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Asistencia

Animales que acompañan, cuidan y alivian las largas estancias en el CHUS

Los animales son un gran apoyo para los que se encuentran ingresados en algún hospital o que padecen alguna enfermedad o discapacidad. Son los peludos de cuatro patas aquellos que «ayudan a reducir la ansiedad hospitalaria y humanizar la asistencia»

Dos pacientes del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), con un perro.

Dos pacientes del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), con un perro. / Cedida

Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

Los animales de asistencia y de compañía pueden llegar a ser una gran herramienta para las personas que se encuentran transitando una enfermedad, tanto dentro como fuera de los centros sanitarios. En Galicia, en la provincia de A Coruña, tanto el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) como el Hospital Universitario de A Coruña (CHUAC) tienen programas en los que los que los pacientes ingresados pueden establecer contacto con perros de asistencia o sus propias mascotas.

Perros en el CHUS

El Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela es pionero en la incorporación de animales de compañía en el sector sanitario gallego. De la mano de la Fundación Andrea –que sufraga e impulsa íntegramente este proyecto– y con la colaboración de la Asociación Só lles falta Falar, a cargo de la profesional Maria Sabell.

El CHUS se ha convertido en el primero de toda Galicia en ofrecer un servicio de terapia asistida con perros para los pequeños ingresados, en donde los canes acuden todos los fines de semana –sábados o domingos– por la tarde. Cada día que les toca la cita, acuden seis ejemplares.

El objetivo de esta iniciativa es proporcionar un apoyo positivo a los niños, mediante la estimulación afectivo-emocional, ofreciéndoles la posibilidad de explorar diferentes experiencias de la mano de los perros, reforzando la empatía y la relajación a través del contacto con los animales y buscando un beneficio en el proceso de hospitalización de los menores ingresados.

«Desde la Fundación Andrea vemos el programa de terapia canina como algo profundamente positivo. La respuesta está siendo muy emocionante y gratificante para todos. Los testimonios de las familias y, sobre todo, las caras de los niños cuando ven llegar a los perros y pueden compartir tiempo con ellos, lo dicen todo. Solo por eso ya merece la pena», señala la directora de la Fundación Andrea, Amaya Castro Noya.

La ilusión de los pequeños y la impaciencia de los mismos por ver a los perros también es palpable. «Los días que vienen, los niños ya están esperando impacientes en la puerta del Aula Andrea. Se genera una ilusión especial desde primera hora», comenta Castro Noya.

Pacientes con un perro en el Chus

Pacientes con un perro en el Chus / Cedida

El personal sanitario también le transmitió a la Fundación los beneficios que ven los pacientes más pequeños del CHUS. «El propio personal sanitario nos transmite que durante ese tiempo los niños están completamente diferentes: más relajados, más comunicativos, más sonrientes. Es un cambio muy visible», asevera la directora de Fundación Andrea. «Para nosotros, ver ese impacto tan directo en su estado de ánimo y bienestar confirma que este programa no solo aporta momentos de alegría, sino que realmente suma en su proceso», explica Castro Noya.

‘Uniendo pisadas’

El Hospital Materno de A Coruña, junto a la Fundación María José Jove, tiene un programa llamado Uniendo Pisadas, un proyecto de ocio con perros de terapia para menores hospitalizados, que se enmarca en su compromiso para minimizar los efectos que la hospitalización produce en los niños. La supervisora de la Unidad de Lactantes y del Hospital de día Pediátrico y una de las coordinadores del programa Uniendo Pisadas, Lorena Souto, comenta que el proyecto nació de una investigación surgida en la Universidade da Coruña (UDC). «Uniendo Pisadas, empezó con un proyecto e investigación que surgió en la UDC, donde la profesora y doctora en Terapia Ocupacional Adriana Ávila desarrolló durante cuatro años y como resultado obtuvo que el 99% de los pacientes y padres, tuvieron un nivel de satisfacción del programa», explica Souto.

«La presencia de animales en el hospital puede ayudar a reducir el miedo a la ansiedad hospitalaria»

Lorena Souto

— Supervisora de la Unidad de Lactantes y del Hospital de día Pediátrico y una de las coordinadores del programa Uniendo Pisadas,

Un niño del Materno del CHUAC con dos perros.

Un niño del Materno del CHUAC con dos perros / Cedida

En concreto, los beneficiarios son menores del Hospital de Día y/o hospitalizados en la planta de Pediatría y se lleva a cabo todos los miércoles, en horario de mañana (de 10.00 a 12.00 horas), en sesiones de entre 20-30 minutos para cuatro y ocho pacientes. Están dirigidas por profesionales acompañados siempre de un educador canino.

«Primero se les habla a los niños acerca de los cuidados básicos del perro, y luego se hacen actividades de interacción, como por ejemplo el cepillado, limpiarlos, limarles las uñas, darles de comer pienso. También se hacen actividades de cuidado, entrenamiento u ordenes de adiestramiento y actividades de ocio, como jugar a la pelota, hacer paseos y juegos estructurados. Los niños suelen escoger las actividades ellos, les dan esa libertad», comenta Souto.

