Aprobación inicial de las cuentas de 2026
Ni apoyo a los presupuestos ni moción de censura: así consiguió Sanmartín la confianza del pleno
El Bipartito logró sacar adelante las cuentas municipales de 2026 vinculadas a una cuestión de confianza

Los miembros de la Corporación municipal de Santiago se sitúan en sus asientos, en los instantes previos al pleno de este jueves / Jesús Prieto

Vincular la aprobación de unos presupuestos a una cuestión de confianza es una medida a la que han recurrido un buen número de gobiernos municipales en minoría. No está exenta de riesgos políticos porque, aunque permite que salgan adelante las cuentas en un plazo de 30 días sin necesidad de mayoría, también abre la puerta a una moción de censura durante ese periodo. En el caso de Santiago, Goretti Sanmartín sabía que, salvo sorpresa mayúscula, esa maniobra no se iba a llevar a cabo incluso sin haber sacado adelante la cuestión de confianza. "Polas afirmacións que escoitamos estes días, non se vai producir", dijo.
Y no solo en los últimos días, a los que se refirió la alcaldesa, sino también cuando se avivó el debate al respecto al inicio de este curso político. La posibilidad planeó sobre el Pazo de Raxoi pero tanto el PSOE como los ediles no adscritos rechazaron cualquier entendimiento con el Partido Popular, tanto para situar a Borja Verea en la Alcaldía como a otra figura alternativa -el PP llegó a realizar un ofrecimiento público a Mercedes Rosón-.
Por otro lado, la alternativa a la cuestión de confianza, continuar con unos presupuestos prorrogados, era peor que asumir el riesgo, tal como se encargó de recordar durante la sesión la tenienta de alcaldesa, María Rozas, al rememorar lo ocurrido con gobiernos anteriores. En cualquier caso, será la última vez que el Bipartito pueda acogerse a este mecanismo, ya que solo se puede utilizar dos veces por mandato y no está permitido hacerlo en el último año. En 2027 Sanmartín deberá buscar el apoyo de la mayoría de la Corporación o continuar con las cuentas de este año hasta la celebración de las elecciones municipales, previstas para mayo.
Ni presupuestos ni moción de censura
Por el momento, el Ejecutivo de BNG y Compostela Aberta acaba de lograr el respaldo necesario para los presupuestos de 2026. En la sesión del miércoles, el portavoz de los ediles no adscritos, Gonzalo Muíños, fue el encargado de defender la abstención del grupo, al considerar que son unas cuentas "irreais", que van más allá de sus líneas rojas y sin presencia de medidas que perciben como imprescindibles.
Pero los cuatro ediles que en su día formaron parte del grupo socialista tampoco están por la labor de un cambio de gobierno, tal como habían expresado en octubre y mantenido durante los últimos días. De este modo, dejando claro que los presupuestos están lejos de sus aspiraciones, también lo está "enredar" con una posible moción de censura. Teniendo presente que no se va a producir ese cambio de gobierno, por "coherencia" y para evitar un "bloqueo arbitrario" votaron a favor, sumando con los ocho concejales del gobierno la mayoría suficiente para que este jueves prosperase la cuestión de confianza.
Diferencias con el PSOE
Al mismo tiempo, también marcaron distancias con su antigua formación. El Partido Socialista optó por la abstención tanto en los presupuestos, que ve faltos de "rigor" y de "ambición", como en la cuestión de confianza, que no pueden otorgar a Sanmartín por presentar unas cuentas con esas carencias. Muíños tildó esta posición de "politiqueo", advirtiendo una intención de "chamar a atención".
El portavoz del PSOE, Sindo Guinarte, no respondió a esta interpelación pero zanjó que en todo caso sería el PP el que retrasaría la entrada en vigor de los presupuestos con su voto en contra. También se encargó de recordar a Borja Verea que no contará con su apoyo porque sus votantes no apostaron en 2023 por Sánchez Bugallo para investir a un alcalde del PP. "Entre estar na oposición e favorecer un goberno popular hai un abismo", había declarado en octubre.
Tampoco hubo variación alguna por parte del líder de la oposición. Después de rechazar los presupuestos de 2024 y 2025, el miércoles se mantuvieron en la misma línea respecto a los de 2026 y este jueves votaron en contra de la cuestión de confianza. Ante la falta de apoyo de los grupos para tomar el bastón de mando, Verea optó por apelar a un electorado que ve "orfo". "Se eles -los representantes- non dan esa oportunidade, teremos que buscala nos seus votantes", afirmó.
Segunda cuestión de confianza
Sanmartín consiguió de esta manera la aprobación inicial de las cuentas vinculada a una cuestión de confianza por segunda vez que en la historia de la política local compostelana. Sánchez Bugallo logró lo propio en 2021. En aquella ocasión bastaron los diez votos a favor del PSOE para superar los ocho en contra del PP, que se iba a abstener pero votó en contra viendo la reacción de los otros grupos, BNG y CA. Las formaciones que hoy conforman el gobierno abandonaron aquel pleno, lo que en la práctica equivale a una abstención. En 2016 Martiño Noriega estuvo a punto de recurrir al mismo mecanismo, pero finalmente no tuvo que activarlo.
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