Entrevista | Sandra María Iglesias Barral Jueza y presidenta del Tribunal de Instancia de Santiago
«Estar en el juzgado ayuda mucho a tener los pies en la tierra»
Ve imprescindible mejoras en la conciliación laboral y familiar para que haya más magistradas en puestos de responsabilidad

La jueza y presidenta del Tribunal de Instancia de Santiago, Sandra María Iglesias Barral / Jesús Prieto

En los juzgados de Fontiñas no siempre se oye el murmullo solemne que uno imagina al pensar en la Justicia. Al frente del Tribunal de Instancia de Compostela está Sandra María Iglesias Barral (Santiago, 1978). En el Día Internacional de las Juezas, la magistrada comenta su vocación, los referentes femeninos que tuvo a lo largo de su carrera y el camino que supone abrirse paso en la judicatura.
Hoy se celebra el Día Internacional de las Juezas. ¿Qué significado tiene para usted, como mujer y como compostelana, ocupar la presidencia del Tribunal de Instancia de Santiago en una fecha tan simbólica?
Es un honor y un orgullo. Creo que es importante que se visibilice la necesidad de que en determinadas instituciones, en determinados poderes del Estado, como es en este caso el Poder Judicial, existan mujeres que ocupen puestos en la judicatura, ejerciendo la función judicial y también puestos de responsabilidad. Y eso porque significa que la justicia es entonces más igualitaria y es un reflejo de la sociedad, que también es plural. Además, yo soy compostelana, nací aquí, estudié aquí y ahora ejerzo mi profesión en Santiago. Y poder contribuir, sea de la forma que sea, es poner mi granito de arena para que la justicia en Santiago pueda mejorar, es una motivación muy grande para mí.
¿Cree que este día sigue siendo necesario o aspira a que algún día no haga falta subrayar el género en su profesión?
Creo que, de momento, sigue siendo muy necesario, porque en España pienso que tenemos un sistema de justicia que verdaderamente respeta los derechos, contribuye a conseguir una mayor igualdad, pero es el Día Internacional. Hay muchos lugares en el mundo en los cuales la mujer no puede ocupar estos puestos, en los que la mujer es discriminada en estas profesiones, o incluso en los niveles más básicos de los derechos humanos. Pensemos por ejemplo en lo que está pasando ahora en Afganistán.
¿Recuerda en qué momento decidió que quería dedicarse al Derecho? ¿Fue una vocación temprana o un camino que se fue construyendo poco a poco?
Desde que tengo uso de razón, recuerdo que siempre quise dedicarme al Derecho. Yo identificaba entonces en mi imaginario infantil Derecho con ser abogada. Para mí era algo muy importante poder defender los derechos de las personas. Llegué a la Facultad de Derecho y no se defraudaron mis expectativas. Me parece que son unos estudios que proporcionan una formación humana muy importante y que favorecen que uno forme un pensamiento crítico.
¿Tuvo referentes femeninos en la judicatura o echó en falta modelos cercanos?
Hay una magistrada, que ahora es presidenta de la Audiencia Provincial de A Coruña, María Teresa Cortizas, que fue la primera mujer en ocupar ese puesto, y desde que yo entré en el mundo judicial es un referente. Creo que para mí y para muchas compañeras es una magistrada que siempre ha estado ahí, a la que siempre se puede acudir, porque ha estado trabajando incansablemente, y sigue, por ayudarnos a todas y a todos a mejorar nuestras condiciones de trabajo.

La jueza y presidenta del Tribunal de Instancia de Santiago, Sandra María Iglesias Barral / Jesús Prieto
Llegar a presidir un tribunal no es sencillo. Si mira atrás, ¿hubo momentos en los que sintió que por ser mujer el camino era más empinado?
En la Facultad de Derecho, en la oposición y en la judicatura, somos mayoría de mujeres. Trabajamos y nos relacionamos profesionalmente sobre todo con mujeres, porque también son mayoría las abogadas, son mayoría las fiscalas, son mayoría las letradas de la Administración de Justicia y las funcionarias. Es un entorno laboral donde hay muchas mujeres trabajando. Nunca he sentido en mi carrera que por ser mujer haya tenido, en el plano profesional, mayores obstáculos. Sí es verdad que, cuando una llega a cierta edad que empieza a asumir responsabilidades familiares, de cuidado de los hijos, todavía como que pesa más esa responsabilidad de cuidado en las mujeres. Ahí sí creo que hay un poco más de dificultad para conciliar la vida profesional y la personal.
Desde su experiencia, ¿ha cambiado la percepción del papel de la mujer en la Justicia de Galicia en las últimas décadas? ¿Y en España?
Ha cambiado la percepción, yo creo, en los últimos años en cuanto a que es posible y es necesario que más mujeres accedan a puestos gubernativos, a puestos de responsabilidad dentro del Poder Judicial, a la presidencia de tribunales y de salas. En 2025, hace casi nada, fue designada la primera mujer presidenta de la Audiencia Provincial de A Coruña, la primera mujer presidenta de la Audiencia Provincial de Lugo y la primera mujer presidenta de la Audiencia Provincial de Ourense. Eso es un salto cualitativo.
A pesar de que hay mayoría de juezas mujeres, Isabel Perelló Doménech es la primera mujer, en la historia de España, en ser presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder. ¿Queda camino por recorrer en ese sentido?
Sí, queda un camino por recorrer porque en las salas del Tribunal Supremo y en los puestos discrecionales de los órganos más elevados dentro de la estructura orgánica del Poder Judicial en España, sigue habiendo una gran mayoría de magistrados. Y eso pasa por que las juezas nos atrevamos más a presentar nuestras candidaturas. Pasa por que se mejore la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y no suponga una carga tan inmensa acceder a esos puestos y compatibilizarlos con el trabajo ordinario.
Desde su mirada compostelana, ¿qué retos cree que tiene hoy la Justicia en Galicia?
El reto que tiene la Justicia ahora, en Galicia y en España, es adaptarse a la nueva reforma de los Tribunales de Instancia, coordinarse de forma efectiva la Oficina Judicial y los magistrados y magistradas. En España hay menos de 12 jueces por cada 100.000 habitantes y en Europa 22 es la media. Necesitamos más juezas y más jueces.
¿Cómo es Sandra Iglesias fuera del juzgado? ¿Qué le ayuda a mantener los pies sobre la tierra?
Estar en el juzgado ayuda mucho a tener los pies en la tierra porque día a día ves la realidad social. A veces situaciones de emergencia social o víctimas de hechos delictivos. En definitiva, gente que viene aquí con la esperanza de que le demos una respuesta a su ejercicio de los derechos, y eso te hace estar muy en contacto con las necesidades de la ciudadanía. Y después mantener los pies en la tierra en el sentido de darle importancia a lo que de verdad la tiene, mi hijo de 7 años y mi marido.
Si pudiera hablar con aquella joven que fue mientras estudiaba Derecho, ¿qué consejo le daría?
Que confiase en sí misma y que no pierda la ilusión.
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