Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Consecuencias de las nuevas tecnologías

Emiliano Treré, investigador en la USC: «No todo está perdido, el poder algorítmico está en disputa»

Emiliano Treré lidera un proyecto para investigar el impacto medioambiental de los algoritmos, de la inteligencia artificial y de los centros de datos

La semana pasada ofreció un Seminario en la USC

El investigador Emiliano Treré

El investigador Emiliano Treré / Cedida

Manu López

Manu López

Santiago

Los algoritmos de las plataformas digitales influyen cada vez más en nuestras vidas, un fenómeno en el que ha centrado su labor el sociólogo Emiliano Treré, que cuenta con una larga trayectoria de estudio del impacto de las tecnologías a nivel social. Desde el pasado mes de septiembre, lidera el proyecto DataEco en el grupo de Novos Medios de la Facultade de Ciencias da Comunicación de la USC –financiado por el programa Atrae del Ministerio de Ciencia–, en el que se centra en el impacto medioambiental de los algoritmos, de la inteligencia artificial y de los centros de datos. La semana pasada, junto al antropólogo Ezequiel Soriano, se celebró un seminario que sirvió como primer encuentro oficial de cara al público para «poner sobre la mesa nuestros enfoques».

Impacto medioambiental de la IA y los centros de datos

Treré señala que las consecuencias más conocidas sobre el medio ambiente de los centros de datos son las cuantitativas, aquellas que tienen que ver, por ejemplo, con el consumo de agua que se necesita para la refrigeración de las infraestructuras físicas que soportan la actividad digital. «Hemos visto como estos centros se han convertido en uno de los principales problemas a nivel mundial en el consumo en un mundo que ya está muy mal a nivel climático», comenta, pero en su investigación está «intentando aportar datos cualitativos en un debate que ya a nivel cuantitativo está bastante bien medido». En esta línea, cree que las consecuencias se aprecian de manera más evidente «en el Sur Global, con casos como el de Chile o el de la Argentina de ahora, que entrega recursos naturales sobre todo a Estados Unidos para que los usen como quieran. Es una cuestión de negocio que va a tener un impacto brutal».

El investigador explica que, desde la sociología y la antropología, procuran «aportar datos que hablen de las comunidades afectadas, pero también de la normalización de la inteligencia artificial que también tiene un impacto ambiental, porque los centros elaboran los datos de todo el mundo y algunos tienen más impacto, pero nuestro impacto diario también suma, y cuando normalizamos que se pueda usar de forma masiva para cualquier campaña, o para cualquier construcción de comunicación, estamos contribuyendo también a ese enorme gasto mundial en recursos que va en el agua, que va en el terreno, que va en los recursos naturales». Por lo tanto, el trabajo tendrá una parte de sensibilización y de «creación de modelos alternativos».

Algoritmos de resistencia

Y es que Treré también ha desarrollado una minuciosa exploración de las alternativas a los algoritmos de las grandes plataformas. Este trabajo está recogido en el libro Algoritmos de resistencia, cuya versión en español será editada por Lengua de trapo. La obra, escrita junto a Tiziano Bonini, intenta «iluminar» la percepción que la gente tiene frente a los algoritmos, o lo que es lo mismo, trasladar que «no todo está perdido, hay todavía un porcentaje de posibilidad de intervenir y de actuar frente a esto». En este punto, Treré sostiene que «hay unas tácticas desde abajo para poder apropiarse de los algoritmos de forma creativa, innovadora y romper el dominio de las plataformas. Obviamente es una relación muy asimétrica de poder, pero el poder algorítmico está todavía en disputa, hay grietas dentro de él».

Para demostrarlo, en el libro se analizan tres tipos de actores sociales: los repartidores de comidas, los creadores de contenido y los activistas. «Terminamos diciendo que hay modelos alternativos. Por ejemplo, para los repartidores hay cooperativas alternativas basadas en valores diferentes que no son los de la competición a saco, con respeto a los derechos fundamentales de los trabajadores». Treré concluye que «no hay una fórmula» pero sí existen estos modelos que «reclaman un tipo de independencia, de soberanía y de autonomía fuera de las lógicas más brutas del capital y de la explotación, sobre todo cuando el modelo norteamericano es cada vez más autoritario y eso se refleja también en el uso de la de las tecnologías».

Tracking Pixel Contents