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Personal del PAC de Santiago

Denuncia una situación crítica con hasta 60 pacientes en espera

Gerencia del CHUS los reduce a 36 y dice que contrató un refuerzo al conocer la ausencia de un médico

Los trabajadores exigen mayor dotación de recursos humanos

Entrada al Punto de Atención Continuada de Santiago, ubicado frente a Urgencias del Hospital Clínico.

Entrada al Punto de Atención Continuada de Santiago, ubicado frente a Urgencias del Hospital Clínico. / Antonio Hernández

Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

Tras un sábado en el que la situación vivida en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Santiago era «crítica», con unos «sesenta pacientes acumulados en la sala de espera, personas sentadas en el suelo, un ambiente irrespirable» y con una «tensión creciente que derivó en actitudes agresivas hacia el personal», según consta en un escrito enviado tanto a la dirección xeral de Recursos Humanos como a la de Atención Primaria del Área Sanitaria de Santiago y Barbanza, la plantilla en su conjunto muestra su «más firme rechazo, indignación y denuncia ante la reorganización de la atención primaria implementada este pasado sábado, 4 de abril, sin previo aviso ni planificación».

En el documento, al que ha tenido acceso EL CORREO GALLEGO, se explica que dicha reorganización conlleva el cierre de los centros de salud del área compostelana en horario de mañana los sábados, lo que obliga a concentrar toda la demanda asistencial en el PAC de Santiago.

Retraso asistencial

Una reorganización que en la primera jornada en la que se llevó a la práctica supuso, según dicho escrito, que el retraso asistencial superara «ampliamente las tres horas, generando demoras inaceptables que comprometieron gravemente la seguridad clínica, ya que se produjeron retrasos en la atención de pacientes que requirieron derivación hospitalaria, algunos con ingreso posterior, con el riesgo añadido que estas demoras conllevan».

Ante esta situación, la plantilla exige una rectificación inmediata de dicha medida, por entender que tiene un impacto directo y grave sobre la seguridad de los pacientes, pero también sobre las condiciones de trabajo del personal, que en el caso concreto del pasado sábado aseguran fueron de «colapso absoluto», con cuatro médicos en turno de mañana frente a los diez que señalan que cubrían anteriormente esa misma población. Personal que, subrayan, tuvo que soportar «situaciones de hostilidad, enfado y agresividad», lo que achacan a una organización deficiente.

Reclaman una planificación rigurosa y responsable

Se reclama asimismo desde el PAC de Santiago que, en caso de continuar con el modelo ahora implantado, haya una «dotación real y suficiente de recursos humanos, equiparando el dispositivo como mínimo al de un domingo o festivo».

Incide a su vez en que cualquier cambio organizativo debe llevarse a cabo mediante una planificación rigurosa y responsable, teniendo en cuenta «la presión asistencial, el calendario y la dispersión geográfica del área».

Situaciones de tensión elevada

La plantilla exige que se tomen medidas específicas para garantizar la seguridad del personal ante situaciones de agresividad y manifiesta su «indignación, impotencia y profundo desgaste ante una situación que consideramos consecuencia directa de una gestión negligente, desorganizada y carente de responsabilidad». Pide soluciones inmediatas y eficaces.

Desde la gerencia del CHUS se señala que el pasado sábado «o cadro de persoal previsto eran cinco facultativos, cinco enfermeiras» y dos miembros de personal administrativo, pero que se produjo la ausencia de un facultativo y que, «en canto a dirección tivo coñecemento deste feito, contratouse un reforzo para axilizar a atención que se ralentizara ao contar cun efectivo menos».

Apunta también que «no horario de mañá acudiu un menor número de doentes que a media do pasado ano 2025», y cifra en «36 pacientes e dous domicilios en espera, segundo reflicten os rexistros» a las 15:00 horas, cuando entraron los profesionales del PAC, frente a los 60 que denuncia el personal, que considera que el refuerzo «incorporando a última hora un médico y una enfermera, en una actuacion reactiva y no planificada», demuestra una «falta absoluta de previsión».

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