Copas por 6 euros o menos: 3 bares de Santiago que resisten la subida de precios y mantienen la esencia de siempre
En estos locales aún es posible disfrutar de una bebida económica que sortee la inflación
Algunos todavía tienen cañas a 2 euros y cafés a 1,20

Eugenio Terradillos, dueño de A Novena Porta, en su local. / Jesús Prieto
La crisis energética, la cesta de la compra disparada y los alquileres tan altos que hacen que compartir piso sea algo inevitable. La inflación generalizada se ha convertido en un circuito de dominó que afecta desde al tique del supermercado hasta al café de media tarde.
Las copas nocturnas -una forma habitual de diversión entre los universitarios-, tampoco se han librado de este incremento en los precios, que muchos locales han tenido que trasladar a su clientela. Sin embargo, en Santiago todavía hay bares donde tomar cubatas a 6 euros o menos, unos pocos supervivientes que resisten, por ahora, el cada vez más prohibitivo coste de la vida.
A Novena Porta, copas a 5,50 y cañas a 2 euros

Eugenio Terradillos, en A Novena Porta. / Jesús Prieto
Después de 25 años de actividad en la Rúa do Cardeal Payá, A Novena Porta ya es todo un referente en Santiago. Sobre todo, para los que quieren disfrutar de un cubata con el que abrir la noche sin dejarse sobre el mostrador media cartera.
Tanto los estudiantes como el compostelano medio son perfiles asiduos de este local, en el que todavía se despachan copas a 5,50. No hay noche que un Cacique o un Seagram’s con tónica no se deslice por la barra, en la que, por 50 céntimos más, se puede conseguir desde un Johnnie Walker hasta un Barceló con Coca-Cola.
Pero, si hay algo que realmente caracteriza a este negocio, eso es su oferta cervecera. "Tenemos muchas cervezas de importación, el consumo es brutal. Venderemos unos 40.000 litros anuales", cuenta Eugenio Terradillos, el dueño del establecimiento durante los últimos 14 años.
El suyo es uno de los pocos de Compostela en los que la caña aún cuesta 2 euros, o 3 si uno se decanta por la Guiness. Pero el propietario -conocido por todos como Terra-, no solo ha logrado contener los precios del alcohol, sino también los de un producto que es incluso más apreciado: el salvavidas al que la mitad de la urbe recurre para despertarse.
"El café lo tenemos a 1,20 euros y lo acompañamos con un churro y un chupito de zumo de naranja. Además, abrimos ya desde las 8 y durante todo el día", presume el encargado.
Como antiguo gestor de una empresa, Terradillos ha sabido hacer malabares para que le salgan los números. "Nosotros subimos 20 céntimos por copa, por ejemplo, pero lo de la subida de los precios se ha exagerado bastante. Una Estrella ya se está convirtiendo en un artículo de lujo", lamenta el barista.
Tropical, un templo para estudiantes que se mantiene en los 6 euros
Si bien la promoción de dos copas por 5 euros ha pasado a la historia, el Tropical aún es el elegido por muchos compostelanos para "hacer la previa". Así lo cuenta Jaime Abad, el socio de este mítico local de la Praza Roxa, en el que el ron y el whisky empiezan a correr al caer la tarde.
Se trata de otro de los establecimientos más asequibles de Santiago para disfrutar de una bebida espirituosa, con copas de Brugal o Ballentine's a partir de 6 euros. Un precio que, asegura el encargado, no es fácil de mantener. "Todo sube: el alquiler, los impuestos, el cristal... Pero, a veces, puedes hablar con las marcas para que te echen un cable", dice.
El Rincón do Porrón, el vino como remedio
Quienes quieran una copa asequible en este local de la Rúa da Algalia de Arriba de Compostela, la encontrarán, como en el Tropical, a 6 euros. Sin embargo, y como indica el nombre del bar, los cubatas no son su mayor reclamo.
"El motivo por el que vienen aquí los estudiantes son los porrones, sobre todo por el Marea Negra. Son el 90% de las cosas que servimos. A veces piden un litro por 7 euros, que comparten entre varios, o medio litro por 4, que equivale a dos o tres cubatas", explica Víctor Castro, que tomó las riendas del negocio en 2020.
Hoy, asegura que el suyo es "uno de los locales más baratos" de la urbe, aunque coincide con la opinión general de la hostelería sobre la dificultad de equilibrar las cuentas con el bolsillo del público. "Hace seis años, para reponer después de una semana buena nos gastábamos 600 euros. Ahora, por la misma mercancía, gastamos 1.000. Es una locura".
Una pelea contra el coste de la vida
Aunque el público se lleve, muchas veces, las manos a la cabeza al ver que su bar favorito ha subido los precios, los hosteleros dicen que es prácticamente inevitable. "La hostelería no se está aprovechando. Pero llega enero y todos los gastos se vienen encima", cuenta Abad desde el Tropical.
En A Reixa, el bar de la Rúa de Trás Salomé, han visto cómo todo se ha ido encareciendo desde que comenzaron hace cerca de 30 años. Es una lucha constante, en la que han conseguido mantener las copas en los 7 euros -"la mitad ya están a 8"- y no subir los precios "en casi dos años".
"Subió todo el mundo menos nosotros, por cómo están las cosas. A mí ahora me subió la cerveza un euro por caja más o menos, por ejemplo", dice el dueño del negocio, Miguel Silva.
Para Víctor Castro, el precio de las copas "no es caro realmente" si se tiene en cuenta el coste que hay tras la barra. Camareros, luz y el incremento del gasto para adquirir destilados y fermentados se conjuran muchas veces contra la cartera, dejando solo unos pocos bastiones en Santiago donde el dinero sigue rindiendo igual que lo hacía antes.
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