Pacientes denuncian esperas de hasta cuatro años para una prueba clave de fecundación in vitro en el CHUS
La falta de especialistas bloquea pruebas de diagnóstico genético para fecundación in vitro en el CHUS, denuncia la asociación de usuarios
El Sergas asegura que convocó plazas que quedaron desiertas y estudia derivar a pacientes a otros centros

Laboratorio de fecundación in vitro / Europa Press

Hasta cuatro años de espera en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago para acceder al diagnóstico genético preimplantacional (DXP), una prueba clave en los tratamientos de fecundación in vitro destinada a evitar la transmisión de enfermedades hereditarias graves. Una situación que ayer denunció la Asociación de pacientes e usuarios, que en las últimas semanas ha recibido numerosos testimonios de pacientes de la unidad de reproducción asistida del servicio de ginecología y obstetricia que aseguran que las pruebas necesarias para iniciar estos tratamientos están paralizadas desde hace años.
De acuerdo con los datos recopilados por la asociación, algunas pacientes llevan esperando entre 17 meses y cuatro años desde que fueron incluidas en la lista de espera para el procedimiento, con casos que se remontan a 2022. En algunos casos, incluso las intervenciones previas necesarias para el tratamiento acumulan largos retrasos.
Algunas afectadas, explican, llevan más de dos años aguardando para una punción ovárica bilateral catalogada como prioridad 2. Denuncian que esta situación supone “demoras que non se axustan ás garantías legais para un tempo máximo de espera para unha intervención cirúrxica” y también “un inxustificado apagón informativo respecto de cando se van producir os procesos clínicos”.
Falta de información y listas de espera
Las pacientes aseguran que la información que reciben del hospital es escasa y que se les ha comunicado verbalmente que la lista de espera está paralizada. Según relatan, “indícasenos que a lista de espera para as pacientes que precisamos unha DXP está paralizada indefinidamente”, sin que se les facilite un horizonte temporal para retomar los tratamientos. La asociación sostiene además que existe una falta de transparencia sobre la propia lista de espera. Según explican, a las pacientes no se les facilita su posición en el registro de espera y, cuando lo solicitan, se les responde que se trata de un registro no público. A su juicio, esta situación genera “unha escuridade informativa intolerable” y vulnera el derecho de los pacientes a recibir información clara sobre su tratamiento y su situación en el sistema sanitario.
El colectivo advierte además de que estos retrasos tienen consecuencias directas en las posibilidades reproductivas de las pacientes, ya que los tratamientos están sujetos a límites de edad. Recuerdan que la normativa estatal fija en 40 años el límite para acceder a estas técnicas dentro del sistema público, por lo que el paso del tiempo reduce las posibilidades de éxito. Según denuncian, “as demoras na atención garantida afecta ao noso tempo biolóxico que opera en detrimento das nosas posibilidades reproductivas”.
La asociación también alerta de que la falta de alternativas dentro de la sanidad pública puede empujar a muchas familias a recurrir a centros privados, donde el tratamiento puede superar los 19.000 euros. A su juicio, esto rompe el principio de equidad del sistema sanitario. Ante esta situación, el colectivo presentará el próximo martes, 10 de marzo, una queja colectiva ante la Valedora do Pobo para que analice el caso. Ese mismo día, varias pacientes afectadas explicarán públicamente su situación.
La respuesta del área sanitaria
Desde el área sanitaria de Santiago y Barbanza reconocen la preocupación de las personas que esperan este tipo de tratamientos. Fuentes sanitarias señalan que la genrencia del CHUS “é consciente da preocupación das persoas que agardan por técnicas de reprodución humana asistida, especialmente nun proceso de fecundación in vitro mediante diagnóstico xenético preimplantacional”. El Servizo Galego de Saúde atribuye parte de la situación al aumento sostenido de la demanda y asegura que está trabajando para mejorar la prestación dentro del Plan Galego de Reprodución Humana Asistida 2024-2028.
Según explican, el objetivo es ampliar progresivamente los servicios y garantizar “a máxima accesibilidade posible ás técnicas e priorizando criterios clínicos obxectivos, sempre no marco dos recursos dispoñibles”. Uno de los principales problemas, apuntan, es la dificultad para encontrar profesionales con experiencia específica en reproducción asistida. El Sergas convocó recientemente seis plazas para reforzar estas unidades —dos en Santiago, dos en Vigo y dos en A Coruña— pero quedaron desiertas por falta de candidatos que cumprisen os requisitos exixidos.
Mientras se refuerzan los equipos, la administración sanitaria asegura que trabaja en medidas para reducir las demoras. Entre ellas, la posibilidad de derivar a pacientes a otros centros con capacidad para realizar estas pruebas, con el objetivo de acortar los tiempos de espera “sempre garantindo calidade, seguridade e equidade na atención”.
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