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La tienda de novias de Santiago que ha vestido a madres, hijas y abuelas desde 1958

Innumerables compostelanas han pasado por este comercio histórico para adquirir el traje con el que dar el 'sí quiero'

Ana Crespo, responsable de esta emblemática tienda de trajes de novia.

Ana Crespo, responsable de esta emblemática tienda de trajes de novia. / Antonio Hernández Rios / ECG

Después de varias décadas entre vestidos de boda, no hay nadie más experta que Ana Crespo en el vivieron felices y comieron perdices. Su negocio del centro de Santiago ha ayudado a una infinidad de novias a encontrar un traje que lucir en el que, en teoría, será uno de los días más alegres de su vida, cuando comienzan una nueva etapa de la mano de su pareja.

El local es tan longevo que, de hecho, ha llegado a vestir hasta a tres generaciones familiares. "Muchas clientas vienen porque lo hicieron sus madres y sus abuelas. Es una tienda emblemática, el cartel lleva por lo menos desde 1958", cuenta la dueña, que se puso al mando del comercio hace un lustro, después de trabajar en él durante más de diez años.

En todo el tiempo que lo conoce, dice, La Princesa Novias ha seguido "más o menos como antes". Aunque las modas vayan y vengan "como una rueda", esta histórica tienda de trajes de boda, fiesta y comunión sigue siendo un referente de la Rúa da Caldeirería, que, desde el número 53, es testigo a diario del emocionado llanto de las santiaguesas cuando encuentran su vestido.

Algunas "lo tienen claro" al primer o segundo intento, aunque lo normal es que cada clienta se pruebe "una media de seis u ocho". Lo importante, dice Crespo, es cómo se sienten cuando lo llevan. "El vestido es una cosa importante. Todas quieren algo especial pero que, al mismo tiempo, las haga sentise ellas mismas".

La Princesa Novias, la tienda de vestidos de boda en Santiago para dar el 'sí, quiero'

En los años 80 o 90, cuando los anteriores propietarios aún regentaban el local, el estilo de las compostelanas era muy distinto. El comercio despachaba trajes más vistosos, con faldas voluminosas y adornadas que llenaban las iglesias entre mayo y septiembre, la temporada alta para los matrimonios.

Hoy, el auge de los enlaces civiles le ha dado la vuelta a los gustos de las novias de Santiago. "Cada vez hay más bodas civiles, así que la tendencia ahora es buscar vestidos discretos. También se llevan mucho los corsés y el palabra de honor, que estaba olvidado", dice Crespo.

Asegura que las mangas son otro accesorio imprescindible en una ciudad tan lluviosa como Compostela, donde La Princesa Novias se ha convertido ya en parte del paisaje urbano. Sus orígenes se han ido traspapelando con el paso de las décadas, pero, para la actual encargada, se trata de un comercio que siempre ha estado abierto.

"No recuerdo cómo empezó, pero los anteriores propietarios eran muy conocidos en Santiago y, antes de ellos, lo llevaban unos parientes. Yo había trabajado en un taller de confección a medida y estuve aquí de empleada hasta que los antiguos jefes se jubilaron", explica.

El trabajo de guiar a las novias, aunque delicado, le parece "muy bonito, porque la gente viene con mucha ilusión" y eso produce alegría. La misma que da, dice, seguir al pie del cañón después de tantos años. "Por desgracia, cada vez hay menos comercios y más locales dedicados al turismo. Nosotros llevamos mucho tiempo aquí y me gustaría mantenerlo hasta la jubilación", concluye.

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