Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El restaurante de Santiago que prohíbe la pizza en su cocina: "No somos los italianos que te encuentras por ahí"

El local renuncia a las masas para apostar por la pasta fresca y las auténticas especialidades romanas

Cada mes, los propietarios sirven 400 carbonaras, un plato estrella para el que usan cerca de 1.500 huevos

La familia Pia, en su restaurante de especialidades romanas del centro de Santiago.

La familia Pia, en su restaurante de especialidades romanas del centro de Santiago. / Antonio Hernández Ríos

"No tenemos pizza". Así de claro deja en sus redes un restaurante de Santiago su posición sobre uno de los platos más asociados a la gastronomía de Italia, cuya entrada está prohibida en los hornos del local. En él, no hay masas rebosantes de toppings como las de Sicilia in Bocca ni grandes pizzas para compartir como las del Vucciria. Hay "comida típica de Roma", de la que sirven las familias en sus mesas, y que se escapa de los sabores trillados de los ristorantes más turísticos.

"No somos los italianos que te encuentras por ahí. Queríamos hacer algo diferente, con sabores que los demás no tienen", asegura Andrea Pia, uno de los romanos detrás del Sessanta e Novanta. El establecimiento lleva tres años abierto en pleno corazón de Santiago, al que ha conquistado con sus elaboraciones auténticas. Una mezcla de nuevos ingredientes y respeto casi sagrado por la tradición, en la que destacan la pasta fresca y entrantes como los embutidos de su país, "algo que la gente no suele buscar en un italiano".

Para los menos dispuestos a innovar, el local también ofrece una de las reinas culinarias de Italia, la carbonara, de la que llegan a servir cerca de 400 raciones al mes. "Eso son unos 1.500 huevos, es nuestro producto estrella", cuenta Pia, que no mueve una coma de la receta que aprendió de sus padres ante los fogones.

Las yemas, el pecorino, el guanciale y la pimienta negra es lo que la tradición dicta, aunque no todos los restaurantes lo respeten. "Yo no me atrevo a ir a la Tagliatella por si la hacen con nata o bacon. Para mí, eso es un gran pecado", dice el dueño del local, que ha visto el sello italiano en platos que pocos de sus compatriotas reconocerían. "De cada 10 restaurantes que dicen que son italianos, solo tres respetan la tradición. Los demás no tienen nada que ver con Italia", lamenta.

Así es Sessanta e Novanta, el restaurante de Santiago donde comer auténtica comida italiana

Desde su hogar en el número 26 de la Rúa dos Pitelos, este restaurante italiano de Compostela reivindica la pureza de la comida italiana real. Concretamente, la de Roma, el lugar desde el que emigró Pia hace ya 20 años y al que le siguieron sus padres tras la epidemia del coronavirus.

"Con el Covid se puso la cosa muy mal en Italia y se vinieron. Como de italianos está lleno tanto Santiago como el mundo, mis padres, mis hermanos y yo nos sentamos para ver cómo hacer algo distinto", cuenta Pia, que dejó su trabajo en Casa Marcelo para iniciar el negocio familiar que hoy regenta.

El propietario no solo conocía los sabores de su tierra de memoria, sino también cómo prepararlos. Y es que los Pia son una auténtica saga de cocineros, que ya tenían un ristorante en Roma en el que Andrea se curtió entre tiramisús y gnocchis.

De aquellos tiempos, y de su propia experiencia en la cocina, es de donde nacen algunos de los platos más característicos del local, como el rabo de toro con chocolate, las alcachofas a la romana y la polenta con costillas melosas. Unas recetas que han sido bien recibidas "entre los vecinos del barrio" y también entre los clientes "que me traje de Casa Marcelo", aunque siempre haya algún turista que llegue y "pida pizza".

En las próximas semanas, tanto estos visitantes despistados como el público más fiel podrá disfrutar de una carta renovada, para la que Pia lleva meses buscando nuevos ingredientes que añadir a sus elaboraciones. Entre ellas, está un gazpacho a la italiana de creación propia y la tapa con la que el local "triunfó" en el Santiago(e)Tapas de 2025, unas milhojas de bacalao con cebolla y bottarga con la que se puede, dicen, viajar a Roma de un bocado.

Tracking Pixel Contents