El cierre del aeropuerto de Santiago pone a prueba la economía local: menos turismo y más costes
Los expertos prevén un impacto claro pero difícil de medir: “É moi difícil cuantificalo ex ante”
Advierten de que se traducirá en menos viajeros, estancias más cortas y un mayor desembolso: «Haberá xente que non viaxe desta volta»
También perjudicará a las empresas

Turistas con maletas en la praza do Obradoiro este puente de San José / Jesús Prieto

El cierre del aeropuerto de Santiago durante 35 días, entre el 23 de abril y el 27 de mayo por las obras en la pista, abre un escenario de impacto económico relevante para la ciudad, aunque por ahora imposible de cuantificar con precisión. La ausencia de variables clave —como la elasticidad de la demanda turística o el comportamiento real de los viajeros ante la falta de vuelos directos— impide elaborar una estimación fiable del alcance de las pérdidas. “É moi difícil cuantificalo ex ante”, advierte la profesora de Economía Aplicada de la USC María Cadaval, que rechaza frontalmente las cifras que ya circulan sin respaldo técnico: “Se alguén dá unha cifra, desconfía”. Sin un modelo previo que mida cómo reaccionará la demanda ante este shock, cualquier cálculo anticipado carece, a su juicio, de validez.
Esa imposibilidad de poner números no oculta, sin embargo, la claridad con la que se dibujan los principales efectos del cierre. El primero de ellos es el impacto directo sobre la propia actividad aeroportuaria y todo el ecosistema económico que depende de ella. Durante más de un mes, el aeropuerto dejará de operar y con él se paralizarán cafeterías, tiendas, servicios y concesiones que dependen del tránsito de pasajeros. “Durante dous meses aproximadamente van a estar sen traballar”, explica Cadaval, en referencia a negocios que verán interrumpida su actividad y que, en muchos casos, sostienen parte de su plantilla con contratos temporales o vinculados a picos de demanda. A esto se suma la caída de ingresos por tasas y servicios aeroportuarios, lo que convierte este primer impacto en el más inmediato, visible y, probablemente, el más sencillo de cuantificar una vez finalizado el periodo de cierre.
Un palo para el turismo
Con todo, la verdadera preocupación se sitúa fuera del perímetro del aeropuerto. El segundo gran efecto, y previsiblemente el más profundo, es el que afecta al turismo y a toda la red económica que se articula en torno a él. Santiago recibe en los meses de abril y mayo entre 300.000 y 350.000 viajeros, explica Cadaval, en un momento que ya forma parte de la antesala de la temporada alta. La interrupción de los vuelos directos introduce un factor de distorsión en esas decisiones de viaje: no todos los visitantes estarán dispuestos a reorganizar su desplazamiento. “Haberá unha parte deses viaxeiros que non van viaxar desta volta a Santiago”, señala Cadaval, que anticipa un desvío de parte de la demanda hacia destinos alternativos con mejor accesibilidad aérea. Pero incluso entre quienes mantengan su intención de viajar, el comportamiento puede cambiar de forma significativa.
«Aqueles que manteñan a viaxe probablemente vaian pasar menos días na cidade»
El impacto no se limita, por tanto, a cuántos turistas dejan de venir, sino a cómo consumen aquellos que sí llegan. Muchos optarán por aterrizar en aeropuertos como A Coruña, Vigo o incluso Oporto, lo que implica reorganizar itinerarios y, en muchos casos, redistribuir la estancia. “Aqueles que manteñan a viaxe probablemente vaian pasar menos días”, explica la economista. La cercanía con otras ciudades —con conexiones como el tren que sitúa A Coruña a apenas media hora— favorece que Santiago pierda pernoctaciones aunque no pierda completamente visitantes, según la experta. Este ajuste en la duración de las estancias tiene un efecto directo sobre el gasto: menos noches de hotel, menos consumo en restauración y menor actividad en el comercio local. Así, el impacto turístico se produce por una doble vía —menos viajeros y menor gasto por visitante— que afecta de forma transversal a hoteles, restaurantes, taxis y al conjunto del tejido económico vinculado al turismo.
Mayor complejidad organizativa para las empresas
El tercer eje del impacto se desplaza hacia el conjunto de la actividad económica, más allá del turismo, y tiene que ver con el aumento de los costes de desplazamiento. La necesidad de operar a través de otros aeropuertos introduce un sobrecoste tanto para particulares como para empresas e instituciones, que deberán reorganizar sus viajes y asumir mayores gastos logísticos. “Incrementa de media o coste por persoa entre 200 e 300 euros”, ejemplifica Cadaval a partir de situaciones reales como la organización de congresos afectados por el cierre, donde el incremento presupuestario puede ser notable cuando se multiplica por decenas o cientos de asistentes. A este encarecimiento directo se suma un elemento menos visible pero igualmente relevante: el tiempo. “O tempo que perdes indo e vindo, se estás traballando é tempo de traballo”, recuerda, apuntando a una pérdida indirecta de eficiencia que puede traducirse en menor productividad y en una mayor complejidad organizativa para empresas y administraciones.
Pese a la solidez de estos tres canales de impacto —actividad aeroportuaria, turismo y costes de desplazamiento—, el alcance final dependerá en gran medida de cómo se articule la respuesta durante el cierre. La disponibilidad de conexiones eficaces con otros aeropuertos, la capacidad de absorber la demanda desviada y las decisiones de los propios viajeros serán factores determinantes para modular el efecto económico. “Se se poñen boas conexións, ao mellor o impacto queda reducido a case nada… pero se non, vaise notar na cidade”, resume Cadaval. La incertidumbre, por tanto, no reside en si habrá impacto, sino en su magnitud.
La respuesta definitiva llegará una vez reabierto el aeropuerto, cuando los datos permitan comparar la evolución económica con respecto a ejercicios anteriores. Indicadores como el consumo, la recaudación fiscal —especialmente el IVA— o la actividad en sectores clave servirán para aproximar con mayor precisión el alcance real de las pérdidas. “Dous meses despois do peche xa podemos cuantificalo de certo”, concluye la economista. Hasta entonces, Santiago afronta un cierre técnico con consecuencias económicas inevitables, en un contexto marcado por la falta de certezas pero con una evidencia clara: el impacto existe, se dejará sentir y afectará a múltiples capas del tejido económico de la ciudad.
- La Xunta anuncia una nueva oferta de empleo público con más de 800 plazas de libre acceso
- El ascensor que vuelve a poner a Santiago en la élite de la arquitectura mundial
- Luz verde al nuevo barrio de Mallou: la Xunta impulsa el suelo para 3.600 viviendas en el norte de Santiago
- De Arzúa a 'La Isla de las tentaciones': esta es la nueva pareja que se une al popular 'reality' de Mediaset
- Santiago se queda sin aeropuerto 35 días: fechas, motivos, alternativas y el impacto económico
- Un popular influencer gastronómico se rinde a un restaurante 'de pueblo' a media hora de Santiago: 'Va a ir a tu lista
- Parece un cuento de hadas y está a 1 hora de Santiago: el bosque gallego con casas de gnomos y un tipi indio para pasar la noche
- Un autobús atascado colapsa el tráfico en el periférico de Santiago durante más de dos horas