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El cine de Maddi Barber dialoga con el público gallego en la Mostra Internacional de Cinema Etnográfico: «Una mirada externa a tu trabajo permite ver de forma mucho más clara»

La cineasta Maddi Barber presenta en la Mostra Internacional de Cinema Etnográfico su trabajo, que explora las relaciones entre paisaje, memoria y comunidad, a través de una mirada situada y rigurosa

La cineasta navarra Maddi Barber en la entrada del Museo do Pobo Galego.

La cineasta navarra Maddi Barber en la entrada del Museo do Pobo Galego. / Jesús Prieto

Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

La cineasta Maddi Barber (Navarra, 1988) llega a Santiago para protagonizar una de las retrospectivas de la Mostra Internacional de Cinema Etnográfico (MICE) do Museo do Pobo Galego, una cita que cada año convierte al museo en punto de encuentro para el cine que explora las relaciones entre paisaje, memoria y comunidad. A través de imágenes que observan con paciencia la transformación del paisaje y la vida cotidiana de quienes lo habitan, Barber ha construido una mirada singular que podrá descubrir el público compostelano en esta edición del festival, que se podrá ver hasta el próximo domingo.

En esta edición de la MICE se presenta una retrospectiva de su trabajo. ¿Cómo se siente al ver reunidas en Santiago películas que ha ido haciendo a lo largo de más de una década?

La verdad es que es súper emocionante y también hay un punto que da vértigo. Por un lado, como ver todos los trabajos juntos, me hace mucha ilusión, poder verlos, ver el recorrido, ver cómo dialogan, ver cómo unos hablan con los otros. La parte de vértigo tiene más que ver con la palabra retrospectiva, que yo no siento para nada que mi trabajo, siento más bien como que estoy en un momento donde sigo trabajando y quiero seguir trabajando, entonces da un poco miedo hacer como una retrospectiva en este momento.

En la retrospectiva de la MICE el público podrá ver varias de sus obras y conversas con usted después de las proyecciones. ¿Qué le interesa de ese encuentro directo con los espectadores?

Muchas veces como que una mirada externa al trabajo te permite ver de forma mucho más clara y reveladora lo que tú no has visto hasta ahora. Con ese contacto con el público se pueda desplazar mi mirada también, porque me la puedan cuestionar, me la puedan rebatir y pueda aprender de ese encuentro, de algo que estoy haciendo y yo no estoy entendiendo que estoy haciendo o cómo lo estoy haciendo.

La cineasta Maddi Barber

La cineasta Maddi Barber / Jesús Prieto

La MICE es una muestra muy centrada en el cine etnográfico y en la antropología visual. ¿Qué cree que aporta este tipo de espacios al cine que se hace hoy?

Para mí, lo que trae el cine etnográfico o la antropología es una mirada muy situada. Y creo que aportan una forma de hacer con comunidades, con territorios, con gente situada, contextual y rigurosa.

Sus películas están muy vinculadas al territorio del que procede. ¿Qué significa para usted que esas historias tan ligadas a un lugar concreto dialoguen ahora con el público gallego?

Trabajo desde una posición bastante situada, desde un lugar muy concreto que es el Valle de Arce, en Navarra, donde nací y crecí, y con el que sigo manteniendo una estrecha relación, a pesar de que vivo en la ciudad en este momento. No es la primera vez que mis trabajos se muestran en Galicia. He estado varias veces en el Curtocircuito. Siempre he sentido que había una cercanía especial entre mi forma de hacer cine y también el cine que se hace en Galicia, porque Galicia tiene unos territorios rurales que comparten algunas características con los territorios navarros. Entonces, me ha parecido siempre que mi trabajo era leído de una forma muy... especial. Y que era apreciado porque se creaban puentes. Entonces, siempre he sentido como un público que respondía desde sus propios conocimientos situados, de sus territorios, y que se podía generar un diálogo.

"Prefiero no ponerle etiquetas a mi trabajo porque me parece que las etiquetas constriñen"

Maddi Barber

— Cineasta

En su cine aparece con mucha fuerza los gestos cotidianos: manos trabajando, animales, montes, pequeños detalles del paisaje. ¿Cómo aprende a mirar para encontrar esas imágenes?

¿Se puede aprender a mirar? Te respondo con una pregunta. Sí se puede aprender a mirar. Para mí, no es una decisión consciente o intelectual. Muchas veces responde a necesidades. Por ejemplo, en Gorria (película que no se emitirá en MICE), aparecen muchos gestos de manos. Ahí hay una decisión que tiene que ver con acercarme a los animales y darme cuenta de que los animales, la forma que tenemos los humanos de relacionarnos con los animales es a través de las manos. Entonces, las manos son esas manos que dan de comer, son las manos que acarician, son las manos que ordeñan, son las manos que esquilan, pero son también las manos que matan. Y luego esto en muchas otras películas también se plasma porque muchas veces lo que filmo es trabajo, es personas trabajando en monte, personas y el trabajo se da a través de la mano. La mano como herramienta para relacionarnos con el paisaje, con el territorio. Entonces por eso creo que me interesa. Pero es casi como una necesidad, como una consecuencia del interés.

También trabaja mucho desde la observación del territorio y de las comunidades que lo habitan. ¿Como es la relación con las personas y los lugares antes de empezar a filmar?

Casi siempre trabajo con comunidades que ya conozco, entonces hay una facilidad en el trato o una familiaridad. Tiene que ver más con que me cuentan que están haciendo algo y a mí me parece que ahí hay algo interesante. Otras veces soy yo la que inicio un gesto. En Cambium, por ejemplo, me cuentan desde la comunidad que van a talar un bosque que llevaba 70 años en el pueblo, pero que deciden talarlo para poder conseguir volver a tener pastos para cultivo para los animales que ya no tienen, porque los pinos habían llenado todo lo que antes se utilizaba para pastoreo. Entonces ahí hay una imagen de querer recuperar algo que era antes.

Muchas de sus películas parecen moverse entre lo documental, la antropología y la poesía visual. ¿Se siente más cerca del cine etnográfico, del cine experimental o prefiere no ponerle etiquetas a lo que hace?

Prefiero no ponerle etiquetas porque me parece que todas las etiquetas te constriñen. Entiendo la utilidad que tienen para poder entender algo, pero he tenido conflictos con todas esas palabras. Y me parece que situarse un poco en el entre todas esas cosas es quizás lo que me puede interesar. También estoy completamente abierta a que cada uno pueda decir ‘tu cine es esto’. Pero yo no quiero, si puedo, preferiría n o definir qué es. Porque si lo defines siento que quizás lo pierdas un poco. Y ahora, me interesa la relación con la ficción. Va cambiando.

Después de esta retrospectiva, ¿en qué proyectos está mirando ahora mismo?

Estoy volviendo un poco al papel, a lo manual, como una forma de pensar el proceso del cine como una forma de hacer cine.

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