Pleno extraordinario en Raxoi
La oposición de Santiago tumba los presupuestos y aboca a Sanmartín a una cuestión de confianza
Los votos en contra del PP y las abstenciones del PSOE y los concejales no adscritos frustran la aprobación de las cuentas municipales de 2026

Goretti Sanmartín se dirige a su asiento en el salón de plenos del Concello de Santiago, este miércoles en el debate presupuestario / Antonio Hernández

El distanciamiento que se viene advirtiendo desde el inicio de este curso político entre el Bipartito compostelano y sus socios habituales alcanzó este miércoles su mayor repercusión hasta el momento en la votación de los presupuestos municipales de 2026, que no salieron adelante por los votos en contra del PP y las abstenciones del PSOE y los concejales no adscritos. Hasta ahora el gobierno de Goretti Sanmartín había contado con el apoyo de la mayoría de la Corporación, tanto en 2024, con los seis ediles socialistas aún unidos, como en 2025, tras la ruptura del grupo municipal. No ha podido lograrlo una tercera vez, tal como venían indicando los implicados en las últimas semanas, y la alcaldesa tendrá ahora que vincular las cuentas a una cuestión de confianza sobre su persona para poder sacarlas adelante.
Pocas horas después de finalizar la sesión, Raxoi anunció que este mismo jueves, justo antes del pleno ordinario se convoca una nueva sesión extraordinaria con los presupuestos vinculados a la cuestión de confianza. Se iniciará así la cuenta atrás para la aprobación automática de las cuentas en 30 días si no prospera antes una moción de censura con un candidato alternativo a la Alcaldía.
Tras conocer el posicionamiento de los grupos, Sanmartín invitó a los miembros de la Corporación a preguntarse "que gaña Santiago sen orzamentos e quen gaña se non os hai?". La regidora interpeló directamente a sus socios habituales para incidir en que "incorporamos ao proxecto" propuestas que habían negociado con ellos para remarcar que "estes orzamentos responden ás necesidades de Santiago e Santiago non gaña nada votando en contra".
Sanmartín concluyó que "quen non vota a favor só está conseguindo que haxa que esperar a que entren en vigor", confirmando a continuación que "non terei máis remedio" que llevar los presupuestos al pleno de nuevo vinculados a una cuestión de confianza.
Un proyecto que llega "suspenso"
A esta figura también se refirió el portavoz del Partido Popular, Borja Verea, en su intervención final, aludiendo a los socios de Sanmartín para que "voten estes orzamentos e deixen o teatro", al dar por hecho que cuándo se presente la cuestión de confianza van a seguir apoyando a la alcaldesa. "Coa cuestión de confianza, vai haber durante 30 días unha ventá de oportunidade para cambiar a Alcaldía. Van ser igual de valentes?", inquirió al PSOE después de que Marta Abal mostrase su preferencia por el gobierno actual que por uno del PP.
Verea defendió su voto en contra argumentando que el proyecto presupuestario ya llegaba "suspenso" y contrapuso el modelo de su formación con el del "tripartito ou cuatripartito dos líos". El líder de la oposición esgrimió que "somos a alternativa de goberno, hai outro xeito de facer as cousas". A continuación, enumeró las medidas que impulsaría en su primer presupuesto en caso de ser alcalde, que los otros grupos tacharon de "fantasía" o de "imposible" de realizar en un año.
Además, responsabilizó al gobierno local y al resto de grupos de ser "os culpables da decadencia acelerada da cidade en todas as áreas: limpeza, criminalidade, vivenda, fochancas, morosidade, taxis, autobuses ou turismo". Del mismo modo, criticó que "son os orzamentos con máis impostos e máis multas e ao mesmo tempo, os que menos investimento teñen".

Vista general del salón de plenos del Concello de Santiago, este miércoles durante el debate presupuestario / Antonio Hernández
Falta de "rigor" y preacuerdos "incumpridos"
Los grupos con los que el Ejecutivo local ha mantenido conversaciones para buscar el 'sí' afearon diferentes aspectos de las cuentas. La socialista Marta Abal aseguró que en el expediente "non hai nin rigor, nin diálogo nin a solvencia política que a cidade necesita". Añadió que "o documento non nos representa e non está á altura do mínimo que merece Santiago", llegando a tildarlo como "o orzamento menos rigoroso da historia de Santiago" en base a los informes técnicos.
Abal justificó la abstención de su grupo en que "o orzamento é a mellor proba da parálise e da falta de dirección política" del Bipartito y cuestionó aspectos como la pérdida de capacidad recaudatoria, la falta de estrategia para generar ingresos estables, o el hecho de "poñer en risco" los fondos EDIL.
Por su parte, Gonzalo Muíños, aseguró que la voluntad de los ediles no adscritos era llegar a un acuerdo, pero acusó a Sanmartín de impedirlo porque "non respecta a nosa función de representación". El concelleiro ahondó en que "incumpren todos os preacordos alcanzados, exclúen as nosas propostas, presentan partidas sobredimensionadas e presentan un recorte do 50 % na inversión".
A modo de ejemplo, Muíños afirmó que no se incluyó en el expediente una rebaja de las previsiones de ingresos por multas -un asunto al que se refirieron todos los grupos- pese a haber alcanzado un preacuerdo al respecto. "Incumpríronse as nosas liñas vermellas", concluyó.
Presupuestos "necesarios e imprescindibles"
Antes, el concelleiro de Facenda, Manuel César, fue el encargado de defender el expediente, desgranando los diferentes capítulos y algunas de las partidas más relevantes. César afirmó que los presupuestos "necesarios e imprescindibles para atender as necesidades e os compromisos deste concello coa nosa veciñanza". Frente a las acusaciones de falta de rigor, argumentó en su réplica que "non hai ningún ingreso que non estea apoiado por un informe técnico".
La tenienta de alcaldesa, María Rozas, también intervino en la sesión plenaria para manifestar su "sentimento de frustración" por cómo se ha desarrollado el debate político en las últimas semanas. Frente a ello, reivindicó que se debería haber hablado "das necesidades das persoas" y de cuestiones como el gasto social contemplado en los presupuestos, que alcanza los 177 euros por habitante, "o máis alto da historia".
En la sesión plenaria sí se aprobó un expediente de crédito extraordinario superior a un millón de euros para acometer diferentes obras en el rural y mejora de pavimentación con los votos a favor del gobierno, el PSOE y los ediles no adscritos, y la abstención del PP. También se dio luz verde a un acuerdo de no disponibilidad de crédito presupuestario con vistas a garantizar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad -votaron a favor el gobierno y los no adscritos, mientras que PP y PSOE optaron por la abstención-.
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