facemos o que se lle presupón que ten que facer unha administración normal, tramitala”, señaló.

Louzao criticó la reacción del PP y calificó de “pasmo” que la propuesta fuese presentada como “un contubernio absolutamente delirante”. “Estas declaracións non son contra o goberno deste concello. Son contra unha comunidade educativa”, afirmó, acusando a los populares de faltar “ao respecto” a familias y profesorado.

El concejal no adscrito Gonzalo Muiños mostró “absoluto respecto” por el trabajo de la ANPA y de la dirección, pero cuestionó algunos de los argumentos esgrimidos para el cambio. Se preguntó si la repetición del nombre “apóstolo” justifica la modificación y planteó si el actual nombre implica alguna connotación ideológica: “Eu pregunto, o actual nome… alguén se sente incómodo ou considera que o nome do noso concello ten algunha connotación política ou ideolóxica? Porque vivimos en Santiago de Compostela”. Muiños defendió que ambos nombres pueden convivir, como ocurre en otros centros de la ciudad, y anunció la abstención de su grupo.

PSdeG y Compostela Aberta apelan al respeto a la autonomía educativa

El socialista Sindo Guinarte aseguró que no se sentía “lexitimado” para decidir qué nombre debe tener el centro, más allá de tramitar la propuesta nacida de la comunidad educativa. Consideró desproporcionado vincular el cambio con una amenaza a la identidad histórica de la ciudad: “Pensar que a identidade histórica de Santiago (…) está en risco porque se cambie o nome dun colexio (…) é ter moi pouca fe na fortaleza dese relato histórico”.

En la misma línea, María Rozas (Compostela Aberta), representante municipal en el Consello Escolar del centro, calificó el debate de “perfectamente evitable” y defendió la autonomía educativa. Recordó precedentes recientes en otros municipios gallegos autorizados por la Consellería de Educación y lamentó que la comunidad educativa se vea “enredada nas miserias máis lamentables da política partidaria”.

El PP reivindica el nombre “como patrimonio común”

Por su parte, el portavoz popular, Borja Verea, justificó el voto en contra de su grupo apelando al valor simbólico del nombre. “Nós estamos a favor do nome da nosa cidade. Santiago. Santiago de Compostela”, afirmó. A su juicio, el nombre de un centro histórico “non é unha marca comercial” y “pertence a toda a comunidade, non unicamente á comunidade educativa puntual e temporal nun momento concreto”. Verea sostuvo que la decisión tiene “unha profunda carga simbólica, sentimental e política” y acusó al gobierno local de politizar el debate.

También cuestionó si el representante municipal en el Consello Escolar votó a favor sin autorización del pleno y denunció lo que considera “un ataque constante do BNG e de Goretti Sanmartín ao compostelanismo”.

La alcaldesa acusa al PP de “difamar” y “xerar ruído”

La alcaldesa, Goretti Sanmartín, cerró el debate antes de la votación lamentando el tono alcanzado. “Creo que a maioría da veciñanza (…) dirá, como a min, que nunca pensou ter que escoitar as cousas que escoitamos”, afirmó. Consideró “inexplicábel” que se genere polémica por proponer el nombre de un topónimo tradicional y defendió que el procedimiento fue “absolutamente respectuoso e estricto, non só democrático, senón coa normativa legal”.

Sanmartín acusó directamente al PP de utilizar el asunto para “xerar ruído” y “difamar”: “O que non é lexítimo é aproveitar este debate para difamar, para enlamar, para dicir mentiras e intentar tirar réditos electorais”. La propuesta para informar favorablemente el cambio de denominación obtuvo el apoyo de BNG, Compostela Aberta y PSdeG; los 11 concejales del PP votaron en contra y los cuatro no adscritos se abstuvieron. Al no alcanzar la mayoría necesaria, el pleno rechazó la iniciativa, que no continuará su tramitación ante la Consellería de Educación.

Bronca después de la votación

Tras la votación y después de un breve receso, el pleno volvió a tensarse a raíz de una denuncia pública del portavoz del PP, Borja Verea. El popular aseguró que uno de los cuatro miembros de la ANPA del CEIP presentes en la sala se había acercado al concejal no adscrito Gonzalo Muiños y le había tocado el hombro para decirle “eres un puto sinvergüenza”. Verea pidió explicaciones a la alcaldesa al entender que esas personas estaban allí como invitadas del BNG, ya que, según señaló, habían sido saludadas antes del inicio de la sesión por la concejala nacionalista Míriam Louzao. La regidora y Louzao lamentaron que un miembro de la corporación hubiera sido insultado, pero sostuvieron que se trataba de una persona del público que acudió al pleno. Una explicación que Verea rechazó, al afirmar que al PP no se le permite acudir con invitados por razones de espacio y que, en este caso, los miembros de la ANPA estaban presentes por invitación del BNG. La normativa indica que los plenos municipales son de acceso público y los ciudadanos pueden pedir intervenir, solicitando previamente permiso, para hablar de alguno de los temas que se traten en la sesión.

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