INCERTIDUMBRE Y GUERRA
Compostelanos que venden sus joyas en medio de la caída del oro: "Ajustamos el valor cada tres horas"
El cambio de tendencia en el oro ya tiene consecuencias en Santiago. En los negocios de compra-venta aumentan los compostelanos que venden sus joyas por temor a que se reduzca -aún mas- su valor

Una empleada de la tienda Quickgold de Santiago con un lingote de 20 gramos de oro / El Correo Gallego
Tradicionalmente, la inversión en oro se considera una apuesta segura en tiempos de incertidumbre. Su carácter de activo refugio también ha persuadido a no pocos compostelanos, que ante la falta de rentabilidad en la banca optan por este metal precioso como instrumento para revalorizar sus ahorros. El oro llevaba desde 2024 encadenando subidas hasta que alcanzó máximos históricos el pasado enero, cuando la onza se cotizó a 5.400 dólares. Pero la tendencia dio un brusco giro en febrero para, en las últimas dos semanas, cortarse de raiz en medio de las sacudidas que la guerra de Iránha provocado en los mercados. En Santiago este contexto ya ha tenido consecuencias: en los negocios de compra-venta de oro aumentan los compostelanos que venden sus joyas por temor a que se reduzca -aún mas- su valor.
"No tenemos claro que la bajada del oro sea por la guerra porque, en realidad, cuando hay este tipo de conflictos suele subir", explica a El Correo Gallego Miguel Ángel Conde, gerente de la tienda Quickgold de Santiago de Compostela, ubicada en la rúa das Orfas y que lleva abierta en la zona vieja desde el pasado septiembre. Conde apunta a "la incertidumbre por los vaivenes de (Donald) Trump" como uno de los factores que explican esta pérdida de valor. El impacto en los mercados de una política errática está empujando a los grandes inversores a vender para cubrir pérdidas en otros sectores, como el petrolero. Además, el gerente de Quickgold pone el foco en la tendencia alcista del dólar, lo que hace que normalmente "el valor de oro baje un poco", pero incide en que lo normal "sería que se estabilice".

Tienda Quickgold de Santiago en la rúa das Orfas / El Correo Gallego
La incertidumbre no preocupa a Conde, porque su negocio tiene "muy buenos acuerdos con fundidoras y vamos cerrando operaciones según se van creando". Otros negocios, sin embargo, podrían pasarlo mal "porque si esta semana (el oro) baja y la próxima sube, el cliente que compre hoy y lo venda en unos días saldrá beneficiado".
Ante esta caída del codiciado metal, el margen económico de este tipo de establecimientos suele reducirse, por lo que estar al corriente de cualquier variación en la cotización es primordial. En el caso de su tienda de Santiago, explica Conde, "el valor lo ajustamos cada tres horas". A su espalda, una pantalla muestra el precio del oro en tiempo real. "Así trabajamos siempre al mismo margen", dice Conde.
Aumento de clientes que acuden a vender sus joyas
Con el coste de la vida continuamente al alza y la subida de precios derivados de la guerra en Oriente Medio, el gerente de Quickgold nota un aumento de clientes en su tienda del casco histórico pese a la caída del oro de las últimas dos semanas. "Sí, es cierto que las últimas semanas se está notando. Se están haciendo muchas operaciones, porque aunque a los clientes les pagues algo menos por la bajada, siguen necesitando dinero", explica.
Pero no todo aquel que se acerca en Compostela hasta un compro-oro lo hace para vender. Otra opción muy demandada por los clientes compostelanos, según Conde, es la de empeñar. Una decisión que convence a aquellos que "no quieren desprenderse de su joya, pero necesitan algo de dinero en el momento".

Piezas de oro expuestas en el Quickgold de Santiago / El Correo Gallego
De las herencias a la plata
"De todo tipo", dice Conde, preguntado por el perfil de las personas que suelen hacer uso de este tipo de establecimientos en Santiago. Pone como ejemplo a clientes que "han cobrado una herencia" o que "tienen oro guardado desde hace muchos años". Al mismo tiempo, ha notado que últimamente "viene mucha gente con plata, sobre todo gente mayor que tiene vajillas, trofeos o cosas así que ya no utiliza, por lo que decide deshacerse de ellas".
Perspectiva a corto plazo
¿Se debe vender? ¿Seguirá bajando el oro o volverá a subir? Esa es la gran pregunta que se hacen aquellos compostelanos que tienen algo de oro guardado en casa. Conde aconseja lo siguiente: "Yo lo digo siempre, si tienes la necesidad está bien vender porque no sabes lo que va a pasar. Si no... si lo quieres como oro de inversión, vende lo que necesites y el resto guárdalo".
Sin embargo, "realmente la mejor opción si alguien está en apuros económicos es empeñar, porque recuperas tu joya, no pierde el valor, sigue creciendo en el futuro y tú saliste del apuro", concluye.
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