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Treinta años de servicio silencioso en Compostela

El corazón voluntario de Protección Civil de Santiago

Fundadores, voluntarios actuales y responsables del servicio repasan tres décadas de trabajo desinteresado en una agrupación que supera el millar de operativos anuales en la ciudad

Todos coinciden en destacar el aprendizaje, el compañerismo y la satisfacción de ayudar a los demás

Begoña del Río: «No hace más que enriquecerme y hacerme sentirme profundamente orgullosa»

Voluntarios actuales y veteranos de Protección Civil de Santiago con Begoña delRío, en el centro, en la praza do Obradoiro de Santiago.

Voluntarios actuales y veteranos de Protección Civil de Santiago con Begoña delRío, en el centro, en la praza do Obradoiro de Santiago. / Jesús Prieto

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Treinta años después de su creación, Protección Civil de Santiago continúa funcionando gracias a algo que no se mide en cifras ni presupuestos: la vocación de ayudar. Detrás de cada operativo hay ciudadanos que dedican su tiempo libre a colaborar en emergencias, apoyar a otros cuerpos de seguridad o garantizar que los grandes eventos de la ciudad se desarrollen con normalidad. La agrupación compostelana supera ya el millar de actuaciones anuales y miles de horas de voluntariado, pero su esencia sigue siendo la misma que en sus inicios: el compromiso desinteresado de personas que deciden implicarse en su comunidad.

Un centenar de actuaciones mensuales

En 2025 Protección Civil realizó 1.080 operativos y acumuló casi 6.000 horas de voluntariado, con más de 100 actuaciones mensuales desde abril. Su actividad abarca desde la colaboración en grandes eventos hasta la atención a alertas procedentes del 112 durante todo el año. Entre los dispositivos que requieren más voluntarios destacan la Carreira Pedestre, el festival O Son do Camiño, la Volta Ciclista O Gran Camiño, los Fogos do Apóstolo o las cabalgatas, momentos en los que la coordinación con policía, sanitarios o bomberos resulta fundamental.

Para entender cómo ha evolucionado la agrupación hay que remontarse a finales de los años noventa. Álex Teixeira y Evaristo Lema forman parte de los voluntarios históricos que vivieron aquellos primeros años. Ambos entraron apenas un año después de la creación del grupo. «Había agrupación desde hacía casi un año cuando nosotros entramos en el 97, pero ya habíamos hecho la solicitud el anterior». Aquella etapa inicial estaba marcada por la ilusión, pero también por la falta de recursos. «La verdad es que empezamos con medios mínimos, como digo yo, con ropa de obra y pidiendo prestados folios y bolígrafos por el ayuntamiento».

En eventos multitudinarios

Su labor se centraba principalmente en prestar apoyo en eventos multitudinarios o colaborar con otros servicios. «Consistía sobre todo en ayudar en el Camino y dar apoyo en los servicios de grandes masas: conciertos, la carrera pedestre, carnavales, cabalgata de Reyes…», explican. Todo ello mientras mantenían sus trabajos y su vida personal. «Los días que teníamos los dedicábamos un poco a esto», comentan.

Cuando se les pregunta qué les llevó a implicarse en Protección Civil, la respuesta llega con naturalidad. «Yo creo que la vocación de ayudar. De colaborar», señalan. Durante más de dos décadas vivieron momentos especialmente duros, como la crisis del Prestige o los incendios forestales de 2006. A pesar de los años, siguen animando a quienes se plantean unirse al voluntariado. «Si se lo están planteando, que empiecen ya. La experiencia es muy grata, aprendes un montón de cosas y conoces a un montón de gente». Pero lo que realmente permanece, dicen, es algo mucho más sencillo: «La simple gratificación de la gente a la que ayudas», remarcan.

Nuevas generaciones

Treinta años después, una nueva generación mantiene viva la agrupación. Voluntarios como Rodrigo Romero, Roberto Porto, Antonio Villaverde, Jacobo Sánchez, Carlos Vidal o Silvia Setina representan ese relevo que compagina estudios, trabajo y compromiso social. Algunos llegaron atraídos por la actividad que vieron en redes sociales. «Empezaban a moverse moito en redes, nos vídeos... Foi cando empecei a ver como traballaban, os cursos que facían, e interesoume», explica uno de ellos. Otros destacan el ambiente que se crea dentro del grupo. «É un sitio onde tamén se coñece xente, fanse amiszades e bótase un cabo».

Compaginar el voluntariado con la vida diaria exige organización. «Moita planificación, penso eu, entre estudos, traballo e voluntariado», indican. Pero aseguran que la experiencia aporta mucho más que conocimientos técnicos. «Apréndese compañerismo, amizade», resumen.

Intervenciones de todo tipo

Los voluntarios de Santiago insisten además en que su trabajo no se limita a grandes emergencias. Muchas veces su labor consiste simplemente en colaborar con otros servicios o garantizar la seguridad en eventos. «A xente se focaliza en accidentes. Ás veces é máis sinxelo: axudar a outros compañeiros, sanitarios, bombeiros ou policía, e facer ben o traballo», apuntan. Por eso recuerdan que la satisfacción no siempre está en las intervenciones más espectaculares. «Non sempre se trata de salvar unha vida. Ás veces o máis sinxelo, o traballo ben feito, xa enche».

La formación es uno de los pilares de la agrupación. Los voluntarios reciben preparación básica en la Academia Galega de Seguridade Pública, donde se imparten cursos sobre legislación, primeros auxilios, accidentes de tráfico o extinción de incendios. «Son dous fins de semana onde che ensinan lexislación, sobre accidentes de tráfico, extinción de incendios, tema sanitario e un pouquiño de todo», explican. Después llegan cursos de especialización y formación interna impartida por los propios miembros del grupo.

"Me llama poderosísimamente la atención su vocación de servicio público, su compromiso y sus ganas de ayudar"

Begoña del Río

— Jefa de Protección Civil de Santiago y agente de la Policía Local

La jefa de Protección Civil de Santiago, la agente de la Policía Local compostelana Begoña del Río, destaca precisamente esa vocación de servicio como la clave del funcionamiento de la agrupación. «Es algo que me llama poderosísimamente la atención: su vocación de servicio público, su compromiso y sus ganas de ayudar», afirma. En una ciudad con actividad constante, su papel resulta fundamental. «Santiago es una ciudad llena de eventos a diario; las carreras, los grandes conciertos del Monte do Gozo…, no podrían hacerse sin la colaboración de los voluntarios».

Apoyo imprescindible

Aunque no forman parte de los cuerpos profesionales de emergencias, su apoyo es imprescindible. «No son ni policías ni bomberos, pero su colaboración es imprescindible», subraya. Para Del Río, trabajar con ellos es también motivo de orgullo. «Cuando ves que la gente dedica su tiempo libre, se compromete y quiere ayudar…, a mí no hace más que enriquecerme y hacerme sentirme profundamente orgullosa».

Treinta años después de aquellos primeros chalecos prestados y de los comienzos con apenas recursos, Protección Civil de Santiago continúa creciendo y renovándose. Algunos voluntarios permanecen durante décadas y otros participan durante una etapa de su vida, pero siempre llegan nuevas personas dispuestas a colaborar. Porque, como recuerdan quienes llevan más tiempo, la esencia sigue siendo la misma: ciudadanos que dedican parte de su vida a ayudar a los demás.

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