La coordinadora de Uniendo Pisadas del Materno de A Coruña explica que el programa ayuda a los menores a regular sus emociones. «La presencia de animales en el hospital puede ayudar a reducir el miedo a la ansiedad hospitalaria. Además, los perros ofrecen consuelo y compañía que los humanos no podemos transmitir de la misma forma: ayudan en la gestión de estímulos, y el control de emociones lo hacen de una forma espectacular y admirable. Los perros nunca juzgan, siempre aceptan. Es una manera de humanizar el sistema hospitalario», señala Souto. Además, espera que el programa pueda implementarse en el día a día del hospital porque sería «una actividad beneficiosa para extrapolar a otras tareas del hospital».

‘Coa túa mascota’

El Área Sanitaria da Coruña e Cee y la Fundación María José Jove también tienen el programa Coa túa mascota, un proyecto que facilita a los pacientes de la Unidade de Coidados Paliativos del CHUAC a pasar tiempo con su mascota, manteniendo, así, el vínculo emocional que les une como un miembro más de la familia.

Un paciente del progrma a 'Coa túa mascota'

Un paciente del progrma a 'Coa túa mascota' / Cedida

Esta iniciativa permite que los pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Marítimo de Oza —que se encuentran en fase final de vida o que van a ser trasladados a una residencia sociosanitaria sin volver previamente a su domicilio— compartan tiempo con sus mascotas, permitiendo que disminuya esa ansiedad por no despedirse de sus seres queridos.

«La experiencia es una presiocidad. Los pacientes se emocionan en positivo, se les notan los buenos días, y se los ve más animados», comenta la responsable de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Marítimo de Oza, Leticia Hermida Porto.

El programa se lleva a cabo de lunes a viernes y es pionero tanto en Galicia como a nivel nacional, porque no se utilizan animales de compañía, sino a las propias mascotas de los ingresados. «Lo pionero del programa es que primero, no son mascotas terapéuticas, son las propias mascotas del paciente. Y luego, la otra parte, es que puedan entrar en la habitación del paciente» señala Hermida.

«Queremos humanizar la asistencia al máximo»

Leticia Hermida Porto

— Responsable de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Marítimo de Oza

Además, el programa, no emociona solamente a los pacientes, sino que también a los profesionales sanitarios involucrados. «Nosotros estamos muy concienciados en que queremos humanizar la asistencia al máximo y que las personas que están internadas tengan una total dignidad. Como la Unidad de Cuidados Paliativos pertenece al Servicio de Hospitalización a Domicilio, y también trabajamos en domicilios, estamos acostumbrados a tener a las mascotas por el medio de las casas. El hecho de que puedan venir las mascotas al hospital, en un momento determinado, a nosotros como profesionales nos produce hacer mejor las cosas como profesionales, darles ese plus como personas», explica la responsable de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Marítimo de Oza.

El «traer un trocito de casa al hospital», como explica Hermida Porto, es un privilegio. «Ver ese encuentro entre la mascota y el paciente, es un privilegio para nosotros como profesionales», asevera.

Un perro de asistencia para Carmen

Carmen es una niña de Ourense que tiene seis años y medio. Es una pequeña «salvaje», amante de la naturaleza en todas sus versiones y una más entre animales. Cariñosa, respetuosa, y empática, siempre pendiente de los demás. Su día se hace difícil cuando se trata de encajar en una sociedad que no comprende (ya que padece TEA, Trastorno del Espectro Autista) y que le impide ser ella misma, haciéndola en muchos casos salir corriendo.

Carmen con un perro de asistencia de la Asociación Kuné.

Carmen con un perro de asistencia de la Asociación Kuné. / Cedida

Cuando llega a casa, todas esas dificultades salen de manera explosiva en forma de crisis y noches terribles, en las que los llantos, gritos y agitaciones se hacen presentes. «Por las noches, por ejemplo, tiene muchos problemas para conciliar el sueño. Cuando duerme no descansa porque está muy inquieta, grita, llora, ha tenido terrores nocturnos. Todos los trastornos que puede tener de noche, ahí le va a ayudar mucho el perro que la acompañe», señala la madre de Carmen, Paula Teijido. Sus padres iniciaron una campaña con la Asociación Kuné para que Carmen pueda tener un perro de asistencia y guía. «Siempre hemos visto que cuando ella interacciona con un animal, su energía cambia totalmente, se regula, está mucho más estable», comenta Paula Teijido.

Comenzaron escribiéndole a la Asociación comentándoles la situación de Carmen, y enviando toda la información pertinente. «Hicimos un viaje el año pasado en febrero a Madrid, que es donde está esta asociación, para que a través de uno de sus perros pudieran evaluar qué tipo de perro necesita la niña. Y a raíz de eso, que ellos puedan saber qué necesidades son las que hay que cubrir», explica Teijido.

La Asociación Kuné tiene que cubrir un total de 21.912 euros, de los que corresponden a la fase de entrenamiento, selección y socialización del animal; entrenamiento avanzado; y seguimientos y cargos administrativos.

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