El tesoro precolombino de más de 72 millones de euros que pasó diez años olvidado en un almacén de Santiago
En 1996, el controvertido marchante Leonardo Augustus Patterson inauguró en la capital gallega una muestra conformada por más de mil piezas

Piezas de la exposición precolombina en Santiago entre 1996 y 1997 / Juan Carlos Guzmán (EFE)

"Más que una colección, es un museo". Así defininían en 1996 la colección más importante del arte precolombino, conformada por más de 1.100 piezas y valorada en más de 72,5 millones de euros, que ese mismo año fue expuesta en Santiago, pero que esconde uno de los episodios culturales más extraños ya no solo a nivel local, sino internacional. Y es que muchas de estas piezas permanecieron olvidadas durante más de una década en un almacén de la capital gallega.
A finales de noviembre del año 1996, la colección privada más importante del arte precolombino llegaba a Santiago para conformar la exposición 'El espíritu de la América Prehispánica: 3.000 años de cultura' de la mano del controvertido marchante Leonardo Augustus Patterson.

Leonardo Patterson / Uwe Lein/Associated Press
El marchante que llegó de la mano de dos Nobel de la Paz
El comerciante de antigüedades costarricense, que llegó a Santiago de la mano de Mario Tagliaferri, nuncio del Papa en España, explicaba por aquel entonces que esta exposición única era la primera y última vez que se mostraba al público la colección completa, de la que decía ser propietario.
La importancia de la muestra era tal por aquel entonces que la inauguración de la misma contó con la presencia de la líder indigenista y premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; del dos veces presidente de Costa Rica y tamién premio Nobel de la Paz, Óscar Arias; o del entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga.

Piezas expuestas en la muestra precolombina en Santiago entre 1996 y 1997 / Museo Amparo
Las piezas fueron expuestas en el Auditorio de Galicia, el Museo do Pobo Galego, San Domingos de Bonaval o el Pazo de Fonseca entre 1996 y 1997 hasta que el propio Patterson, principalmente por problemas de liquidez, almacenó las piezas en un almacén de Mudanzas Boquete en Santiago.
Patterson destacaba por aquel entonces que Santiago era el "lugar soñado" para exponer su colección al mundo, aunque lo cierto es que años más tarde el diario peruano 'El Comercio' reveló que su verdadera intención era vender la muestra a la Xunta por unos 18 millones de euros. La operación, sin embargo, fue frustada por dos arqueólogos que advirtieron al Gobierno gallego de que muchas de estas piezas eran falsificaciones y advirtieron del origen ilícito de las piezas.

Patterson en 1982, con una mujer identificada entonces como su esposa, Patty, delante de un templo maya en Sidney / Getty Images
Una década en un almacén
La situación dio un nuevo giro con el paso de los años. Durante más de una década, en la que la mayoría de obras de arte permanecieron 'olvidadas' en el mencionado almacén compostelano bajo custodia judicial, varios de los países de procedencia de las piezas de la colección se movilizaron para encontrarlas, ya que estaban en paradero desconocido.
En 2007, la justicia peruana reclamó a las autoridades españolas la devolución de hasta 31 piezas de la colección, unos objetos que fueran saqueados de la zona conocida como el cerro de la Mina, entre 1986 y 1988. El marchante costarricense accedió a la petición del gobierno peruano y devolvió la treintena de objetos al país andino, aunque poco después el Instituto Nacional de Cultura (INC) de Perú incrementó a 241 las piezas reclamadas.

Piezas de la muestra precolombina en Santiago entre 1996 y 1997 / Stefanie Friedrich, Archäologische Staatssammlung München
De Santiago a Múnich
Ya en 2008, y para evitar que la colección fuera interceptada por las autoridades, Petterson trató de trasladar rápidamente la colección a Múnich (previo pago a la empresa compostelana de los 500.000 euros que costó la custodia), donde residía . Sin embargo, España recurrió a la Interpol y la colección fue incautada finalmente en la ciudad alemana tras activarse una búsqueda a nivel internacional.
Este intento de trasladar la colección a Múnich, llevó a Patterson a juicio, siendo juzgado por un tribunal penal de Santiago por un delito de contrabando. Sin embargo, la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña lo absolvió al no quedar probado que debía pedir una autorización para llevarse la colección.

Leonardo Patterson sentado en los juzgados de Santiago / Xoán Álvarez
Países sin 'botín'
Después de que el botín fuera recuperado por las autoridades alemanas, países como Panamá, México, Guatemala, Argentina, Ecuador, Colombia, Costa Rica o El Salvador siguieron el camino tomado anteriormente por Perú y exigieron la devolución de los objetos a sus países de orígenes.
Sin embargo, a pesar de presentar diversas denuncias, los países no obtuvieron los permisos para inspeccionar la colección de Patterson dado que las autoridades bávaras exigían el pago de garantías y primas de seguro.
Un proceso costoso que llevó a la mayoría de países a desistir de la petición y, finalmente, México fue el único país que envío expertos en 2010 para analizar la colección. El resultado fue del todo inesperado. Expertos del Insituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) determinaron que 252 de las 1.029 piezas precolombinas que conformaban la colección eran falsas.
- Una discoteca gallega se cuela entre las mejores del mundo: 'El local insignia de Galicia
- Un centenar de personas recorren la ruta que seguirán los tráileres para evitar el transporte y procesado de inertes en Teo
- Demasiado mayor para ascender, pero no para trabajar: una gallega denuncia ante la ONU un caso de edadismo en la función pública
- El paseo de pasarelas junto al mar más bonito de Galicia está a una hora de Santiago: 'Solo escuchas las olas
- SG Monte do Gozo, la empresa que facilita vacaciones a los ganaderos gallegos: 'En el campo también hay sueldos de médico
- Vuelven a Santiago las quedadas para leer en silencio que arrasaron en 2025
- Las entradas de O Son do Camiño no vuelan tan rápido como hace un año
- Parece un cuento de hadas y está a 1 hora de Santiago: el bosque gallego con casas de gnomos y un tipi indio para pasar la noche