Cambio de tendencia
Giro en la hostelería de Santiago: la ciudad pierde bares pero gana restaurantes
El mayor descenso en locales de bebidas fue entre 2012 y 2023, pasando de 696 a 531. Desde La Tita, Carlos Suárez ve al sector con músculo y cree que ahora hay más traspasos que cierres

Carlos Suárez y Paulo Alexandre muestran las famosas tortillas del Bar La Tita, en el casco histórico de Santiago / Antonio Hernández

Comparando los datos sobre el número de establecimientos de bebidas y de comida en Santiago entre 2012 y 2025, la conclusión parece clara: el sector de la hostelería ha ido experimentando un viraje, con un creciente protagonismo de la restauración frente a los bares, puesto que si a 1 de enero de 2012 había en la ciudad un total de 696 locales de este tipo, el último 1 de enero del que hay registros eran 523, lo que supone un descenso de 173 en poco más de una década. Un período de tiempo en el que, según las cifras facilitadas por el Instituto Nacional de Estadística a través del Directorio Central de Empresas, en cambio se vio incrementado el número de restaurantes en 42, pasando de los 258 que había en 2012 a los 300 de 2025.
Entre las posibles razones de ese cambio de tendencia al que apuntan los datos, hay que tener en cuenta que durante esa época, además del impacto de la pandemia, España todavía arrastraba los efectos de la profunda crisis económica en la que se vio inmerso el país desde 2008. A ello hay que sumar, en el caso de Compostela, la desigual presencia de universitarios, que si hace unas décadas pernoctaban de forma mayoritaria en la ciudad, llenando los locales de hostelería muy especialmente cada jueves, hoy son muchos los que optan por viajar diariamente o residir en poblaciones limítrofes, y eso sin contar con el descenso de alumnos debido a la descentralización de la Universidade entre el campus compostelano y el de Lugo.
No obstante, y pese a que se han perdido 173 bares, lo cierto es que entre 2024 y 2025 hubo un ligero incremento, de 513 a 523, mientras que en 2023 eran 531 los que permanecían abiertos. Y esa es la sensación que tiene el empresario Carlos Suárez, la de que «no observamos un descenso, en nuestra calle y los alrededores, igual sí que hubo un par de cierres por jubilación, porque a lo mejor no tenían un relevo generacional o querían dedicarlo a otra actividad, pero más que eso, lo que estamos viendo son traspasos».
«La gente se fía del sector»
Al frente desde 2015 del conocido La Tita en pleno casco histórico, considera que ese cambio de manos en los negocios en lugar de echar la persiana «es un síntoma de que la gente se fía de este sector y de que tiene músculo».
Entiende que no en todos el volumen de negocio es el mismo, pero tampoco las plantillas, y pone como ejemplo su local, todo un referente por su tortilla, donde con una plantilla de 18 personas, «esto tiene que funcionar y, por suerte, lo hace, con productos con toda la calidad que podemos tener y con los mismos proveedores desde que arrancamos, con los que estamos encantados».
Sí advierte que en la hostelería de Santiago los restaurantes están apostando más por el diseño, por estar «mejor preparados y más especializados en cuanto al tipo de cocina que ofrecen». Establecimientos que solo entre 2024 y 2025 experimentaron un crecimiento de 13 locales.
Nuevos hábitos de consumo
Con respecto a las modificaciones en los hábitos de consumo desde la pandemia, asegura que «en general la gente apuesta más por el día, ya no se hace la noche que se hacía antes».
Recuerda que justo el día anterior a que se decretara el estado de alarma, «estábamos con el local a tope escuchando al presidente del Gobierno, sorprendidos y preguntándonos si habría que cerrar o no, y sí, hubo que cerrar».
Con la reapertura gradual y tras varias olas de incidencia del covid, lo que ha pasado desde su experiencia como empresario del sector es que «si antes por la noche podíamos estar abiertos hasta prácticamente las dos de la madrugada, ahora se ha adelantado hasta las 22:30 o 23:00 horas, puede que algún día hasta la medianoche, pero no es lo habitual salvo en los dos meses de verano, cuando sí se retrasa un poco». Una reducción del horario que también se mantiene en líneas generales durante los fines de semana.
Auge de las comidas preparadas
Por otra parte, y dentro del sector de la restauración, pero en este caso en relación con los establecimientos catalogados como destinados a la provisión de comidas preparadas para eventos y otros servicios de comidas, el número en Santiago se vio duplicado entre 2012 y 2025, según el Instituto Nacional de Estadística. De hecho, y si hace poco más de una década se contabilizaban 25 en la ciudad, a 1 de enero del pasado año la cifra era de 52, dentro de una tendencia en aumento que en 2023 y 2024 ya los situaba en un total de 47.
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